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Un informe de una conversación intercultural, por Karina Zegers de Beijl

Esta tarde tuve el enorme privilegio de hablar con dos entrañables japonesas, Kumiko y Kaoru, la primera una terapeuta especializada en el rasgo de la alta sensibilidad, y la otra una PAS que nos ayudó con la traducción. Fue Diana Sinelnikova, la directora del documental ‘Sensitive the untold story’, que nos puso en contacto.

 

¿De qué hablamos?

Kumiko tiene el gran deseo de montar una asociación para PAS en Japón, y buscaba aprender de mi experiencia como fundadora de la APASE. Hablamos sobre como habíamos empezado aquí en España, del crecimiento, del enfoque y el objetivo, de los miembros y como pagar gastos como, por ejemplo, el diseño y el mantenimiento de la web. Hablamos de los grupos en Facebook y la fanpage, de los encuentros mensuales de los grupos, del gran evento nacional anual y del enorme valor del voluntariado y del compromiso. Y mientras que iba contando sobre el largo camino andado, me empezaba a dar cuenta del gran trabajo que la APASE ha venido realizando, y sigue haciendo. De los muchos hitos y éxitos alcanzado, pero, sobre todo, por la enorme involucración nuestros  voluntarios comprometidos.

 

¿Qué pasa en Japón?

Las chicas me explicaron el motivo detrás de su deseo de montar una ‘apase japonesa’. Igual que pasa aquí en España, nuestro rasgo está de moda. La gran preocupación de Kumiko y sus amigos terapeutas, es que la industria farmacéutica ha descubierto el mundo PAS como un mercado en que vender tus medicamentos. ¿Medicamentos para sanar la alta sensibilidad? Pues sí, medicamentos para sanar y tratar algo que no es ninguna enfermedad y que no necesita ser medicado. Es lógico que quieren (y necesitan) organizarse para formar piña, una piña que puede luchar contra semejante barbaridad.

Si eres familiar con el trabajo de nuestra querida Dra. Elaine Aron, sabes que ella nos cuenta que nuestro rasgo está bien valorado en los países del oriente, pero, hablando con Kumiko y Kaoru, igual esto ya no es tanto así como antes. También me comentaron sobre muchos niños con AS que ya no quieren ir al cole porque el sistema de educación es ajeno a su forma de ser.  ¿Qué pensar? Desde luego quedé muy asombrada. Sabemos que la ‘cultura’ del occidente es muy expansiva, pero que haya llegado a tales extremos y distancias que en Japón, un país que parece tenerlo todo para que una PAS se siente valorada y cómoda, un gran número de los niños sensibles ya no se sienten bien, esto es preocupante.

Mientras que estábamos hablando, las chicas compartieron pantalla, y casi no doy crédito cuando veo ¡nuestra web en japonés! Me pareció preciosa y mucho más ‘PAS’ de lo que ya es en su versión original. APASE en ZEN, qué preciosidad.

Nuestras conversaciones se continuarán y os seguiré contando sobre esta bella conexión intercultural, una conexión que enriquece en muchos sentidos.