Os presentamos esta traducción de un artículo de la web http://www.sensitivityresearch.com, dedicada a la divulgación de la investigación relacionada con el rasgo de la alta sensibilidad de una manera simple y entendible por cualquiera. Es una web que se estrenó hace poco, y desde la APASE iremos traduciendo artículos que nos parecen de interés general. La web es una iniciativa del Dr. Michael Pluess y su equipo. La traducción de este artículo ha sido realizada por Nicolás López.

1 de septiembre de 2020. Por la Dra. Francesca Lionetti

 

Sobre la autora

La Dra. Lionetti es psicóloga evolutiva e investigadora con experiencia en crianza de hijos, apego, desarrollo socio-emocional y sensibilidad ambiental. Ha contribuido a la creación y validación de mediciones de sensibilidad para la infancia y la niñez, y participa en la investigación longitudinal sobre cómo la sensibilidad se desarrolla e interacciona con el entorno.

 

Resumen

La investigación ha revelado que la sensibilidad está relacionada con rasgos de personalidad comunes tales como el neuroticismo y la apertura a la experiencia. La conexión con el neuroticismo refleja la tendencia de las personas sensibles a padecer estrés con más facilidad. En cambio, la apertura a la experiencia parece reflejar la sensibilidad estética de las personas y su profundo procesamiento de la información.

 

El rasgo de la sensibilidad

La sensibilidad es un rasgo humano básico que en parte viene determinado por los genes y en parte por las experiencias acumuladas en la vida, al menos cuando se evalúa mediante un cuestionario.[1] En ese sentido la sensibilidad es muy parecida a otros rasgos de personalidad comunes.

Aunque la sensibilidad está relacionada con algunos de esos rasgos de personalidad muy conocidos, las semejanzas halladas se reducen a aspectos específicos de la sensibilidad que hacen pensar que esta es un rasgo humano único que difiere de otros rasgos de personalidad.

 

Los cinco grandes rasgos de personalidad

En psicología, la personalidad humana se describe por lo general utilizando el modelo Big Five, o de los cinco factores. Según este modelo, la personalidad de un individuo puede medirse y describirse en función de cinco dimensiones comprendidas en un continuo de menor a mayor:

  • «Apertura a la experiencia», que se refiere a tener una actitud curiosa y una mentalidad abierta.
  • «Escrupulosidad», que refleja habilidades para organizarse, seriedad, y preferencia por el orden.
  • «Extroversión», que alude a ser sociable, asertivo y conversador.
  • «Agradabilidad», que describe el ser amistoso y compasivo.
  • «Neuroticismo», que alude a la tendencia a sentir tristeza, ansiedad e inestabilidad emocional.

En un estudio reciente, mis colegas y yo [2]combinamos los hallazgos de varios estudios para investigar si la sensibilidad (medida con las escalas de personas altamente sensibles y de niños altamente sensibles)está asociada a esos rasgos de personalidad, y cómo sería tal asociación.

Nuestro resumen de un gran número de trabajos de investigación anteriores ha evidenciado que la sensibilidad comparte algunas similaridades con dos rasgos de personalidad comunes específicos: neuroticismo y apertura a la experiencia. Pero esa investigación también ha hecho evidente que la sensibilidad no se puede explicar del todo por el modelo de los cinco grandes rasgos de personalidad.

 

¿Rasgo de temperamento o de personalidad?

Antes de tratar con más detalle esos hallazgos es importante decir que la sensibilidad debe entenderse más como un rasgo de temperamento que de personalidad. ¿En qué se diferencian? Por lo general los rasgos de temperamento tienen una fuerte base biológica: ya desde el nacimiento pueden ser observados y son relativamente constantes a lo largo de la vida.

En cambio, los rasgos de personalidad se desarrollan con el paso del tiempo y son el resultado de la compleja y dinámica interacción entre los rasgos de temperamento de naturaleza biológica y la calidad de las experiencias durante el crecimiento. Dicho con otras palabras, mientras que la sensibilidad tiene una fuerte base biológica y no cambia mucho con el paso de los años, la personalidad se forma con las experiencias que tenemos a lo largo de la vida.

Sin embargo, tal como se ha indicado antes, cuando la sensibilidad se mide con un cuestionario en los últimos años de la adolescencia, nos encontramos con que tanto las influencias genéticas como las ambientales juegan un importante papel.

 

¿Qué relación guarda la sensibilidad con los rasgos de personalidad en niños y adolescentes?

En los niños la sensibilidad parece estar relacionada con el neuroticismo, pero con ninguno de los otros cuatro rasgos de personalidad. Esto significa que los niños y los adolescentes altamente sensibles también afirman que tienden a sentir emociones negativas más a menudo, y a caer atrapados más fácilmente en situaciones estresantes. Pero eso no quiere decir que los niños y adolescentes sensibles no experimenten emociones positivas. De hecho, en otra investigación se ha constatado que se desenvuelven particularmente bien en un entorno de apoyo y cuidados.

 

¿Qué relación guarda la sensibilidad con los rasgos de personalidad en adultos?

En el caso de los adultos descubrimos que la sensibilidad está relacionada con el neuroticismo y, en menor grado, con la apertura a la experiencia. Pero no lo está con la extraversión, la agradabilidad ni la escrupulosidad. De ahí que los adultos sensibles parezcan ser más propensos al estrés, especialmente cuando viven situaciones negativas, pero también sean más curiosos y encuentren placer y alegría al aprender cosas nuevas.

Además, en un posterior trabajo de investigación en el que se ha observado la personalidad con más detalle [3], hemos averiguado que cuando la sensibilidad se mide con la escala de personas altamente sensibles la relación se da solo con alguno de los aspectos concretos del neuroticismo y de la apertura a la experiencia, no con otros. En el caso del neuroticismo, la sensibilidad resultó estar especial y estrechamente relacionada con la ansiedad y la vulnerabilidad. En cuanto a la apertura a la experiencia, los resultados indican que la sensibilidad está especialmente relacionada con los intereses artísticos, la imaginación y la emocionalidad, pero no con el atrevimiento.

 

La sensibilidad y los cinco grandes rasgos de personalidad: ¿dos constructos o uno?

Para concluir, al valorar el conjunto de todos los trabajos de investigación disponibles, los resultados parecen indicar que la relación entre sensibilidad y rasgos de personalidad comunes es un hecho. Sin embargo esa relación es relativamente débil y solo está vinculada a los rasgos de neuroticismo y apertura a la experiencia. Eso significa que la sensibilidad, medida con un cuestionario, es un rasgo único que no se puede explicar a través de los rasgos de personalidad sólidamente establecidos que guardan relación con ella. Dicho de otro modo, la sensibilidad es una combinación única y específica de sentimientos y conductas, aunque presenta un cierto grado de solapamiento con algunos rasgos de personalidad comunes.

 

Bibliografía

  1. Assary, E., et al., Genetic Architecture of Environmental Sensitivity Reflects Multiple Heritable Components. Molecular Psychiatry, 2020.
  2. Lionetti, F., et al., Sensory Processing Sensitivity and its association with personality traits and affect: A meta-analysis. Journal of Research in Personality, 2019. 81: p. 138-152.
  3. Pluess, M., et al., People differ in their sensitivity to the environment: Association with

__________________________________________________________

Sobre la publicación del artículo original:

Os presentamos esta traducción de un artículo de la web http://www.sensitivityresearch.com, dedicada a la divulgación de la investigación relacionada con el rasgo de la alta sensibilidad de una manera simple y entendible por cualquiera. Es una web que se estrenó hace poco, y desde la APASE iremos traduciendo artículos que nos parecen de interés general. La web es una iniciativa del Dr. Michael Pluess y su equipo. La traducción ha sido realizada por Karina Zegers de Beijl.

 

1 de noviembre de 2020 – Por el Dr. Robert Keers y el Dra. Elham Assary

 

Acerca de los autores

Robert Keers fue profesor de psicología en la Universidad Queen Mary londinense. Su investigación tuvo como objetivo entender cómo tanto los genes como el entorno influyen en el desarrollo y tratamiento de la ansiedad y de la depresión. Para obtener una respuesta a su pregunta optó por un enfoque interdisciplinario y utilizó una gama de métodos, desde genómica humana, modelos animales y la farmacogenómica, hasta grandes estudios de control de casos, de gemelos y estudios realizados por colegas.

Elham Assary es investigadora postdoctoral en la Universidad Queen Mary de Londres. Su investigación tiene como objetivo entender cómo la interacción entre los genes y el entorno (medio ambiente) influye en el desarrollo de la psicopatología o la resiliencia a la misma. Su investigación actual utiliza una serie de métodos genéticos conductuales y moleculares para investigar qué factores genéticos se relacionan con las variaciones en la sensibilidad a los entornos positivos y negativos y cómo afectan a los resultados de tales exposiciones ambientales.

 

Resumen

Realizamos un estudio genético de la sensibilidad ambiental utilizando un enfoque novedoso que involucra a gemelos idénticos. Usando estos hallazgos, pudimos estimar la propensión genética a la sensibilidad ambiental en dos muestras adicionales y mostramos hallazgos que eran consistentes con las teorías de la sensibilidad. Específicamente, los niños altamente sensibles se vieron afectados desproporcionadamente por experiencias positivas y negativas y respondieron de manera diferente al tratamiento psicológico.

 

Información de antecedentes

Las teorías de sensibilidad sugieren que los genes explican por qué algunas personas son más sensibles que otras [1;2], y nuestro reciente estudio de gemelos apoya esta idea [3].

A pesar de esto, nuestro conocimiento de la genética de la sensibilidad es todavía limitado. La sensibilidad es un rasgo complejo causado por los efectos acumulativos de cientos, si no miles, de diferencias genéticas. Esto representa un gran desafío para los estudios genéticos moleculares.

Esto significa que para detectar todos los genes implicados en la sensibilidad, tendríamos que medir cuidadosamente todos los entornos positivos y negativos en la vida de un gran grupo de individuos y probar cómo su respuesta a estas experiencias está relacionada con (millones de) diferencias genéticas.

Sin embargo, un nuevo método que usa gemelos idénticos puede proporcionarnos un atajo a los genes sensibles. Como son genéticamente idénticos, cualquier diferencia entre gemelos idénticos es el resultado de diferencias en sus experiencias.

Estas diferencias son exageradas aún más por la sensibilidad. Por ejemplo, imagine un par de gemelos idénticos con alta sensibilidad con un elevado número de genes de sensibilidad. Uno de los niños de la pareja es acosado en la escuela, mientras que su co-gemelo tiene una experiencia escolar relativamente positiva.

Las teorías de sensibilidad predicen que estos gemelos crecerán para ser muy diferentes entre sí. El gemelo expuesto a la adversidad (bullying) se verá afectado desproporcionadamente por esto y puede desarrollar síntomas de depresión o ansiedad, mientras que su co-gemelo se beneficiará desproporcionadamente de su experiencia positiva en la escuela y tendrá un alto bienestar psicológico.

Ahora imagínense un par de gemelos con muy baja sensibilidad que lleve pocos genes de sensibilidad. Como no se ven afectados por entornos positivos o negativos, estos gemelos crecerán para ser muy similares entre sí, incluso si tienen experiencias diferentes.

Con esta lógica, las diferencias dentro de la pareja de gemelos en un resultado determinado, podrán ser utilizados como medida indirecta de la sensibilidad ambiental. Es importante destacar que este resultado simple puede ser aplicado a los datos de todo el genoma para buscar genes de sensibilidad, sin la necesidad de medir el entorno o probar interacciones complejas entre genes y entornos.

 

Cómo se llevó a cabo el estudio

Realizamos el primer estudio de asociación genómico (GWAS) para aplicar este método con un enfoque en problemas emocionales en alrededor de 1.000 pares gemelos idénticos de 12 años de edad, del Estudio de Desarrollo Temprano de Gemelos (TEDS) [4]. Utilizamos estos hallazgos para crear una Puntuación Poligénica de Sensibilidad al Entorno(PGSSE) en dos muestras no relacionadas.

La puntuación poligénica refleja el nivel de sensibilidad de un individuo basado en su genotipo. Usando esta puntuación genética exploramos si los efectos de la crianza en problemas emocionales, o en la respuesta a la terapia psicológica para la ansiedad, diferían dependiendo de la sensibilidad genética de un individuo.

La información sobre la crianza de los hijos y los problemas emocionales de los niños se recopilaron a través de cuestionarios rellenados por los candidatos mismos. Los datos sobre la respuesta al tratamiento para niños con trastorno de ansiedad incluyeron el tipo de terapia que el niño recibió: terapia individual, en grupo o dirigido por padres.

 

Principales hallazgos

Nuestros hallazgos fueron consistentes con una explicación poligénica de la sensibilidad ambiental. Es decir, la sensibilidad fue causada por los efectos acumulativos de miles de diferencias genéticas. Nuestros hallazgos también fueron consistentes con las teorías de la sensibilidad.

Específicamente, en individuos con baja sensibilidad genética, la crianza tuvo poco efecto en los problemas emocionales. Por el contrario, en aquellos niños con alta sensibilidad genética, la crianza negativa fue un factor de riesgo significativo para los problemas emocionales, mientras que la crianza positiva tuvo un carácter protector (ver Figura 1).

La sensibilidad genética también se relacionó con la respuesta diferencial a los tratamientos psicológicos en niños con trastornos de ansiedad. Específicamente, los niños con alta sensibilidad genética respondieron mejor a la terapia individual, moderadamente bien a la terapia de grupo, y relativamente mal a la terapia dirigida por los padres. Por el contrario, aquellos con baja sensibilidad genética respondieron igual de bien a cada tipo de tratamiento.

Estos efectos fueron potencialmente clínicamente significativos. Para los que se encuentran en el tercio superior de las tasas de remisión por sensibilidad ambiental fueron del 70,9%, 55,1% y 40,6% para terapia individual, terapia de grupo y terapia breve dirigida por los padres, respectivamente.

Estos hallazgos sugieren que para aquellos con una sensibilidad genética relativamente baja hacia el entorno, los tratamientos menos costosos tienen la misma eficacia que el más costoso tratamiento individual.

 

Conclusiones

Encontramos que la sensibilidad genética influye tanto en la respuesta a la adversidad como en los tratamientos psicológicos. Los niños genéticamente sensibles se vieron más afectados negativamente por la crianza negativa, pero también se beneficiaron más de la crianza positiva, en comparación con aquellos con una baja sensibilidad genética.

Los niños genéticamente sensibles con trastornos de ansiedad también se vieron más afectados por el tipo de terapia que recibieron, respondiendo mejor a una terapia más intensiva individual.

Los resultados de nuestra investigación podrían tener importancia de cara a la prevención y el tratamiento de problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión. La puntuación genética de un individuo podría utilizarse para la medicación personalizada y para decidir sobre el tratamiento más eficaz de un paciente determinado, o para estrategias preventivas dirigidas a aquellos con mayor sensibilidad genética a la adversidad.

También puede proporcionar nuevos conocimientos sobre los mecanismos biológicos subyacentes a la resiliencia y la respuesta al tratamiento, y proporcionar nuevos objetivos terapéuticos.

A pesar de estos nuevos hallazgos alentadores, la investigación podría mejorarse aún más. Por ejemplo, una muestra sustancialmente mayor de pares gemelos idénticos produciría una puntuación de sensibilidad genética más precisa.

Recientemente recibimos fondos del Wellcome Trust para crear la genética del Consorcio de Sensibilidad Ambiental (GenSEC) reuniendo a más de 20.000 gemelos idénticos con datos genéticos. Esta muestra muy grande nos permitirá replicar y refinar la puntuación de sensibilidad genética, y explorar si las variantes genéticas que aumentan la reacción al entorno (medio ambiente) funcionan de manera similar en todos los trastornos y edades.

Referencias:

  1. Belsky, J., & Pluess, M. (2009). Beyond diathesis stress: differential susceptibility to environmental influences. Psychological Bulletin, 135(6), 885-908. doi: 10.1037/a0017376
  2. Ellis, B. J., Boyce, W. T., Belsky, J., Bakermans-Kranenburg, M. J., & van Ijzendoorn, M. H. (2011). Differential susceptibility to the environment: an evolutionary-neurodevelopmental theory. Development and Psychopathology, 23(1), 7-28. Doi: 10.1017/S0954579410000611
  3. Assary, E., Zavos, H.M.S., Krapohl, E. Keers R. & Pluess, M. (2020). Genetic architecture of Environmental Sensitivity reflects multiple heritable components: a twin study with adolescents. Mol Psychiatry https://doi.org/10.1038/s41380-020-0783-8
  4. Keers R, Coleman JR, Lester KJ, et al. (2016). A Genome-Wide Test of the Differential Susceptibility Hypothesis Reveals a Genetic Predictor of Differential Response to Psychological Treatments for Child Anxiety Disorders. Psychother Psychosom, 85(3):146‐158. doi:10.1159/000444023

Blog invitado: «¿Es esto adecuado para mí?», autoría de Tom Falkenstein, psicoterapeuta y escritor, que reflexiona sobre la publicación de su libro «The Highly Sensitive Man»

22 de septiembre de 2020, por Elaine Aron

Autor: Tom Falkenstein

Durante una lluviosa tarde de la primavera de 2015, en Londres, decidí escribir un libro sobre hombres altamente sensibles. Aunque desde entonces solo han pasado poco más de cinco años, tengo la impresión de que era un tiempo completamente distinto: antes de Trump, del Brexit, del auge del populismo en la política por todo EE. UU. y Europa, y antes de la COVID-19.

En 2013 aprendí sobre el concepto de la alta sensibilidad y sobre la investigación que hay tras él y he sentido que, aunque la cuestión de la sensibilidad surgía a menudo en mis sesiones con mis clientes masculinos, no era en absoluto algo que se viera reflejado en las estanterías de las librerías: me afané para encontrar un solo libro que tratase sobre hombres y sensibilidad.

Pese a que Elaine Aron constatara que el género no tiene incidencia en la probabilidad de ser altamente sensible, casi todos los libros que pude encontrar sobre alta sensibilidad habían sido escritos por mujeres y orientados primera y principalmente a la lectora femenina (teniendo como muy indispensable excepción el último y maravilloso libro The Strong Sensitive Boy, de Ted Zeff). Así que decidí que ya era hora de que alguien escribiera la primera guía psicológica para hombres altamente sensibles.

Aunque está centrado en los hombres, es un libro que confío en que las lectoras femeninas también lo encuentren útil, y me alegro mucho cuando recibo correos de mujeres que lo han leído. La inclusión ha sido siempre muy importante para mí en cada área de mi vida y es algo que está también presente en mi escritura y en mis prácticas terapéuticas. En verdad lucho contra toda noción «nosotros contra ellos», cuando de género se trata. De modo que aunque es un libro que se centra en la masculinidad, en la sensibilidad y en los medios para la regulación emocional, es por supuesto también un libro para ti, no importa si te identificas como masculino, femenino, o de género no binario.

Tuve la gran suerte de encontrar pronto un editor aquí en Alemania dispuesto a publicar el libro, aunque algunos otros rechazaron mi propuesta aduciendo que los hombres no comprarían un libro sobre alta sensibilidad, suposición que–me alegra decirlo–resultó ser desacertada.

 

Lo que vino después fueron dos años de investigación, entrevistas y escritura, a la vez que trabajar como psicoterapeuta en Londres y Berlín, antes de que el libro se publicara por primera vez en Alemania, en 2017. Luego siguieron las traducciones al sueco, neerlandés e inglés y, aunque no ha sido El Código Da Vinci, las cifras de ventas han superado mis expectativas y las del editor. No digo esto para darme una palmadita en la espalda sino confiando en que en el futuro sean más los editores que se arriesguen con libros que podría parecer que van contra los estereotipos de género y el pensamiento normativo. Necesitamos con urgencia más libros que aborden la identidad de los varones y la masculinidad.

 

El problema de la promoción

En lo que no pensé cuando elegí presentar The Highly Sensitive Man fue que una vez el libro estuviera terminado habría que promocionarlo. Y es ahí donde las cosas se volvieron más difíciles para mí. Al ser introvertido y altamente sensible, la investigación y la escritura fueron una parte muy agradable y relativamente fácil para mí, en el conjunto del proceso. Siempre me ha gustado escribir, incluso cuando era niño. Recuerdo estar tan absorto escribiendo The Highly Sensitive Man que en una ocasión de repente me di cuenta de que llevaba tres días sin salir de casa. Pero cuando el libro se publicó por primera vez en Alemania y mi editor me sugirió hacer algunas lecturas y entrevistas con periodistas, no me pude imaginar nada peor. En cierto modo yo había creído ingenuamente que mi trabajo como escritor ya había terminado con la entrega del manuscrito final.

En mi opinión, ser un tanto reservado es útil en mi trabajo como psicoterapeuta, y es algo que me resulta fácil porque soy una persona «reservada», pero no «hermética». La idea de atraer la atención del público no es algo que me parezca especialmente tentador porque estoy bastante satisfecho con el grado de atención que me dan mis seres queridos. Al haber asistido a muchas lecturas de libros a lo largo de los años, y habiendo pasado un tiempo considerable en compañía de otros escritores, sé que para aquellos que son introvertidos, de temperamento altamente sensible y a veces tímidos, esta vertiente tan pública de su trabajo es a menudo muy difícil y puede incluso situarles en desventaja en sus carreras. ¿Por qué hoy día se espera de los escritores que también sean artistas? Sospecho que hay una razón por la que ellos eligieron con preferencia una profesión relativamente solitaria, y con frecuencia me siento frustrado por ellos.

Así pues, ¿Cómo lidié con las solicitudes de promoción? Muy sencillo: dije que no a todo, a lecturas, entrevistas e invitaciones para hablar en eventos. Simplemente no hice nada de eso. Aunque sabía que podía hacerlo (tengo alguna experiencia sobre hablar en público y he dirigido grupos terapéuticos durante varios años) y que me sentí halagado por el interés que despertó el libro, era consciente también de que me resultaría sobreestimulante y agotador.

 

Este conflicto interno fue como un dilema para mí. También a mí –otra vez ingenuamente o de forma idealista, según cómo se mire– me gustaba la idea de que el libro hablara por sí mismo, que poco a poco y con el paso del tiempo encontrará sus lectores, sin que yo estuviera dándole publicidad sin descanso, online o en eventos. Además este podría ser el único libro que yo escriba en mi vida, así que también quería disfrutar del proceso de ser un autor publicado, y no convertirlo en algo que me hiciera sentirlo como una obligación. Por lo general soy el tipo de persona a la que le gusta tener un reto y un objetivo en la vida, pero también me atrajo la idea de darme permiso para permanecer intencionadamente en mi zona de confort a la hora de publicar mi primer libro.

 

Tomando mis propios consejos sobre autocuidado

Después de unos seis meses diciendo no a todo, mi modo de verlo cambió. Por una parte, empecé a recibir algunos comentarios de hombres y mujeres lectoras que han leído el libro y les ha encantado. Además, tuvo buenas críticas y hubo editoriales extranjeras que empezaron a interesarse por los derechos de traducción. De repente me sentí casi como si el libro estuviera convirtiéndose en una persona y yo fuera su padre. Me di cuenta de que si yo no lo respaldaba y apoyaba su recorrido mundial nadie lo haría. También cambió mi perspectiva el haberme permitido a mí mismo sentir algo de orgullo por el logro de haber escrito y publicado un libro y empezar a tomar conciencia de lo importante que para algunas personas es lo que en él se trata. De pronto «quise» dejar mi zona de confort, al menos de forma intermitente.

En el libro escribo sobre la importancia del autocuidado, no solo para las PAS sino para todas las personas (una vez más, intentando evitar con cuidado el paradigma «nosotros contra ellos»), para poner límites firmes a los demás, para decir «no» más a menudo, para hacerse las preguntas importantes: ¿qué necesito? y ¿es esto adecuado para mí? En lugar de decir «no» sin más a todas las invitaciones que recibí, empecé a hacerme esas preguntas respecto a todo el proceso promocional.

¿Qué cambió en la práctica? Bueno, por ejemplo pedí a los periodistas que nos reuniéramos en lugares en los que yo me sentía a gusto y que no estuvieran demasiado concurridos. Como las videollamadas por Zoom, Facetime y Skype me producen sobreestimulación en seguida, me estresan y nunca me siento bien después de ellas, las sustituí por conversaciones telefónicas o entrevistas escritas vía correo electrónico. Me uní a las redes sociales poco convencido, pero decidí usar mi perfil en Instagram sobre todo para recomendar libros y contactar con los lectores. Cuando me invitaron a ir a Suecia para un viaje promocional, pregunté si podía elegir yo el hotel donde alojarme, uno donde ya había estado antes, que tenía un ambiente tranquilo y una estupenda y apropiada iluminación para las PAS. Y aún seguí diciendo «no» a muchos ofrecimientos, salvo que hubieraintuido que me resultarían placenteros o que pudieran resultar como un reto que me sintiera dispuesto a encarar.

Esos ejemplos podrían no parecerles importantes a algunas personas, o muy obvios a otras, pero los sentí como momentos importantes de crecimiento personal, y me aportaron un sentido de control sobre todo el proceso. En lugar de rechazar absolutamente todo encontré una solución adecuada para mí y mi temperamento.

 

Hallando tu propio equilibrio

Lo que quiero decir es que si eres altamente sensible y te ves también en una situación que no se adapta a tu temperamento, te preguntes qué necesitas y si la situación de veras es adecuada para ti. Si no lo es, quizá haya una manera de cambiar ciertos aspectos de ella paraque te resulte más agradable y menos agobiante.

Además, pregúntate si tal vez hay una parte de ti relativamente pequeña pero significativa que disfruta del desafío, que disfruta saliendo de tu zona de confort de vez en cuando. Si es así, genial: también podemos encontrar y honrar esa parte en nosotros. Si por el contrario no es así, no temas decir «no». Concédete permiso para hacerlo, nadie lo hará por ti. Parece muy obvio, y sin embargo se olvida con mucha facilidad.

 

 

Tom Falkenstein es psicoterapeuta y escritorque reside en Berlín. Su libro The Highly Sensitive Manya está a la venta.

 

_______________________________________________________________

_______________________________________________________________

Con mucho gusto volveremos a compartir el último newsletter de la Dra. Elaine Aron, otra vez traducido del inglés por nuestro compañero Nicolás López Molina. ¡Gracias, Nicolás!

_______________________________________________________________

  • Publicación (título):Coping with Uncertainty
  • Autora: Dra. Elaine Aron
  • Fecha de la publicación: 13 de julio de 2020
  • Sitio web de la publicación (acceso libre): The Highly Sensitive Person, de Elaine Aron (apartado concreto: blog, de Comfort Zone).

_______________________________________________________________

Lidiando con la incertidumbre

13 de julio de 2020, Por Elaine

 

No hace falta que os diga a las PAS que ahora estamos sumidas en la duda personal y mundial, porque odiamos la incertidumbre.Siempre procesamos a fondo las decisiones (por ejemplo, la de luchar), y resulta especialmente duro cuando hay tantas incertidumbres y repercusiones futuras sobre las que podemos pensar detenidamente pero no podemos controlar.

En este momento casi todo requiere nuestra profundidad de procesamiento. ¿Cuánto riesgo asumir? ¿He de tomar parte en esta actividad, situación, negocio, encontrarme con un amigo o quedarme en casa? Y mi mascarilla, ¿es adecuada o necesito una mejor? ¿Cómo afectará esto a mi economía? ¿Qué debo hacer a ese respecto? ¿En qué información debo confiar? ¿Qué suplementos o alimentos debo tomar más ahora? ¿Debo evitar a los nietos, a los padres ancianos o a amigos que quieren quedar y dicen que no pasará nada?¿Debo hacerme ese examen médico que llevo tiempo demorando o hacer que revisen este problema de salud, o no? ¿Debo mandar a la escuela a mi hijo desesperadamente inquieto y deseoso de aprender y de amigos? ¿Cuándo habrá una vacuna y cuán fiable será? Y planeando sobre todo lo anterior: ¿hasta cuándo durará esto? ¿Me contagiaré yo o alguno de los míos? ¿Me dejará secuelas permanentes a mí o a mis seres queridos? ¿Moriremos yo o ellos por culpa del virus?

He escrito anteriormente sobre tomar decisiones cuando eres PAS, pero mucho de lo que he escrito no es aplicable aquí, cómo buscar de qué manera podría una volverse atrás en la decisión tomada si las cosas salen mal, o valorar que a largo plazo una decisión equivocada no resultará tan mala. Con la COVID-19 no puede una echarse atrás en la mayoría de las decisiones si resultan erróneas. Y huelga decir que una sola decisión errónea podría ser muy perjudicial. ¡Casi nada!

Así que ahí va el que reconozco es un consejo endeble: primero, observa este tsunami de incertidumbre como una oportunidad para desarrollar tu habilidad y tolerancia. Si las PAS luchamos contra la incertidumbre, le hacemos frente, nos volvemos expertas en sobreponernos a ella. Utiliza lo que sabes a partir de ahora, ponle algo de intuición sobre la situación y actúa.

Siguiente paso: escucha al viejo Buda. El cambio es la esencia de lo relativo. Todo lo que nos rodea es transitorio, como nosotros mismos. Si te aferras al presente o al pasado pre-COVID serás infeliz. Cuídate tanto como puedas, desde luego, pero sé también un Buda sobre ello.

Acepta que el cerebro humano también cambia, a diario; a veces ser como un buda es del todo imposible. Apegarte a tus mejores emociones, a tu yo feliz o tu ego sensato no funcionará. No importa cuánto intentes prepararte, no todos los días estarás en tu mejor momento. Eso no significa que no debas hacer todo lo que puedas para estar tranquilo: meditar, pasar tiempo al aire libre, evitar la sobreestimulación, descansar, buscar el contacto social y apoyo que necesites. Pero sobre todo recuerda que ningún sentimiento dura indefinidamente, así que sé paciente y amable contigo mismo cuando no puedas regular tus emociones.

Buda, Cristo, Lao-Tse, Rumi y muchos otros dijeron que la solución a la naturaleza cambiante de todo es abrirse a lo inmutable, lo cual está más allá de todos los nombres o descriptores, pero está oculto en todo, como la savia en los árboles, y con la enseñanza correcta fácilmente localizable dentro de ti también, como lo está por sí mismo tu subyacente e inmutable estado de conciencia. Tu experiencia del «reino de Dios está dentro de ti», si lo deseas.

Así pues define qué es inmutable para ti. (Sugerencia: ¡en última instancia se trata probablemente de una respuesta espiritual!) Permanece con tu invariabilidad tanto como puedas. Esto no ocurrirá siempre, pero hazlo sabiendo que está ahí y reencontrándote con ella cuando creas que de verdad te ayudará.

Por cierto, ¡estoy segura de que las PAS y nuestros seres cercanos representaremos un elevado número de quienes no contraen el virus! Venimos con instintos (piensa en ellos: D.O.E.S.) perfectamente diseñados para sobrevivir a este tipo de amenaza.

Aquí os dejamos un texto de la mano de la Dra. Elaine Aron, escrito para 92Y, con consejos para la pareja durante los días -las semanas- de confinamiento. 

  1. La investigación lo dice de manera muy clara: el estrés puede destruir incluso las mejores relaciones. Al sufrir tensión, es probable que no nos comuniquemos bien, que nos enojemos fácilmente, que esperemos que el otro lea nuestra mente y conozca nuestros sentimientos, o que nos decepcionemos por cómo el otro está manejando toda la situación. Cuidado con vuestros niveles de estrés. Trata de escuchar el uno al otro mientras que vaya expresando su ansiedad y sus irritaciones sin tratar de arreglarlo. Escuchar sin interrupción puede ser el mayor regalo que os hacéis mutuamente.
  2. Alejarse el uno del otro cada vez que empieces a sentirte irritable, antes de que las cosas se salgan de control. Si las circunstancias lo permiten, date una vuelta a solas. Si no puedes salir, siéntate a solas delante de una ventana y mira las nubes, o apártate unas horas en una habitación separada. Si no tienes una habitación para retirarte a solas, opta por estar en silencio durante unas horas, pidiendo al otro que te respete. Es importante clarificar de antemano cuánto durará este «tiempo de soledad» y comunicarlo, y que no sea una reacción a algo que la otra persona hizo o dijo. Deja claro que serás mejor compañía después de haber pasado un tiempo ‘en soledad’. Tu compañero luego podrá comprobar que esto es verdad.
  3. Si uno de los dos puede trabajar desde casa, o si uno está (temporalmente) sin trabajo remunerado y el otro tiene que trabajar fuera, no dejáis que todo el trabajo pesado o el cuidado de los niños caiga sobre la persona que no puede salir a ganar dinero. Divide el trabajo pesado de manera justa. Aquel que no gana dinero puede buscar nuevos recursos on line, o puede desconectarse por la noche.
  4. La investigación muestra claramente que hacer algo «novedoso y emocionante» juntos hace que dos personas se sientan más enamoradas. Hay un montón de cosas que se puede hacer en casa, desde ver una ópera por primera vez hasta tomar clases de arte on line, o bien cocinando algo diferente con los ingredientes que tienes a mano. Lo único que conviene tener en cuenta es que sea algo que a los dos les gustaría probar.
  5. Procura que vuestras conversaciones sean interesantes. Dedica algún tiempo aprendiendo sobre algo que el otro aún no sabe, y coméntalo durante la cena. Tal vez eso sea escuchar las noticias actuales de la pandemia si a uno de los dos le gusta hacer eso, mientras que el otro prefiere sólo un resumen. O puedes pensar en escuchar un podcast sobre algo interesante y no tan común y conocido. O en leer una novela, un capítulo al día, y compartir la historia en la cena para que ambos puedan disfrutarla.

«La esperanza no es cuestión de esperar a que las cosas de fuera de nosotros mejoren. Se trata de adaptar adentro aquello que está pasando fuera.» —Joan Chittister

¡Puede ser que en este caso también debemos tomar ese «adentro» de manera literal!

Por Elaine N. Aron, PhD
Psicólogo, investigador y autor de The Highly Sensitive Person

Vease www.hsperson.com  consejos para los HSP en este momento.

 

Como APASE – ACPAS estamos súper orgullosos de nuestra compañera Clara Orti: acaba de dar una charla en TED-Alcoy. Su charla está disponible en YouTube. No os la perdéis: AQUÍ ESTÁ

Traducción de la publicación (título):FAQ: Is Sensory Processing (or Integration) Disorder (SPD) the same as Sensory Processing Sensitivity (SPS)? Traducción autorizada por la Dra Elaine Aron a la APASE.

  • Autoría de esa publicación: Elaine Aron, Ph.D., Barbara Allen-Williams, and Jacquelyn Strickland, LPC
  • Fecha de la publicación: sin fecha
  • Sitio web de la publicación (acceso libre): The Highly Sensitive Person, de Elaine Aron, apartado de preguntas frecuentes (FAQ).
  • Traducido del inglés por Nicolás López (diciembre de 2019)

Respondidas por la doctora Elaine Aron, Barbara Allen-Williams y Jacquelyn Strickland ( ambas “certified HSP consultant”©, consultoras certificadas por la Dra Elaine Aron)

 

No, no son lo mismo, aunque es comprensible que se confundan. La sensibilidad de procesamiento sensorial (SPS, PAS, o persona altamente sensible) no es una enfermedad o trastorno ni un diagnóstico. Es un rasgo neutro de personalidad presente en el 20 % de la población humana y también en muchas especies no humanas, y es una ventaja de supervivencia en algunas situaciones, y no en otras. Esa estrategia de supervivencia consiste en procesar la información (estímulos) más a fondo que las demás, de lo cual hay numerosas pruebas. Esto puede sin duda llevar a la sobreestimulación y a posibles esfuerzos para protegerse a uno mismo contra ello. Sin embargo, la SPS no es un trastorno sino una estrategia razonable. Leer más

Alicia Silvestre, profesora de la Universidad de Zaragoza y Jaqueline Miranda-Madeira, doctora en Psicología, son estudiosas del ámbito de la alta sensibilidad y están interesadas en comprender cómo suele interactuar una persona altamente sensible (PAS) dentro del ámbito educativo. En concreto, desean conocer qué elementos del entorno educativo ayudan a mejorar la efectividad del aprendizaje y podrían aumentar el bienestar de las PAS a lo largo de su vida académica. Su principal objetivo es recabar y trasladar buenas prácticas educativas a la sociedad, en lo que respecta a los niños y jóvenes con alta sensibilidad.
Desde APASE se vela por un conocimiento neutral y respetuoso del rasgo, divulgándolo adecuadamente en los entornos donde pueda haber mejor impacto. En esa línea, este cuestionario viene a indagar sobre qué ha funcionado mejor.

Leer más

hipersensibilidad

Hace ya algún tiempo que aparecen publicaciones donde los medios y la comunidad de psicólogos en sus investigaciones, a la que mostramos todo nuestro respeto, emplean términos como hipersensibilidad para referirse a la alta sensibilidad.

Desde APASE deseamos hacer una matización terminológica. Por un lado, la hipersensibilidad es diagnosticada, la alta sensibilidad no porque no es una enfermedad ni un trastorno.

El término hipersensibilidad, además de tener una connotación negativa indicando exceso, induce a error con patologías, tanto mentales, como trastornos de personalidad que incluyen en su sintomatología la hipersensibilidad, como físicas, como es el caso de las hipersensibilidades a alimentos, sustancias o medicamentos. Tampoco alta sensibilidad equivale a hipersensibilidad en el sentido de susceptibilidad, no siempre van unidas. Puede haber PAS con hipersensibilidad, pero no siempre van asociadas.

La wikipedia define así hipersensibilidad:

La hipersensibilidad clásicamente se refiere a una reacción inmunitaria exacerbada que produce un cuadro patológico causando trastornos, incomodidad y a veces, la muerte súbita. Tiene muchos puntos en común con la autoinmunidad, donde los antígenos son propios. Las reacciones de hipersensibilidad requieren que el individuo haya sido previamente sensibilizado, es decir, que haya sido expuesto al menos una vez a los antígenos en cuestión. La clasificación en cuatro grupos distintos fue propuesta por P. H. G. Gell y Robin Coombs en 1963.1​ En la década de 1930 Coombs sistematizó estas reacciones de acuerdo al tiempo que demoraba la aparición de los síntomas y la dosis de desafío. Esta clasificación no solamente apuntaba a la cinética de las reacciones, sino también a los mecanismos involucrados, y ha sido fundamental para orientar la terapia y conocer los mecanismos.

En la página medline de los EEUU cuando se busca el término hipersensibilidad se relaciona con alergia. (https://medlineplus.gov/spanish/allergy.html). Como vemos, no hay una relación directa con lo que  desde las investigaciones de Aron viene llamándose Alta Sensibilidad, y que merece su lugar. Las siglas de la Alta Sensibilidad en inglés son HSPS, por High Sensory Procesing Sensitivity. No aparece en dicha página nada al buscar bajo ese término.

Por otro lado si en la misma página web buscamos alta sensibilidad, aparecen textos que hablan de proteínas C reactivas de alta sensibilidad, o de alta sensibilidad a estímulos táctiles en el cuerpo calloso, pero nada sobre nuestro rasgo.

En la página del MSD español (https://www.msdmanuals.com/es-es/hogar/SearchResults?query=hipersensibilidad), tampoco se arrojan resultados claros. Al introducir la búsqueda Alta Sensibilidad, nada remite a los estudios de Aron, y únicamente se relacionan las reacciones alérgicas  como reacciones de hipersensibilidad. Al buscar en esa misma página el término hipersensibilidad, todos los resultados se relacionan con alergias (https://www.msdmanuals.com/es-es/hogar/SearchResults?query=alta+sensibilidad).

Hay medios de gran prestigio e impacto social que se hacen eco en noticias sin respetar la precisión terminológica que ya se requiere:

https://cadenaser.com/emisora/2019/06/10/radio_alicante/1560185330_459611.html

https://www.laopiniondemalaga.es/blogs/psicologia-salud-y-bienestar/personas-con-alta-sensibilidad.html

https://elpais.com/elpais/2018/10/15/eps/1539631976_933706.html

y blogs que insisten en diferenciarlo

https://lamenteesmaravillosa.com/la-diferencia-entre-ser-altamente-sensible-y-ser-hipersensible/

https://www.personasaltamentesensibles.com/temas/hipersensibilidad/

https://www.somostodosum.com.br/artigos/stum-world/ser-altamente-sensible-no-es-lo-mismo-que-ser-hipersensible-15749.html.

Pedimos desde APASE que la comunidad científica y los medios de comunicación acojan una única denominación para el rasgo para evitar la desinformación y la confusión.

Texto: Alicia Silvestre

Foto: Lucien Kolly

Segundo artículo de Esther Bergsma, traducido al castellano. Aporta más información sobre los resultados del test internacional sobre el trabajo. Para ver el artículo original en inglés, pincha aquí.

La mayoría de la gente empieza un nuevo trabajo con mucho entusiasmo, con el deseo de contribuir a algo, con ganas de enseñar los propios conocimientos y añorando aprender cosas nuevas. Lo mismo nos pasa a las PAS. Nos lanzamos y damos lo mejor de nosotras. Sin embargo, aportamos algo más, algo muy valioso para equipos y empresas: la sensibilidad hacia las necesidades de otras personas, la capacidad de percibir cada detalle y, al mismo tiempo, una consciencia de los objetivos generales. Tristemente son justamente estas cualidades las que pueden llevarnos a fracasar, resultando en un desequilibrio que causa estrés y, a la larga, un burn-out. Leer más