Os presentamos esta traducción de la parte principal del Newsletter de la dra. Elaine, un fragmento de un nuevo libro que salió al mercado. Es un libro especialmente interesante para varones con el rasgo de la alta sensibilidad. Por el momento este libro no está traducido al castellano, pero viene especialmente recomendado para aquellos varones que manejan el inglés. Os acordamos del hecho del que el año 2020 fue denominado ‘el año de hombre altamente sensible’, celebrado con varios eventos presenciales (a pesar del Covid) y con videos, como el reportaje de Will Harper sobre el congreso para hombres AS. 

La APASE agradece a Nicolás López la traducción del siguiente fragmento:

Fragmento de Confesiones de un hombre altamente sensible, de Bill Allen. Capítulo 3: Ser diferente al crecer

15 de octubre de 2020, Por Elaine

 

Autor: Bill Allen

 

Callado y solitario

Yo era un niño tímido e introvertido. Uno de mis primeros recuerdos es de cuando tenía unos cuatro años. Mis padres habían cambiado de iglesia y puedo recordar claramente el primer domingo que fuimos a la nueva parroquia. Me llevaron a una sala bastante grande y dividida en zonas. Mi madre y mi padre sabían que yo no iba a entrar sin más en ese extraño lugar. Tan pronto vi que me iban a dejar con absolutos extraños me eché a llorar. Recuerdo que gritaba y pataleaba. Me sentí abandonado cuando vi a mis padres salir de la sala y desaparecer por el vestíbulo.

En algún momento me calmé. A decir verdad los profesores de la escuela dominical eran buena gente, pero no me sentía a gusto. Sé que no quería estar allí. Habrá quienes digan que fue una buena lección para mí. Tenía que dejar que mis padres se fuesen a hacer actividades de mayores, como ir a la clase de la escuela dominical para adultos, pero no estaba acostumbrado a estar fuera de mi elemento. Fue un proceso que experimenté una y otra vez los primeros diez años de mi vida.

 

Mi habitación y mis libros, una solución para el cambiante mundo exterior

Nos mudamos varias veces en mis años jóvenes. Probablemente no tanto como una familia militar, pero para mí fue suficiente. Trasladarnos fue duro; básicamente significaba que tenía que volver a empezar una vez más. No solo hacer nuevos amigos sino redescubrir mis nuevos puntos de referencia, encontrar la nueva zona de confort. No fue ese un proceso fácil para mí: yo estaba muy sensibilizado con mi entorno. Para sentirme cómodo tenía que saber quiénes eran amigos, quiénes enemigos y a quiénes tenía que vigilar. A los nueve años ya me había mudado cuatro veces, cada una de ellas tan difícil como la anterior. Cambié de escuela cuatro veces antes del cuarto curso, en algunos casos saltando de un Estado a otro distinto. Desde luego que en los años sesenta casi nunca hubo continuidad en los sistemas educativos. Me encontraba en el sur, pasando en un momento de un Estado último en educación a otro apenas dos niveles por encima…

Nunca me consideré un estudioso. No me interesaba leer historias de misterio de los Hardy Boys o libros para lectores de ficción para jóvenes; era entusiasta de una información más práctica. En 1964 mis padres invirtieron en una colección de la World Book Encyclopedia que para mí fue un regalo increíble: tenía ilustraciones y gráficos, listas y artículos que nunca antes había visto. La devoré de principio a fin, libro a libro, de la A a la Z. Pasé horas con cada uno de sus volúmenes leyendo de todo, en todas partes, aprendiendo cosas de las que nunca había oído hablar en la escuela. Era la versión 0.1 de internet y me encantó. Fue entonces, a esa tierna edad, cuando me convertí en un friki de la información…

Mi habitación era mi castillo, mi refugio, mi santuario. Pasé muchas horas jugando con soldados de juguete, soldados de plástico baratos de las tiendas K-Mart. No jugué con ellos como un chico normal, qué va; creé escenas de una película con diálogo y acción, y al final ninguno moría. No disparé a mis soldados con pistolas de balines, ni les tiré piedras para derribarlos. Ninguno saltó por los aires nunca, pero en mi cabeza había una seria orquestación de esos actores de plástico en un escenario de montañas formadas con literas, campos de batalla hechos con alfombras, búnkeres detrás de mesas o sillas, y lagos y ríos hechos con tapetes. A veces tardaba horas en preparar el escenario, los largos convoyes de tropas, tanques y jeeps. Todo eso estaba en mi cabeza. Había un rico mundo de posibilidades en mi mente.

 

Cómo evitar la humillación: convertirme en un impostor

A medida que fui creciendo, cerca ya del quinto o sexto curso, descubrí con qué facilidad me sentía avergonzado. Para mi desgracia, los chicos de clase también se dieron cuenta. Podían hacer que me pusiera rojo como un tomate con tan solo dirigir hacia mí un poco de atención no deseada. Algún chico se tiraba un pedo y después me señalaba, reprendiéndome por la grosera falta de educación. No había sido yo, pero al sentir vergüenza me ponía colorado. A la edad de once años, sonrojarse equivale a reconocer la culpa.

Desarrollé un patrón de conductas de evitación. Según me iba haciendo mayor evité las interacciones sociales, las fiestas de cumpleaños mixtas, las fiestas con piscina, las ocasiones de sentir mucha vergüenza o, tal como yo lo percibía, la humillación. Me vi evitando toda oportunidad de estar en público entre compañeros o adultos o, para ser sincero, de estar con cualquier persona. Rehuí la Little League porque cada partido era un lugar de reunión para padres y espectadores fanáticos que se retaban y que siempre se hacían de un equipo. Yo no era muy bueno jugando al béisbol, así que había muchas posibilidades de que fuera humillado.

Suena exagerado, pero para mí la humillación era algo que debía evitar a toda costa. El ego de mi débil jovenzuelo no estaba hecho para manejar la avalancha de críticas o burlas que conllevaba el meter la pata. Fue triste que mis ideas sobre mí y mi autoimagen dependieran tanto de mi mundo interior. Nunca hubo una confirmación externa porque el único lugar al que podía llegar era el mundo exterior. Y desgraciadamente no hubo nadie que me empujara con amabilidad a tantear el terreno. Eso hizo que se consolidara de por vida un hábito de evitación que estoy aprendiendo a superar.

Desde los líderes de los Boy Scout hasta los sacerdotes o entrenadores, pasando por cualquier miembro varón adulto de la familia, fui socializado para aceptar la norma dominante para el rol de comportamiento masculino, que en pocas palabras es ser un hombre de los años 60, definición de la II Guerra Mundial; amoldarse o ser rechazado. En esta elección binaria no había lugar para niños que no encajaran en ese modelo.

Sentí que vivía la vida de un impostor. Hubo mucha incongruencia entre quién era yo y lo que mostré al mundo.

 

Por otra parte…

Entre mis amigos, los chicos del vecindario, me sentía mucho más seguro. Esas interacciones fueron más de uno a uno y elegí cuidadosamente a mis amistades. Cuando mi familia se estableció en el vecindario de Carolina del Sur, donde me crié, logré un nuevo sentido de confianza en mí mismo. Descubrí que era un organizador y líder natural.

Nuestro barrio era de una apariencia casi sacada de The Little Rascals.[1] Organizamos partidos de béisbol, fútbol y baloncesto con otros barrios. Me vi siendo el que todos buscaban para saber qué estaba pasando. Construimos campamentos en el bosque, organizamos acampadas con los niños vecinos y en general pasamos veranos idílicos. Fui el que se encargaba de la organización y me gustó ese cometido.

En una ocasión decidí crear un boletín informativo del barrio y recibí una máquina de escribir para estudiantes con la que escribí historias. La madre de mi vecino de al lado era profesora de escuela e hizo copias deese boletín, para que pudiéramos distribuirlo.

 

 

Sí, en las circunstancias adecuadas y con un cierto nivel de comodidad yo podía llegar fácilmente a lo más alto. Era un chico simpático, inteligente y creía en el concepto de equipo, pero apreciaba a mis amigos como individuos. Me organizaba bien y era un buen planificador para el vecindario. Nunca fui consciente de que esas características eran talentos naturales; es solo que nunca recibí el feedback adecuado.

En las obras de teatro escolares siempre me elegían para ser el narrador, por lo general el primer muchacho en salir disfrazado, recitando nervioso mi parte, pero sin errores. Si el disfraz era ridículo yo era el primero en reír, lo cual por supuesto me resultaba embarazoso. Un año representamos una obra sobre George Washington y los padres fundadores de los Estados Unidos de América. Caminé frente al telón para empezar el espectáculo, con una rápida narración sobre el tema, luciendo una peluca hecha con bolas de algodón que cuando empezó la obra comenzó a desintegrarse. Era alto y delgado y debí de parecer ridículo, porque el público estalló en carcajadas cuando me acerqué al centro del escenario. Sin embargo me las arreglé para narrar mi texto y salir con la cara colorada pero aliviado. Se notaba mi buena memoria y mi escrupulosidad. Quizá era por eso por lo que cada año me tocaba hacer lo mismo.

Lo que aprendí fue lo que no aprendí. No aprendí a tener confianza en mí mismo ni en quien me estaba convirtiendo. Nunca aprendí a tratar con mis emociones intensas, a dejar que fluyeran sobre mí, a sumergirme y liberarlas, y no aferrarme a ellas. Luché internamente con aquellos sentimientos y nunca sentí la orientación de un hombre mayor y más sabio. No había nadie que me guiara a través del difícil proceso de expresar mis emociones, mis miedos y mis constantes preocupaciones sobre el mundo exterior…

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[1]The Little Rascals(los pequeños granujas) es una película estadounidense de 1994 sobre las aventuras de un grupo de niños de barrio. Es adaptación de la serie de cortometrajes Our Gang,de 1920, 1930 y 1940, serie que más tarde se transmitió en televisión como The Little Rascals. En Hispanoamérica ese film se tituló La pandilla: los pequeños traviesos o Los pequeños bribones; en España, Una pandilla de pillos). Fuente: Wikipedia. (N. del T.)

Blog invitado: «¿Es esto adecuado para mí?», autoría de Tom Falkenstein, psicoterapeuta y escritor, que reflexiona sobre la publicación de su libro «The Highly Sensitive Man»

22 de septiembre de 2020, por Elaine Aron

Autor: Tom Falkenstein

Durante una lluviosa tarde de la primavera de 2015, en Londres, decidí escribir un libro sobre hombres altamente sensibles. Aunque desde entonces solo han pasado poco más de cinco años, tengo la impresión de que era un tiempo completamente distinto: antes de Trump, del Brexit, del auge del populismo en la política por todo EE. UU. y Europa, y antes de la COVID-19.

En 2013 aprendí sobre el concepto de la alta sensibilidad y sobre la investigación que hay tras él y he sentido que, aunque la cuestión de la sensibilidad surgía a menudo en mis sesiones con mis clientes masculinos, no era en absoluto algo que se viera reflejado en las estanterías de las librerías: me afané para encontrar un solo libro que tratase sobre hombres y sensibilidad.

Pese a que Elaine Aron constatara que el género no tiene incidencia en la probabilidad de ser altamente sensible, casi todos los libros que pude encontrar sobre alta sensibilidad habían sido escritos por mujeres y orientados primera y principalmente a la lectora femenina (teniendo como muy indispensable excepción el último y maravilloso libro The Strong Sensitive Boy, de Ted Zeff). Así que decidí que ya era hora de que alguien escribiera la primera guía psicológica para hombres altamente sensibles.

Aunque está centrado en los hombres, es un libro que confío en que las lectoras femeninas también lo encuentren útil, y me alegro mucho cuando recibo correos de mujeres que lo han leído. La inclusión ha sido siempre muy importante para mí en cada área de mi vida y es algo que está también presente en mi escritura y en mis prácticas terapéuticas. En verdad lucho contra toda noción «nosotros contra ellos», cuando de género se trata. De modo que aunque es un libro que se centra en la masculinidad, en la sensibilidad y en los medios para la regulación emocional, es por supuesto también un libro para ti, no importa si te identificas como masculino, femenino, o de género no binario.

Tuve la gran suerte de encontrar pronto un editor aquí en Alemania dispuesto a publicar el libro, aunque algunos otros rechazaron mi propuesta aduciendo que los hombres no comprarían un libro sobre alta sensibilidad, suposición que–me alegra decirlo–resultó ser desacertada.

 

Lo que vino después fueron dos años de investigación, entrevistas y escritura, a la vez que trabajar como psicoterapeuta en Londres y Berlín, antes de que el libro se publicara por primera vez en Alemania, en 2017. Luego siguieron las traducciones al sueco, neerlandés e inglés y, aunque no ha sido El Código Da Vinci, las cifras de ventas han superado mis expectativas y las del editor. No digo esto para darme una palmadita en la espalda sino confiando en que en el futuro sean más los editores que se arriesguen con libros que podría parecer que van contra los estereotipos de género y el pensamiento normativo. Necesitamos con urgencia más libros que aborden la identidad de los varones y la masculinidad.

 

El problema de la promoción

En lo que no pensé cuando elegí presentar The Highly Sensitive Man fue que una vez el libro estuviera terminado habría que promocionarlo. Y es ahí donde las cosas se volvieron más difíciles para mí. Al ser introvertido y altamente sensible, la investigación y la escritura fueron una parte muy agradable y relativamente fácil para mí, en el conjunto del proceso. Siempre me ha gustado escribir, incluso cuando era niño. Recuerdo estar tan absorto escribiendo The Highly Sensitive Man que en una ocasión de repente me di cuenta de que llevaba tres días sin salir de casa. Pero cuando el libro se publicó por primera vez en Alemania y mi editor me sugirió hacer algunas lecturas y entrevistas con periodistas, no me pude imaginar nada peor. En cierto modo yo había creído ingenuamente que mi trabajo como escritor ya había terminado con la entrega del manuscrito final.

En mi opinión, ser un tanto reservado es útil en mi trabajo como psicoterapeuta, y es algo que me resulta fácil porque soy una persona «reservada», pero no «hermética». La idea de atraer la atención del público no es algo que me parezca especialmente tentador porque estoy bastante satisfecho con el grado de atención que me dan mis seres queridos. Al haber asistido a muchas lecturas de libros a lo largo de los años, y habiendo pasado un tiempo considerable en compañía de otros escritores, sé que para aquellos que son introvertidos, de temperamento altamente sensible y a veces tímidos, esta vertiente tan pública de su trabajo es a menudo muy difícil y puede incluso situarles en desventaja en sus carreras. ¿Por qué hoy día se espera de los escritores que también sean artistas? Sospecho que hay una razón por la que ellos eligieron con preferencia una profesión relativamente solitaria, y con frecuencia me siento frustrado por ellos.

Así pues, ¿Cómo lidié con las solicitudes de promoción? Muy sencillo: dije que no a todo, a lecturas, entrevistas e invitaciones para hablar en eventos. Simplemente no hice nada de eso. Aunque sabía que podía hacerlo (tengo alguna experiencia sobre hablar en público y he dirigido grupos terapéuticos durante varios años) y que me sentí halagado por el interés que despertó el libro, era consciente también de que me resultaría sobreestimulante y agotador.

 

Este conflicto interno fue como un dilema para mí. También a mí –otra vez ingenuamente o de forma idealista, según cómo se mire– me gustaba la idea de que el libro hablara por sí mismo, que poco a poco y con el paso del tiempo encontrará sus lectores, sin que yo estuviera dándole publicidad sin descanso, online o en eventos. Además este podría ser el único libro que yo escriba en mi vida, así que también quería disfrutar del proceso de ser un autor publicado, y no convertirlo en algo que me hiciera sentirlo como una obligación. Por lo general soy el tipo de persona a la que le gusta tener un reto y un objetivo en la vida, pero también me atrajo la idea de darme permiso para permanecer intencionadamente en mi zona de confort a la hora de publicar mi primer libro.

 

Tomando mis propios consejos sobre autocuidado

Después de unos seis meses diciendo no a todo, mi modo de verlo cambió. Por una parte, empecé a recibir algunos comentarios de hombres y mujeres lectoras que han leído el libro y les ha encantado. Además, tuvo buenas críticas y hubo editoriales extranjeras que empezaron a interesarse por los derechos de traducción. De repente me sentí casi como si el libro estuviera convirtiéndose en una persona y yo fuera su padre. Me di cuenta de que si yo no lo respaldaba y apoyaba su recorrido mundial nadie lo haría. También cambió mi perspectiva el haberme permitido a mí mismo sentir algo de orgullo por el logro de haber escrito y publicado un libro y empezar a tomar conciencia de lo importante que para algunas personas es lo que en él se trata. De pronto «quise» dejar mi zona de confort, al menos de forma intermitente.

En el libro escribo sobre la importancia del autocuidado, no solo para las PAS sino para todas las personas (una vez más, intentando evitar con cuidado el paradigma «nosotros contra ellos»), para poner límites firmes a los demás, para decir «no» más a menudo, para hacerse las preguntas importantes: ¿qué necesito? y ¿es esto adecuado para mí? En lugar de decir «no» sin más a todas las invitaciones que recibí, empecé a hacerme esas preguntas respecto a todo el proceso promocional.

¿Qué cambió en la práctica? Bueno, por ejemplo pedí a los periodistas que nos reuniéramos en lugares en los que yo me sentía a gusto y que no estuvieran demasiado concurridos. Como las videollamadas por Zoom, Facetime y Skype me producen sobreestimulación en seguida, me estresan y nunca me siento bien después de ellas, las sustituí por conversaciones telefónicas o entrevistas escritas vía correo electrónico. Me uní a las redes sociales poco convencido, pero decidí usar mi perfil en Instagram sobre todo para recomendar libros y contactar con los lectores. Cuando me invitaron a ir a Suecia para un viaje promocional, pregunté si podía elegir yo el hotel donde alojarme, uno donde ya había estado antes, que tenía un ambiente tranquilo y una estupenda y apropiada iluminación para las PAS. Y aún seguí diciendo «no» a muchos ofrecimientos, salvo que hubieraintuido que me resultarían placenteros o que pudieran resultar como un reto que me sintiera dispuesto a encarar.

Esos ejemplos podrían no parecerles importantes a algunas personas, o muy obvios a otras, pero los sentí como momentos importantes de crecimiento personal, y me aportaron un sentido de control sobre todo el proceso. En lugar de rechazar absolutamente todo encontré una solución adecuada para mí y mi temperamento.

 

Hallando tu propio equilibrio

Lo que quiero decir es que si eres altamente sensible y te ves también en una situación que no se adapta a tu temperamento, te preguntes qué necesitas y si la situación de veras es adecuada para ti. Si no lo es, quizá haya una manera de cambiar ciertos aspectos de ella paraque te resulte más agradable y menos agobiante.

Además, pregúntate si tal vez hay una parte de ti relativamente pequeña pero significativa que disfruta del desafío, que disfruta saliendo de tu zona de confort de vez en cuando. Si es así, genial: también podemos encontrar y honrar esa parte en nosotros. Si por el contrario no es así, no temas decir «no». Concédete permiso para hacerlo, nadie lo hará por ti. Parece muy obvio, y sin embargo se olvida con mucha facilidad.

 

 

Tom Falkenstein es psicoterapeuta y escritorque reside en Berlín. Su libro The Highly Sensitive Manya está a la venta.

 

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Con mucho gusto volveremos a compartir el último newsletter de la Dra. Elaine Aron, otra vez traducido del inglés por nuestro compañero Nicolás López Molina. ¡Gracias, Nicolás!

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  • Publicación (título):Coping with Uncertainty
  • Autora: Dra. Elaine Aron
  • Fecha de la publicación: 13 de julio de 2020
  • Sitio web de la publicación (acceso libre): The Highly Sensitive Person, de Elaine Aron (apartado concreto: blog, de Comfort Zone).

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Lidiando con la incertidumbre

13 de julio de 2020, Por Elaine

 

No hace falta que os diga a las PAS que ahora estamos sumidas en la duda personal y mundial, porque odiamos la incertidumbre.Siempre procesamos a fondo las decisiones (por ejemplo, la de luchar), y resulta especialmente duro cuando hay tantas incertidumbres y repercusiones futuras sobre las que podemos pensar detenidamente pero no podemos controlar.

En este momento casi todo requiere nuestra profundidad de procesamiento. ¿Cuánto riesgo asumir? ¿He de tomar parte en esta actividad, situación, negocio, encontrarme con un amigo o quedarme en casa? Y mi mascarilla, ¿es adecuada o necesito una mejor? ¿Cómo afectará esto a mi economía? ¿Qué debo hacer a ese respecto? ¿En qué información debo confiar? ¿Qué suplementos o alimentos debo tomar más ahora? ¿Debo evitar a los nietos, a los padres ancianos o a amigos que quieren quedar y dicen que no pasará nada?¿Debo hacerme ese examen médico que llevo tiempo demorando o hacer que revisen este problema de salud, o no? ¿Debo mandar a la escuela a mi hijo desesperadamente inquieto y deseoso de aprender y de amigos? ¿Cuándo habrá una vacuna y cuán fiable será? Y planeando sobre todo lo anterior: ¿hasta cuándo durará esto? ¿Me contagiaré yo o alguno de los míos? ¿Me dejará secuelas permanentes a mí o a mis seres queridos? ¿Moriremos yo o ellos por culpa del virus?

He escrito anteriormente sobre tomar decisiones cuando eres PAS, pero mucho de lo que he escrito no es aplicable aquí, cómo buscar de qué manera podría una volverse atrás en la decisión tomada si las cosas salen mal, o valorar que a largo plazo una decisión equivocada no resultará tan mala. Con la COVID-19 no puede una echarse atrás en la mayoría de las decisiones si resultan erróneas. Y huelga decir que una sola decisión errónea podría ser muy perjudicial. ¡Casi nada!

Así que ahí va el que reconozco es un consejo endeble: primero, observa este tsunami de incertidumbre como una oportunidad para desarrollar tu habilidad y tolerancia. Si las PAS luchamos contra la incertidumbre, le hacemos frente, nos volvemos expertas en sobreponernos a ella. Utiliza lo que sabes a partir de ahora, ponle algo de intuición sobre la situación y actúa.

Siguiente paso: escucha al viejo Buda. El cambio es la esencia de lo relativo. Todo lo que nos rodea es transitorio, como nosotros mismos. Si te aferras al presente o al pasado pre-COVID serás infeliz. Cuídate tanto como puedas, desde luego, pero sé también un Buda sobre ello.

Acepta que el cerebro humano también cambia, a diario; a veces ser como un buda es del todo imposible. Apegarte a tus mejores emociones, a tu yo feliz o tu ego sensato no funcionará. No importa cuánto intentes prepararte, no todos los días estarás en tu mejor momento. Eso no significa que no debas hacer todo lo que puedas para estar tranquilo: meditar, pasar tiempo al aire libre, evitar la sobreestimulación, descansar, buscar el contacto social y apoyo que necesites. Pero sobre todo recuerda que ningún sentimiento dura indefinidamente, así que sé paciente y amable contigo mismo cuando no puedas regular tus emociones.

Buda, Cristo, Lao-Tse, Rumi y muchos otros dijeron que la solución a la naturaleza cambiante de todo es abrirse a lo inmutable, lo cual está más allá de todos los nombres o descriptores, pero está oculto en todo, como la savia en los árboles, y con la enseñanza correcta fácilmente localizable dentro de ti también, como lo está por sí mismo tu subyacente e inmutable estado de conciencia. Tu experiencia del «reino de Dios está dentro de ti», si lo deseas.

Así pues define qué es inmutable para ti. (Sugerencia: ¡en última instancia se trata probablemente de una respuesta espiritual!) Permanece con tu invariabilidad tanto como puedas. Esto no ocurrirá siempre, pero hazlo sabiendo que está ahí y reencontrándote con ella cuando creas que de verdad te ayudará.

Por cierto, ¡estoy segura de que las PAS y nuestros seres cercanos representaremos un elevado número de quienes no contraen el virus! Venimos con instintos (piensa en ellos: D.O.E.S.) perfectamente diseñados para sobrevivir a este tipo de amenaza.

Queridas/os PAS,

Un saludo desde el monasterio. Tiempos tan extraños con lo que está pasando globalmente y tocando a todos los seres humanos.

Un tema menos pasajero (esperamos): te recomendamos el artículo de John Hughes, “Why Can’t I Just be Normal?” John tiene una empresa especializada en la selección de personal de mando, es consultor de empresarios, PAS, autor etcétera. Le conoces de ‘Sensitive the untold story’.

El artículo de John es el primero de una serie de blogs escritos por hombres con AS, a quienes he invitado para compartir su trabajo. El siguiente invitado será Tracy Cooper con su artículo sobre ‘Liderazgo silencioso’. No te lo pierdas.

Os recomiendo a todos y todas leer este artículo emocionante y honesto de John, y, en mi siguiente mail, el blog de John.

 

Reflexionando sobre el Coronavirus (puedes saltarlo, si quieres)

En entrevistas me suelen preguntar sobre cómo las PAS vamos gestionando este tema. Suelo contestar bromeando: ‘O, más o menos como la gente zurda’. O sea, es algo depende. Un intercambio que me gusta es el siguiente. Alguien dijo: ‘Estamos todos en el mismo barco’, y otra persona contestaba: ‘No. Estamos todos en la misma tempestad, pero en muchos barcos diferentes’. Algunos de vosotros estáis viviendo situaciones horribles, en barcos agujereados o en barcos que se están hundiendo, y otros de vosotros solamente estáis aguantando el mal tiempo, con calma y, incluso, sintiéndoos feliz. Me puedo imaginar que la gran mayoría se encuentra entre estos extremos.

Luego añado al que me entrevista, que estoy casi segura de que las PAS tenemos más cuidado para nosotras mismas y hacia los demás. Y percibimos un panorama más amplio, mirando hacia el pasado cuando pasaron crises similares y se había avisado que esto iba a ocurrir, y también mirando hacia el futuro, a lo que todo esto podría significar para la humanidad en las décadas y siglos venideros. Y no dudo de que las PAS están experimentando muchas emociones y probablemente lo harán con más intensidad que los otros – dolor y tristeza por los enfermos y aquellos que han muerto. (Y la tristeza de los abuelos tan vulnerables, separados de sus nietos que crecen tan de prisa; Zoom no basta). Una tristeza profunda para aquellos que se arruinaron y lo perdieron todo. A lo mejor sienten frustración, o quizás también rabia. Nuestras emociones nunca se apagan.

No dejo de comentar que muchas PAS comentan que se sienten aliviadas porque ya no sufren de la sobreestimulación normal. Algunas PAS introvertidas me han confesado que están incluso lo están disfrutando.

En cuanto al tema de las emociones, pido disculpas si, en mi mensaje anterior, había dado la impresión de que, para mí, este virus no me parecía más de lo mismo de siempre. En realidad me estaba sintiendo horriblemente frustrada; solamente deseaba una cosa… ¡que el virus se fuera! (Y me sigo negando de utilizar esa palabra ‘pandemia’ que inspira nada más que pánico- solamente la menciono aquí). Soy una (cauta) buscadora de sensaciones y me aburro en seguida, y deseaba que las cosas cambiaran – para bien, y no que la situación seguía igual semana tras semana. Sin embargo, ahora entiendo que los cambios necesitan producirse muy lentamente, especialmente para las personas en situación de riesgo. Es posible que las cosas queden así hasta que tengamos una vacuna segura.

Ahora pienso en mi marido y yo como viviendo en un monasterio (algo que mi parte spiritual siempre ha añorado) – en que todos los días son iguales y los que cada día contiene casi cuatro horas de descanso y de meditación, alternando con trabajo útil. Nada de dar una vuelta para pasarlo bien. La compra nos la traen a casa. Desde que esto empezó, nadie ha entrado en nuestra casa. Así que estoy muy segura mientras que sigamos encerrados.

Añadido la siguiente mañana: estoy muy feliz en el sentido de que, viviendo en mi monasterio, mi crecimiento interior puede avanzar más rápido. Soy consciente de su verdad. Soy yo, lo sé, pero me hace pensar el algo que dijo el Maharishi sobre envejecer: el truco es ‘montar el tigre’, o sea, permitir que las cosas peligrosas te ayudan avanzar contrario a que dejarte devorar por ellas.

 

Noticias: ‘Sensitive Lovers’ se puede alquilar y eventos en Internet.

El documental ‘Sensitive Lovers: Profundizando en sus relaciones’ ahora está disponible por $4,99, en alquiler. (*nota del traductor: el documental viene con subtítulos en castellano; el tráiler no está subtitulado). Para ver el tráiler o alquilar el documental, pincha aquí. La posibilidad de ver el documental bajo régimen de alquilar nos posibilita ofrecerlo con un descuento de 50%, haciéndolo más asequible para muchos (aunque estamos muy contentos con las ventas, y el tráiler ha sido visto miles y miles de veces). En este documental, mi marido Art y yo hablamos sobre todas las escenas importantes de la película ‘Sensitive and in love’ (aunque para poder apreciar este documental no es necesario ver la película principal).

El documental pretende ofrecer información útil para PAS y sus parejas, pero al mismo tiempo contiene muchos consejos y datos de investigación válidos para cualquiera, ya que el estudio científico del amor y de las relaciones íntimas es mi segunda especialidad al mismo tiempo que es la obra vital de mi marido.

Hemos reservado un número de 50 alquileres gratis, mientras que los haya, para aquellos que no pueden pagar los $4.99 en estos tiempos tan difíciles. (Contamos con vuestra honestidad, y que aquellos que piden la versión gratis realmente se encuentran en esta situación). Para aprovechar esta oferta pon el código SL50 en la opción ‘rental’ (alquiler). Alquila o compra aquí. (pincha en ‘watch now’).

Puedes comprar en Amazon Prime and Apple TV: tanto ‘Sensitive: The Untold: The Untold Story’ como ‘Sensitive and in Love’.

 

Y, no te lo vas a creer, pero, ¡tengo mi propio canal de Youtube! Para verlo, pincha aquí.

Diana Sinelnikova nos ayudó en montar el canal, y ella realizó una serie de videos cortos sobre algunos temas, y también hay otro que Alane Freund hizo conmigo. Es un primer intento en que busco adaptarme al hecho de que algunos de vosotros tenéis más tiempo libre y, posiblemente, también tenéis más ‘temas’, así que posiblemente os gustarán estas mini-charlas mías, especialmente porque ahora no es posible asistir a talleres en persona mientras que muchos tampoco podrían pagarlos.

 

Webinar para terapeutas, aunque otros también pueden asistir:

La Persona con Alta Sensibilidad en psicoterapia, un webinar (en inglés), sábado el 25 de julio. Para más información y registrarte, pincha aquí.

© 2020 The Highly Sensitive Person

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Hasta aquí os dejamos el newsletter de la Dra. Elaine Aron. Para leerlo en inglés y con más información sobre talleres en inglés, podéis ir a su versión original en su web: www.hsperson.com.

Después de Sensitive, the untold story y Sensitive and in love, se acaba de estrenar Sensitive lovers, a deeper look into their relationships. 

En este último documental vemos a la Dra Elaine Aron y su marido, el Dr Arthur Aron, entrando en varias escenas de los documentales anteriores, explicando sobre el comportamiento de las PAS en sus relaciones amorosas. Hablarán sobre el efecto de la susceptibilidad ambiental, sobre el apego inseguro en la infancia y sus posibles consecuencias en la vida adulta. Explicarán sobre las diferentes necesidades entre parejas ‘mezcladas’ de una persona con alta sensibilidad con alguien que no tiene el rasgo y sobre la importancia del autocuidado y los límites.

Igual que los primeros documentales, ‘Amantes sensibles‘ viene con subtítulos en castellano. La traducción, llevada a cabo por la APASE, es un paso más en nuestra misión de la divulgación del rasgo.

Amantes sensibles no viene en formato DVD pero se puede bajar y guardar. El trailer no está subtitulado.

¿Por qué este documental? Muchas personas tienen relaciones con personas muy sensibles, no solo románticas, sino también como familiares y amigos. ¡Esta película deja en claro cómo tanto los sensibles como los no tan sensibles pueden prosperar juntos!

«Tendemos a pensar que otras personas son como nosotros. Para nosotros es difícil imaginar que la otra persona es diferente. Y en esta cultura de «autoayuda» siempre pensamos que la otra persona debería cambiar. Pero en algunas cosas, tu y tu pareja no pueden cambiar»,  dice Elaine Aron.

El temperamento altamente sensible es una de las cosas que no puedes cambiar. Es como tener cabello castaño u ojos azules. ¡Pero puedes cambiar cómo resolver un conflicto de relación!

Dice Elaine Aron: «Cuando hay un problema en la relación, nunca se puede culpar a una sola persona. Cuando hay un conflicto, siempre conviene ir atrás, mirando el pasado, para ver dónde comenzó».

Esta película es valiosa para cualquier persona, altamente sensible o no, que esté en una relación cercana o con la esperanza de estar en una. Verás a Elaine Aron, experta en alta sensibilidad, y a su marido, Art Aron, investigador eminente de amor y relaciones cercanas, dando explicaciones y ofreciendo sugerencias: Todo el documental está basado en la investigación, no en las conjeturas.

Aquí os dejamos un texto de la mano de la Dra. Elaine Aron, escrito para 92Y, con consejos para la pareja durante los días -las semanas- de confinamiento. 

  1. La investigación lo dice de manera muy clara: el estrés puede destruir incluso las mejores relaciones. Al sufrir tensión, es probable que no nos comuniquemos bien, que nos enojemos fácilmente, que esperemos que el otro lea nuestra mente y conozca nuestros sentimientos, o que nos decepcionemos por cómo el otro está manejando toda la situación. Cuidado con vuestros niveles de estrés. Trata de escuchar el uno al otro mientras que vaya expresando su ansiedad y sus irritaciones sin tratar de arreglarlo. Escuchar sin interrupción puede ser el mayor regalo que os hacéis mutuamente.
  2. Alejarse el uno del otro cada vez que empieces a sentirte irritable, antes de que las cosas se salgan de control. Si las circunstancias lo permiten, date una vuelta a solas. Si no puedes salir, siéntate a solas delante de una ventana y mira las nubes, o apártate unas horas en una habitación separada. Si no tienes una habitación para retirarte a solas, opta por estar en silencio durante unas horas, pidiendo al otro que te respete. Es importante clarificar de antemano cuánto durará este «tiempo de soledad» y comunicarlo, y que no sea una reacción a algo que la otra persona hizo o dijo. Deja claro que serás mejor compañía después de haber pasado un tiempo ‘en soledad’. Tu compañero luego podrá comprobar que esto es verdad.
  3. Si uno de los dos puede trabajar desde casa, o si uno está (temporalmente) sin trabajo remunerado y el otro tiene que trabajar fuera, no dejáis que todo el trabajo pesado o el cuidado de los niños caiga sobre la persona que no puede salir a ganar dinero. Divide el trabajo pesado de manera justa. Aquel que no gana dinero puede buscar nuevos recursos on line, o puede desconectarse por la noche.
  4. La investigación muestra claramente que hacer algo «novedoso y emocionante» juntos hace que dos personas se sientan más enamoradas. Hay un montón de cosas que se puede hacer en casa, desde ver una ópera por primera vez hasta tomar clases de arte on line, o bien cocinando algo diferente con los ingredientes que tienes a mano. Lo único que conviene tener en cuenta es que sea algo que a los dos les gustaría probar.
  5. Procura que vuestras conversaciones sean interesantes. Dedica algún tiempo aprendiendo sobre algo que el otro aún no sabe, y coméntalo durante la cena. Tal vez eso sea escuchar las noticias actuales de la pandemia si a uno de los dos le gusta hacer eso, mientras que el otro prefiere sólo un resumen. O puedes pensar en escuchar un podcast sobre algo interesante y no tan común y conocido. O en leer una novela, un capítulo al día, y compartir la historia en la cena para que ambos puedan disfrutarla.

«La esperanza no es cuestión de esperar a que las cosas de fuera de nosotros mejoren. Se trata de adaptar adentro aquello que está pasando fuera.» —Joan Chittister

¡Puede ser que en este caso también debemos tomar ese «adentro» de manera literal!

Por Elaine N. Aron, PhD
Psicólogo, investigador y autor de The Highly Sensitive Person

Vease www.hsperson.com  consejos para los HSP en este momento.

 

  • Traducción de la publicación (título): Big Picture Living During a Time of Global Crisis
  • Autoría de esa publicación: Dra. Elaine Aron
  • Fecha de la publicación: 17 de marzo de 2020
  • Sitio web de la publicación (acceso libre): The Highly Sensitive Person, de Elaine Aron (apartado concreto: blog, de Comfort Zone).
  • Traducido del inglés por Nicolás López (marzo de 2020)

Últimamente he estado hablando sobre una «supersolución» para la ansiedad (un sentimiento normal en las PAS): mira con visión de conjunto. Lo Aconsejo ahora más que nunca: conserva la visión de conjunto. ¿Cómo?

¿Cuáles son tus verdaderos riesgos?

¿Cómo serán las cosas dentro de un año? ¿Y dentro de dos meses?

Caray, qué tiempos tan increíbles son estos. ¿Cómo los veremos en el futuro?

¿Qué te parecería esto si lo vieras desde Marte? ¿Tal vez como si fuera un petirrojo?

Esto no durará siempre, te lo prometo. Las cosas siempre cambian; eso puedes darlo por seguro, dijo el Buda. Si las cosas parece que cambian a peor, puedes dar por hecho que también cambiarán a mejor.

Piensa en todos los sentidos en que las cosas pueden llegar mejorar algún día a consecuencia de este suceso. Hazlo ahora, como un ejercicio de Gran Realidad.

¿De qué otro modo mantener la visión de conjunto? En parte, haciendo otras cosas. Si estás pasando más tiempo en casa, como nos ocurre ala mayoría, emplea ese tiempo para mirar en tu interior. Qué gran oportunidad. La investigación ha puesto en evidencia que la mayoría de las PAS coinciden en tener una «rica y compleja vida interior». Aliméntala. Dedícale un tiempo extra, por ejemplo meditando, llevando un diario, prestando atención a tus sueños.

 

Tus sentimientos intensos

Si a veces tus emociones son intensas, acepta que reflejan a quien tú eres. No te avergüences de ello. La realidad de tu rasgo es parte de la visión de conjunto. Pero, como parte de tu mirada hacia el interior, trata de identificar qué aspectos de la situación te activan más. ¿El que la gente se está comportando de forma muy extraña? (Eso me fascina: las escenas de pánico comprando en los supermercados.) ¿El sentirte muy inseguro ahí fuera en el mundo?¿Estar encerrado? Quizá aprendas algo sobre ti mismo cuando examines esas partes específicas de tus sentimientos y el lugar de tu pasado del que pueden proceder.

Al mismo tiempo, si las emociones te desbordan haz lo que puedas para moderarlas. Una forma estupenda de hacerlo es dirigir tu atención a otras cosas. Esta es, además, la mayor visión de conjunto: en la vida hay otras cosas aparte de esta «pandemia» (qué palabra tan atemorizadora). Si todavía no has visto Sensitive and in Love, hazlo. O vuelve a ver Sensitive the Untold Story. Esta semana ambas se pueden ver casi gratis (más información aquí). Pon al día tu PAS interior.

Una vez te hayas puesto en marcha, ve otras películas superpositivas, como It’s a Beautiful Day in the Neighborhood.[1] La he visto y todavía la sigo citando: la Sra. Rogers acerca de la «santidad» de su marido: «No le llames santo, porque eso implica que lo que él hace es inalcanzable, pero todos podemos hacerlo con algo de esfuerzo.» Y el Sr. Rogers acerca de la muerte: «Solo es humana. Si puedes nombrarla, puedes manejarla.»

 

Tú sigues siendo un animal social altamente sensible

Si estás tú sola en casa, ten presente que necesitas un poco de interacción social, con regularidad. Es como la comida: todas necesitamos una poca cada día, incluso o quizá especialmente las introvertidas. Como mínimo ponte en contacto con alguien de forma breve, aunque se trate del ámbito comercial. Mejor aún: dedica algún tiempo adicional a comunicarte con amigos y familia a través de vídeo o chats telefónicos. Si eso no es suficiente prueba el quarantinechat.com. Puedes hablar con cualquier persona en aislamiento por el virus, en cualquier lugar del mundo, tanto si tú misma estás en cuarentena como si no. Y es gratis. Visítalo en https://quarantinechat.com/

Y si estás en casa con tu familia, quizá más de lo habitual por estar cerradas las escuelas, disfruta este tiempo de conexión especial tanto como puedas. Pero recuerda que necesitas períodos de inactividad periódicamente.

Por favor, mantente alejado de una excesiva cobertura de los medios y de las redes sociales. Pide a alguien menos sensible, a alguien en quien confíes, que siga las noticias por ti, alguien que las siga muy de cerca (y mantente tú al margen). Pide que te avisen si surge alguna información fiable que realmente debas saber.

Recupera siempre la visión de conjunto

Recuerda que eres un animal, no solo un ser social. Necesitas salir fuera a la naturaleza. Quizá algunas veces será solo para un momento, a un balcón, en el escalón de entrada de tu casa, o a través de la ventana. Mira hacia el cielo o a un árbol. Pero trata de salir a pasear también (si se te está permitido). Todos los días. Pasar tiempo en la naturaleza es otra clase distinta de alimento necesario, especialmente para las PAS.

Por último, recuerda la visión de conjunto. ¿Lo he dicho antes? Cuando pienses de una forma más expansiva te sentirás más tranquila. Y cuando así te sientas –por la meditación, la naturaleza o lo que quiera que sea– tendrás una mayor visión de conjunto. Después, sé la líder emocional que fuiste destinada a ser cuando naciste irradia esa calma a otras personas. «Lo único a lo que debemos temer es al miedo mismo». (Esas fueron las palabras de Franklin D. Roosevelt a los estadounidenses cuando anunció la entrada en la II Guerra Mundial, e incluso esta llegó a su fin, ¿no?) Tranquilidad y amabilidad. La tranquilidad es tan contagiosa como el miedo. Quizá cuando otros estén acaparando los artículos de las estanterías tú podrías preguntarles de cuáles andan escasos y compartir algunos de los tuyos. (¡Como PAS estoy segura de que, usando toda tu creatividad, se te ocurrirán maneras de prescindir del papel higiénico!)

Este es tu nuevo mantra: ¡¡¡VISIÓN DE CONJUNTO!!!

Bueno, tenemos a la vista otro fin de semana para hombres altamente sensibles, en 2021. Los 16 que han asistido al de este año ya han pedido otro para acudir de nuevo. Está en la visión de conjunto.

Que la paz, la calma y la amabilidad estén contigo,

Elaine

[1] Película estadounidense de 2019, estrenada en España con el título Un amigo extraordinario.(N. del T.)

Traducción de la publicación (título):FAQ: Is Sensory Processing (or Integration) Disorder (SPD) the same as Sensory Processing Sensitivity (SPS)? Traducción autorizada por la Dra Elaine Aron a la APASE.

  • Autoría de esa publicación: Elaine Aron, Ph.D., Barbara Allen-Williams, and Jacquelyn Strickland, LPC
  • Fecha de la publicación: sin fecha
  • Sitio web de la publicación (acceso libre): The Highly Sensitive Person, de Elaine Aron, apartado de preguntas frecuentes (FAQ).
  • Traducido del inglés por Nicolás López (diciembre de 2019)

Respondidas por la doctora Elaine Aron, Barbara Allen-Williams y Jacquelyn Strickland ( ambas “certified HSP consultant”©, consultoras certificadas por la Dra Elaine Aron)

 

No, no son lo mismo, aunque es comprensible que se confundan. La sensibilidad de procesamiento sensorial (SPS, PAS, o persona altamente sensible) no es una enfermedad o trastorno ni un diagnóstico. Es un rasgo neutro de personalidad presente en el 20 % de la población humana y también en muchas especies no humanas, y es una ventaja de supervivencia en algunas situaciones, y no en otras. Esa estrategia de supervivencia consiste en procesar la información (estímulos) más a fondo que las demás, de lo cual hay numerosas pruebas. Esto puede sin duda llevar a la sobreestimulación y a posibles esfuerzos para protegerse a uno mismo contra ello. Sin embargo, la SPS no es un trastorno sino una estrategia razonable. Leer más

Aquí os dejamos la traducción del último newsletter de la Dra. Elaine Aron, en el cual nos habla sobre ‘Sensitive and in love’, su nueva película que tendrá su estreno en enero 2020, en Nueva York. El tema central de esta película es el concepto de la ‘susceptibilidad diferencial‘, cuyo concepto e importancia lo explica en el siguiente texto. La versión original en inglés se encuentra en el blog de su web, pincha aquí para el enlace. La APASE tiene el permiso personal de la dra Elaine Aron para traducir y publicar sus textos.

Creo no haber escrito lo suficiente sobre el tema de la susceptibilidad diferencial, que es un tema clave para poder comprender a las PAS y, también, para que las PAS puedan comprenderse a sí mismas. Con el concepto de la susceptibilidad diferencial –un tema bien investigado- nos referimos al hecho de que las PAS se ven profundamente afectadas por sus entornos, «para bien y para mal». Las PAS que han pasado por una infancia complicada o difícil tienen más probabilidad que otras de llegar a estar deprimidas, ansiosas o tímidas, mientras que aquellas con una buena infancia pueden florecer no solamente igual de bien que otras personas, sino incluso mejor que aquellas que no son tan sensibles: llegarán a sentirse más seguras y son menos propensas a estar deprimidas o ansiosas. Leer más

Aquí os dejamos la traducción del último newsletter de la Dra. Elaine Aron, recordando a nuestro querido y admirado Ted Zeff, y hablando sobre envejecer y la muerte. La versión original en inglés se encuentra en el blog de su web, pincha aquí para el enlace. La APASE tiene el permiso personal de la dra Elaine Aron para traducir y publicar sus textos.

Algunos de ustedes me han pedido que escriba sobre el envejecimiento y la muerte en relación con nuestro rasgo. Este parece ser el momento adecuado: como algunos de ustedes saben, Ted Zeff , nuestro héroe en su incansable trabajo para hombres y niños sensibles, así como todos las PAS, abandonó su cuerpo el 18 de agosto, después de una larga lucha contra el cáncer. Incluso durante ese período, y durante toda su vida, Ted se dedicó a otras personas altamente sensibles, escribiendo la Guía para personas altamente sensibles, The Strong, Sensitive Boy y The Power of Sensitivity , además de hacer tantos videos útiles, publicaciones de blog y entrevistas con los medios. Las PAS le extrañarán; Incluso si no lo conocías, su voz nos ha ayudado a todos. Leer más