Cada final de curso parece concentrar en pocas semanas una enorme cantidad de tareas, emociones y decisiones. Reuniones escolares, festivales, cambios de horarios, búsqueda de campamentos, conciliación laboral, organización de vacaciones, más tiempo con los hijos en casa y la sensación constante de tener que sostenerlo todo.
Esta etapa puede resultar intensa para muchas familias, en el caso de las madres PAS (Personas Altamente Sensibles) puede resultar especialmente abrumadora. No se trata únicamente de “tener más emociones” o de ser más vulnerables al estrés cotidiano. La investigación sobre alta sensibilidad muestra que las PAS procesan la información de forma más profunda, presentan una mayor sensibilidad emocional y sensorial y tienden a saturarse antes en entornos con exceso de estímulos (Aron, 1996).
Cuando el final de curso y el verano incrementan las demandas mentales, emocionales y logísticas, muchas madres sienten que su sistema nervioso funciona al límite.
La carga mental: mucho más que hacer tareas
En los últimos años, el concepto de carga mental ha ido ganando visibilidad. Se refiere al trabajo invisible de organizar, recordar, anticipar y coordinar las necesidades familiares.
No consiste solo en hacer cosas, sino en mantener activamente la gestión mental del hogar: recordar citas, prever necesidades, organizar horarios, anticipar problemas y coordinar múltiples responsabilidades simultáneamente. Además, suele incluir una importante dimensión emocional relacionada con el cuidado y el bienestar de los miembros de la familia, como sostener emocionalmente a los hijos, gestionar conflictos y preocuparse por las necesidades de los demás.
La investigación muestra que esta carga sigue recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, incluso cuando existe reparto de tareas domésticas (Bianchi et al., 2012). Al final de curso y en verano se concentran numerosos eventos, actividades, viajes y cambios de rutina que incrementan la carga mental de muchas madres.
¿Por qué las madres PAS pueden sentirse más sobrecargadas?
En las madres PAS, esta carga suele intensificarse por varias razones.
- Procesamiento profundo constante
Las PAS no solo registran información, la elaboran intensamente. Elaine Aron describe este rasgo como “depth of processing”, es decir, una tendencia natural a analizar y procesar profundamente las experiencias antes de actuar (Aron, 1996).
Una madre PAS puede encontrarse pensando simultáneamente en cómo se siente su hijo ante el festival de final de curso, si está nervioso o ilusionado, qué necesita para prepararse, qué aspectos logísticos debe organizar (horarios, vestuario, desplazamientos) y cómo acompañarlo emocionalmente para que viva la experiencia de forma positiva. Mientras gestiona estos detalles, también suele anticipar posibles dificultades y valorar cómo todo ello afectará al bienestar y equilibrio familiar.
Este procesamiento profundo tiene aspectos muy positivos cómo empatía, intuición o capacidad de observación, si bien también implica un mayor gasto mental y emocional; y cuando las demandas aumentan, el cerebro tiene más dificultades para desconectar o recuperarse del exceso de estímulos (Aron, 1996; Aron et al., 2012; Greven et al., 2019).
- Mayor sensibilidad emocional
Las personas altamente sensibles presentan una mayor reactividad emocional tanto ante experiencias positivas como negativas (Aron, Aron y Jagiellowicz, 2012). El final de curso concentra numerosos estímulos emocionales: despedidas, cambios de rutina, festivales, encuentros multitudinarios, expectativas familiares, presión social y las emociones intensas que suelen experimentar los propios hijos durante este periodo de transición.
En este contexto, muchas madres PAS no solo gestionan sus propias emociones, sino que también perciben y acompañan las de quienes las rodean. La alegría, la ilusión, los nervios, la tristeza por las despedidas o la incertidumbre ante los cambios pueden ser vividos con gran intensidad, lo que incrementa el riesgo de agotamiento emocional cuando estas demandas se prolongan en el tiempo.
Sin embargo, esta misma sensibilidad también puede convertirse en una fortaleza. Una vez inmersas en la experiencia, por ejemplo, de una representación de fin de curso, muchas madres PAS son capaces de disfrutarla profundamente, conectar con los momentos significativos y experimentar con especial intensidad la satisfacción, la emoción y el orgullo asociados a los logros y vivencias de sus hijos.
Además, las personas altamente sensibles suelen presentar elevados niveles de empatía y una mayor activación cerebral ante las expresiones emocionales de otras personas (Acevedo et al., 2014), lo que contribuye tanto a su capacidad para conectar emocionalmente con los demás como a una mayor vulnerabilidad a la sobrestimulación.
- Saturación sensorial
El verano y el cierre del curso escolar suelen implicar: más ruido, más contacto social, alteraciones de rutina, calor, espacios concurridos y menos momentos de silencio.
Para una PAS, la sobreestimulación sensorial no es una exageración ni una “manía”: tiene una base neurológica real. Según Aron y Aron (1997), las personas altamente sensibles muestran una mayor sensibilidad a estímulos ambientales como sonidos, luces, temperaturas o tensión interpersonal. El sistema nervioso procesa más información y tarda más en recuperarse. Por eso muchas madres PAS sienten un cansancio extremo incluso después de actividades aparentemente normales como la fiesta de final de curso.
- Alta empatía y dificultad para poner límites
Muchas madres PAS poseen una gran capacidad empática. Detectan rápidamente los estados emocionales de los demás y tienden a priorizar el bienestar ajeno. Esto puede llevarlas a: ignorar sus propias necesidades, asumir demasiadas responsabilidades, sentir culpa al descansar o mantener una autoexigencia muy elevada.
Diversos estudios relacionan la alta sensibilidad con una mayor vulnerabilidad al estrés cuando no existen espacios adecuados de recuperación emocional y sensorial (Greven et al., 2019).
La idea de que el verano equivale automáticamente a descanso puede no ser válida para muchas madres, especialmente las madres PAS, para las que puede significar exactamente lo contrario. La desaparición de las rutinas escolares implica más demanda mental: reorganizar horarios, multiplicar decisiones, gestionar más convivencia, planificar actividades, conciliar trabajo y cuidados y disponer de menos tiempo personal. Además, el verano suele venir acompañado de una presión implícita por “aprovechar el tiempo”, tiempo de calidad, crear recuerdos felices y mantener a los hijos entretenidos. Las madres PAS pueden sentirse especialmente agotadas por esta suma de estímulos constantes y expectativas elevadas.

Fotografia: Jessica-rockowitz. Unsplash
Señales de sobrestimulación en una madre PAS
La saturación no siempre aparece de forma evidente. A menudo se acumula progresivamente hasta que el cuerpo y la mente dejan de poder sostener más. Algunas señales frecuentes de sobrecarga son:
- irritabilidad intensa
- necesidad urgente de silencio
- sensación de bloqueo mental
- hipersensibilidad al ruido
- agotamiento extremo
- dificultad para tomar decisiones
- llanto fácil
- insomnio
- sensación de querer aislarse
- pérdida de paciencia
Cuando el sistema nervioso permanece demasiado tiempo en estados de activación intensa, disminuye la capacidad de regulación emocional y aumenta la sensación de desbordamiento. En ocasiones, las madres PAS pueden sentirse culpables por necesitar espacio o descanso. Sin embargo, estas necesidades no son un capricho: forman parte de la regulación saludable del sistema nervioso.
Estrategias de autocuidado específicas para madres PAS
La evidencia científica sobre regulación emocional y procesamiento sensorial sugiere que las personas altamente sensibles necesitan estrategias preventivas, no solo soluciones cuando ya están desbordadas (Greven et al., 2019).
- Reducir la sobreexigencia
Uno de los mayores factores de agotamiento es intentar sostener expectativas irreales. No es necesario organizar un verano perfecto, llenar todos los días de actividades, ni responder constantemente a todas las demandas externas. Reducir exigencias protege la salud mental y emocional. A veces, simplificar es una forma profunda de cuidado familiar.
- Crear espacios de recuperación sensorial
Las PAS necesitan momentos de regulación para que el sistema nervioso pueda recuperarse. La investigación sobre alta sensibilidad muestra que pequeñas pausas frecuentes pueden disminuir significativamente la saturación (Aron y Aron, 1997).
Algunas estrategias útiles:
- momentos diarios de silencio,
- paseos tranquilos,
- reducir estímulos visuales y sonoros,
- usar auriculares con cancelación de ruido,
- descansar sin pantallas,
- o reservar pequeños espacios de No es aislamiento: es recuperación neurológica.
- Mantener cierta estructura durante el verano
Aunque en verano los horarios suelen relajarse, conservar unas rutinas básicas sigue siendo importante. Mantener cierta regularidad en el sueño, las comidas, el descanso y las actividades diarias aporta una sensación de estabilidad que ayuda al sistema nervioso a sentirse más seguro. Para las personas altamente sensibles, contar con un mínimo de previsibilidad favorece la regulación emocional y hace más llevaderos los cambios propios de esta estación.
- Compartir la carga mental explícitamente
La carga mental disminuye cuando deja de ser invisible. Así, pues, pedir ayuda concreta resulta fundamental. Acciones como repartir responsabilidades reales, delegar planificación, compartir decisiones o visibilizar tareas invisibles resultan cruciales.
- Validar las propias necesidades
Una madre PAS puede necesitar: silencio, pausas, menos interacción, tiempo a solas, o reducir compromisos sociales. Estas necesidades no significan egoísmo ni incapacidad. De hecho, ignorarlas de forma prolongada aumenta el riesgo de agotamiento emocional y desregulación.
Los hijos aprenden no solo de lo que se les dice, sino de lo que observan. Cuando una madre: pone límites, escucha su cuerpo, descansa y regula sus emociones, también transmite un modelo saludable de autocuidado.
Esto resulta especialmente importante en familias donde hay niños altamente sensibles.
Una mirada más amable hacia las madres PAS
Muchas madres PAS, y no PAS, viven con la sensación de “no llegar a todo”. Sin embargo, gran parte de su agotamiento no proviene de una falta de capacidad, sino de un exceso de estimulación y responsabilidad sostenida en el tiempo.
La alta sensibilidad aporta enormes fortalezas en la maternidad: empatía, capacidad de conexión, intuición, observación, sensibilidad emocional y cuidado profundo. Pero incluso las personas que más sostienen necesitan descanso. Comprender cómo funciona la alta sensibilidad permite dejar de interpretar la saturación como un fracaso personal y empezar a verla como una señal legítima del sistema nervioso.

Fotografia: Xavier Mouton. Unsplash
Quizá el objetivo este verano no sea hacerlo todo.
Quizá sea llegar a septiembre con más calma, más presencia y menos agotamiento. Y eso también es cuidar.
Artículo: Marina Puigvert Colomer Coach y psicóloga experta en PAS
Bibliografía
- Aron, N. (1996). The highly sensitive person: How to thrive when the world overwhelms you. Broadway Books.
- Aron, E. N., & Aron, A. (1997). Sensory-processing sensitivity and its relation to introversion and Journal of Personality and Social Psychology, 73(2), 345-368 –https://doi.org/10.1037/0022-3514.73.2.345
- Aron, E. N., Aron, A., & Jagiellowicz, J. (2012). Sensory processing sensitivity: A review in the light of the evolution of biological responsivity. Personality and Social Psychology Review, 16(3), 262–282. https://doi.org/10.1177/1088868311434213
- Bianchi, M., Sayer, L. C., Milkie, M. A., & Robinson, J. P. (2012). Housework: Who did, does or will do it, and how much does it matter? Social Forces, 91(1), 55–63.
- Greven, C. U., Lionetti, F., Booth, C., Aron, E. N., Fox, E., Schendan, H. E., Pluess, M., Bruining, H., Acevedo, B., Bijttebier, P., & Homberg, J. (2019). Sensory processing sensitivity in the context of environmental sensitivity: A critical review and development of research agenda. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 98, 287–305. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2019.01.009


















