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Blog invitado: «¿Es esto adecuado para mí?», autoría de Tom Falkenstein, psicoterapeuta y escritor, que reflexiona sobre la publicación de su libro «The Highly Sensitive Man»

22 de septiembre de 2020, por Elaine Aron

Autor: Tom Falkenstein

Durante una lluviosa tarde de la primavera de 2015, en Londres, decidí escribir un libro sobre hombres altamente sensibles. Aunque desde entonces solo han pasado poco más de cinco años, tengo la impresión de que era un tiempo completamente distinto: antes de Trump, del Brexit, del auge del populismo en la política por todo EE. UU. y Europa, y antes de la COVID-19.

En 2013 aprendí sobre el concepto de la alta sensibilidad y sobre la investigación que hay tras él y he sentido que, aunque la cuestión de la sensibilidad surgía a menudo en mis sesiones con mis clientes masculinos, no era en absoluto algo que se viera reflejado en las estanterías de las librerías: me afané para encontrar un solo libro que tratase sobre hombres y sensibilidad.

Pese a que Elaine Aron constatara que el género no tiene incidencia en la probabilidad de ser altamente sensible, casi todos los libros que pude encontrar sobre alta sensibilidad habían sido escritos por mujeres y orientados primera y principalmente a la lectora femenina (teniendo como muy indispensable excepción el último y maravilloso libro The Strong Sensitive Boy, de Ted Zeff). Así que decidí que ya era hora de que alguien escribiera la primera guía psicológica para hombres altamente sensibles.

Aunque está centrado en los hombres, es un libro que confío en que las lectoras femeninas también lo encuentren útil, y me alegro mucho cuando recibo correos de mujeres que lo han leído. La inclusión ha sido siempre muy importante para mí en cada área de mi vida y es algo que está también presente en mi escritura y en mis prácticas terapéuticas. En verdad lucho contra toda noción «nosotros contra ellos», cuando de género se trata. De modo que aunque es un libro que se centra en la masculinidad, en la sensibilidad y en los medios para la regulación emocional, es por supuesto también un libro para ti, no importa si te identificas como masculino, femenino, o de género no binario.

Tuve la gran suerte de encontrar pronto un editor aquí en Alemania dispuesto a publicar el libro, aunque algunos otros rechazaron mi propuesta aduciendo que los hombres no comprarían un libro sobre alta sensibilidad, suposición que–me alegra decirlo–resultó ser desacertada.

 

Lo que vino después fueron dos años de investigación, entrevistas y escritura, a la vez que trabajar como psicoterapeuta en Londres y Berlín, antes de que el libro se publicara por primera vez en Alemania, en 2017. Luego siguieron las traducciones al sueco, neerlandés e inglés y, aunque no ha sido El Código Da Vinci, las cifras de ventas han superado mis expectativas y las del editor. No digo esto para darme una palmadita en la espalda sino confiando en que en el futuro sean más los editores que se arriesguen con libros que podría parecer que van contra los estereotipos de género y el pensamiento normativo. Necesitamos con urgencia más libros que aborden la identidad de los varones y la masculinidad.

 

El problema de la promoción

En lo que no pensé cuando elegí presentar The Highly Sensitive Man fue que una vez el libro estuviera terminado habría que promocionarlo. Y es ahí donde las cosas se volvieron más difíciles para mí. Al ser introvertido y altamente sensible, la investigación y la escritura fueron una parte muy agradable y relativamente fácil para mí, en el conjunto del proceso. Siempre me ha gustado escribir, incluso cuando era niño. Recuerdo estar tan absorto escribiendo The Highly Sensitive Man que en una ocasión de repente me di cuenta de que llevaba tres días sin salir de casa. Pero cuando el libro se publicó por primera vez en Alemania y mi editor me sugirió hacer algunas lecturas y entrevistas con periodistas, no me pude imaginar nada peor. En cierto modo yo había creído ingenuamente que mi trabajo como escritor ya había terminado con la entrega del manuscrito final.

En mi opinión, ser un tanto reservado es útil en mi trabajo como psicoterapeuta, y es algo que me resulta fácil porque soy una persona «reservada», pero no «hermética». La idea de atraer la atención del público no es algo que me parezca especialmente tentador porque estoy bastante satisfecho con el grado de atención que me dan mis seres queridos. Al haber asistido a muchas lecturas de libros a lo largo de los años, y habiendo pasado un tiempo considerable en compañía de otros escritores, sé que para aquellos que son introvertidos, de temperamento altamente sensible y a veces tímidos, esta vertiente tan pública de su trabajo es a menudo muy difícil y puede incluso situarles en desventaja en sus carreras. ¿Por qué hoy día se espera de los escritores que también sean artistas? Sospecho que hay una razón por la que ellos eligieron con preferencia una profesión relativamente solitaria, y con frecuencia me siento frustrado por ellos.

Así pues, ¿Cómo lidié con las solicitudes de promoción? Muy sencillo: dije que no a todo, a lecturas, entrevistas e invitaciones para hablar en eventos. Simplemente no hice nada de eso. Aunque sabía que podía hacerlo (tengo alguna experiencia sobre hablar en público y he dirigido grupos terapéuticos durante varios años) y que me sentí halagado por el interés que despertó el libro, era consciente también de que me resultaría sobreestimulante y agotador.

 

Este conflicto interno fue como un dilema para mí. También a mí –otra vez ingenuamente o de forma idealista, según cómo se mire– me gustaba la idea de que el libro hablara por sí mismo, que poco a poco y con el paso del tiempo encontrará sus lectores, sin que yo estuviera dándole publicidad sin descanso, online o en eventos. Además este podría ser el único libro que yo escriba en mi vida, así que también quería disfrutar del proceso de ser un autor publicado, y no convertirlo en algo que me hiciera sentirlo como una obligación. Por lo general soy el tipo de persona a la que le gusta tener un reto y un objetivo en la vida, pero también me atrajo la idea de darme permiso para permanecer intencionadamente en mi zona de confort a la hora de publicar mi primer libro.

 

Tomando mis propios consejos sobre autocuidado

Después de unos seis meses diciendo no a todo, mi modo de verlo cambió. Por una parte, empecé a recibir algunos comentarios de hombres y mujeres lectoras que han leído el libro y les ha encantado. Además, tuvo buenas críticas y hubo editoriales extranjeras que empezaron a interesarse por los derechos de traducción. De repente me sentí casi como si el libro estuviera convirtiéndose en una persona y yo fuera su padre. Me di cuenta de que si yo no lo respaldaba y apoyaba su recorrido mundial nadie lo haría. También cambió mi perspectiva el haberme permitido a mí mismo sentir algo de orgullo por el logro de haber escrito y publicado un libro y empezar a tomar conciencia de lo importante que para algunas personas es lo que en él se trata. De pronto «quise» dejar mi zona de confort, al menos de forma intermitente.

En el libro escribo sobre la importancia del autocuidado, no solo para las PAS sino para todas las personas (una vez más, intentando evitar con cuidado el paradigma «nosotros contra ellos»), para poner límites firmes a los demás, para decir «no» más a menudo, para hacerse las preguntas importantes: ¿qué necesito? y ¿es esto adecuado para mí? En lugar de decir «no» sin más a todas las invitaciones que recibí, empecé a hacerme esas preguntas respecto a todo el proceso promocional.

¿Qué cambió en la práctica? Bueno, por ejemplo pedí a los periodistas que nos reuniéramos en lugares en los que yo me sentía a gusto y que no estuvieran demasiado concurridos. Como las videollamadas por Zoom, Facetime y Skype me producen sobreestimulación en seguida, me estresan y nunca me siento bien después de ellas, las sustituí por conversaciones telefónicas o entrevistas escritas vía correo electrónico. Me uní a las redes sociales poco convencido, pero decidí usar mi perfil en Instagram sobre todo para recomendar libros y contactar con los lectores. Cuando me invitaron a ir a Suecia para un viaje promocional, pregunté si podía elegir yo el hotel donde alojarme, uno donde ya había estado antes, que tenía un ambiente tranquilo y una estupenda y apropiada iluminación para las PAS. Y aún seguí diciendo «no» a muchos ofrecimientos, salvo que hubieraintuido que me resultarían placenteros o que pudieran resultar como un reto que me sintiera dispuesto a encarar.

Esos ejemplos podrían no parecerles importantes a algunas personas, o muy obvios a otras, pero los sentí como momentos importantes de crecimiento personal, y me aportaron un sentido de control sobre todo el proceso. En lugar de rechazar absolutamente todo encontré una solución adecuada para mí y mi temperamento.

 

Hallando tu propio equilibrio

Lo que quiero decir es que si eres altamente sensible y te ves también en una situación que no se adapta a tu temperamento, te preguntes qué necesitas y si la situación de veras es adecuada para ti. Si no lo es, quizá haya una manera de cambiar ciertos aspectos de ella paraque te resulte más agradable y menos agobiante.

Además, pregúntate si tal vez hay una parte de ti relativamente pequeña pero significativa que disfruta del desafío, que disfruta saliendo de tu zona de confort de vez en cuando. Si es así, genial: también podemos encontrar y honrar esa parte en nosotros. Si por el contrario no es así, no temas decir «no». Concédete permiso para hacerlo, nadie lo hará por ti. Parece muy obvio, y sin embargo se olvida con mucha facilidad.

 

 

Tom Falkenstein es psicoterapeuta y escritorque reside en Berlín. Su libro The Highly Sensitive Manya está a la venta.

 

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