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Os presentamos esta traducción de un artículo de la web http://www.sensitivityresearch.com, dedicada a la divulgación de la investigación relacionada con el rasgo de la alta sensibilidad de una manera simple y entendible por cualquiera. Es una web que se estrenó hace poco, y desde la APASE iremos traduciendo artículos que nos parecen de interés general. La web es una iniciativa del Dr. Michael Pluess y su equipo. La traducción de este artículo ha sido realizada por Karina Zegers de Beijl.

14 de abril de 2021 – Por Dr. Michael Pluess

Sobre los autores Michael Pluess es profesor de Psicología del Desarrollo y experto líder en sensibilidad en niños y adultos. Ha realizado importantes contribuciones teóricas y empíricas en el campo, junto con el desarrollo y validación de medidas de sensibilidad. Dirige varios grandes proyectos de investigación sobre sensibilidad en todo el mundo.

Resumen

La investigación sobre la sensibilidad ha evolucionado y crecido sustancialmente en los últimos 25 años. En este blog, describo y resumo la amplitud de la investigación sobre la sensibilidad del pasado (los primeros 20 años), el presente (los últimos 5 años) y el futuro (los próximos 10 años).

Si bien todavía se considera un concepto relativamente nuevo dentro del campo de la psicología, el rasgo de la alta sensibilidad ha sido investigado activamente por académicos y profesionales durante al menos 25 años. Por lo tanto, es el momento adecuado para hacer un balance de lo que hemos aprendido hasta la fecha y lo que necesitamos investigar en futuros estudios.

Una mejor comprensión de por qué y cómo algunas personas son más (y otras menos) sensibles es importante porque nos informará sobre las diferentes habilidades y necesidades de las personas con diferentes niveles de sensibilidad.

Las raíces de la investigación de sensibilidad en realidad se remontan 100 años atrás a los primeros días del psicoanálisis cuando el psiquiatra C.G. Jung propuso que algunas personas se caracterizan por «una sensibilidad innata» (1). Desde entonces, algunos aspectos de la sensibilidad se han investigado bajo diferentes terminologías (por ejemplo, introversión o inhibición del comportamiento) en líneas separadas de investigación psicológica, pero no fue hasta mediados de la década de 1990 cuando surgieron teorías más específicas sobre la sensibilidad y los investigadores comenzaron a investigar la sensibilidad como un rasgo por derecho propio.

Estas nuevas teorías despertaron un amplio interés y estimularon nuevas investigaciones. En lo que sigue, intentaré resumir y describir esta investigación más reciente del pasado (1995-2015) y del presente (2015-2020), e identificar instrucciones para la investigación en el futuro (2020-2030).

Dado el gran número de estudios realizados durante este período de tiempo (2), el resumen actual no pretende cubrir todas las diversas contribuciones al campo, sino que destaca las que son más relevantes a los efectos de este breve artículo.

Pasado: Descripción de la sensibilidad y la primera evidencia empírica (1995-2015)

Los primeros 20 años de investigación de sensibilidad se centraron en gran medida en el desarrollo de la teoría psicológica. De hecho, es fundamental tener una teoría sólida antes de llevar a cabo investigaciones empíricas para probarla y avanzarla.

Tres teorías individuales de diferentes investigadores surgieron casi al mismo tiempo que una respuesta a la observación clínica o la investigación académica sobre el desarrollo infantil. Las teorías fueron Sensibilidad al procesamiento sensorial (SPS) de Elaine y Arthur Aron, Susceptibilidad diferencial (DS) de Jay Belsky, y Sensibilidad biológica al contexto (BSC) de Tom Boyce y Bruce Ellis.

El hilo conductor compartido por estas teorías es que todas sugieren que algunas personas se ven especialmente afectadas por lo que experimentan.

Durante los inicios de la investigación de sensibilidad, los estudios se centraron estrictamente en los aspectos específicos de cada una de estas perspectivas teóricas, como los mecanismos que se cree que subyacen a la sensibilidad. Por ejemplo, la investigación de la SPS se centró principalmente en la personalidad en adultos, la investigación de DS centrada en el temperamento infantil y la investigación de BSC centrada en la reactividad fisiológica del estrés en niños.

Una contribución temprana importante fue el desarrollo de una medida de auto-valoración de la sensibilidad para adultos conocida como la escala (test) de persona altamente sensible (PAS), desarrollada por la Dra. Elaine Aron. Esto allanó el camino para un gran número de estudios de seguimiento que analizaron cómo la (alta) sensibilidad estaba relacionada con otros rasgos como la introversión.

Mientras que la investigación empírica relacionada con SPS involucró principalmente diseños de estudio transversal y muestras para adultos, la investigación sobre DS y BSC contó predominantemente con estudios longitudinales que abarcaban muestras infantiles desde la primera infancia hasta la adolescencia.

Durante este período, un número creciente de estudios proporcionó evidencia empírica cada vez más fuerte para el concepto de la alta sensibilidad, mientras que también se estaban explorando la función cerebral y la genética de la sensibilidad.

Presente: Refinamiento de la Teoría y Expansión de la Investigación (2015-2020)

Los últimos cinco años de investigación de sensibilidad han sido moldeados por el refinamiento y consolidación de las teorías que sustentan la construcción, y la ampliación y expansión de la investigación empírica que permite una comprensión más profunda de los componentes psicológicos, fisiológicos y genéticos de la sensibilidad.

Las diversas teorías y construcciones fueron combinadas en un marco integrado más amplio de sensibilidad ambiental (ES) por Michael Pluess (3,4).

Se desarrollaron nuevas formas de medir la sensibilidad en niños y adolescentes, incluidas evaluaciones basadas en la observación del comportamiento por expertos capacitados.

Hasta este período, varias teorías tendían a diferenciar entre dos grupos de personas: los que son altamente sensibles y los que no lo son.

Sin embargo, los nuevos estudios en muestras mucho más grandes durante este período llevaron al descubrimiento de que la sensibilidad debe considerarse a lo largo de un continuo (todo el mundo es sensible hasta cierto punto) y que las personas pueden clasificarse en tres grupos de sensibilidad: bajo, medio o alto. Estos grupos fueron etiquetados como dientes de león, tulipanes y orquídeas.

Durante este período, también se lograron progresos significativos con respecto a la relación entre la sensibilidad y otros rasgos comunes de personalidad, señalando un perfil de personalidad específico subyacente a la sensibilidad.

Específicamente, la investigación encontró que la sensibilidad se caracteriza por un mayor neuroticismo y apertura a las experiencias, con la introversión jugando un papel más pequeño de lo que se suponía anteriormente.

En relación con la neurociencia de la sensibilidad, se encontró que la estructura y la función de varias regiones cerebrales, como el hipocampo y la amígdala, desempeñaban un papel importante.

El acceso a nuevas medidas y muestras más grandes también permitió avances sustanciales en nuestra comprensión del papel de la genética en la sensibilidad, y los estudios encontraron que alrededor del 50% de las diferencias entre individuos pueden explicarse por factores genéticos. Además, estos factores genéticos se distribuyen ampliamente por todo el genoma en lugar de reflejar un único «gen de sensibilidad».

La investigación empírica continuó construyendo y expandiéndose a lugares geográficos, culturas y contextos más allá de los Estados Unidos y el Reino Unido, como Italia, Bélgica, Alemania, Líbano, Japón y Sudáfrica, por mencionar sólo algunos ejemplos.

Por último y lo que es más importante, los diseños de investigación también se fortalecieron, a lo largo de este tiempo, con estudios que adoptaron enfoques más experimentales y longitudinales. También investigaron cada vez más la sensibilidad en respuesta a experiencias positivas en lugar de centrarse en las predominantemente negativas, destacando los muchos beneficios de la alta sensibilidad.

Futuro: Medición, Biología y Desarrollo a lo largo del Curso de Vida (2020-2030)

Aunque ha habido progresos significativos en la investigación sobre la sensibilidad en los últimos 20 años, nuestro conocimiento actual tiene lagunas que deben abordarse en futuras investigaciones.

Entre ellos está la cuestión de cómo se desarrolla exactamente la sensibilidad con el tiempo y si se establece en la infancia o puede desarrollarse aún más en la edad adulta.

Para investigar esto, necesitamos seguir mejorando nuestra capacidad de medir con precisión la sensibilidad mediante la identificación y captura de las características más esenciales de la sensibilidad.
Idealmente, estas medidas serán objetivas, aplicables a personas de diferentes edades y culturas, e incluirán componentes biológicos de sensibilidad.

Si bien ha habido algunos progresos iniciales en nuestra comprensión de la sensibilidad subyacente a la biología, se necesita mucho más trabajo con un enfoque en neurociencia, fisiología y genética. Estudios neurocientíficos y fisiológicos cuidadosamente planificados son fundamentales para avanzar en nuestra comprensión de la sensibilidad.

Sin embargo, los estudios genéticos pueden ser más difíciles de llevar a cabo dado que requieren tamaños de muestra muy grandes (>100.000 personas). Por último, una mejor medición de la sensibilidad también es vital para avanzar en nuestra comprensión de la relación entre la sensibilidad y la salud mental.

Conclusión

Las semillas de las primeras investigaciones sobre sensibilidad, sembradas hace 25 años, han brotado y crecido en un árbol sólido. Con un número creciente de colegas en todo el mundo uniéndose a los esfuerzos de investigación, es probable que este árbol crezca sustancialmente en los próximos 10 años.

Al mismo tiempo, la sensibilidad también ha ido ganando más atención en el ojo público como lo demuestra el creciente número de libros, blogs y cobertura mediática sobre el tema.

En resumen, ¡estos son tiempos emocionantes para la investigación sobre la sensibilidad! Aunque ya hemos recorrido un largo camino, el viaje continúa y es probable que esté lleno de descubrimientos emocionantes.

Para obtener información y actualizaciones sobre las últimas investigaciones, así como el acceso a las auto-test de sensibilidad on line, siga visitando nuestro sitio web https://sensitivityresearch.com/ que está dirigido por un grupo de investigadores dedicados a compartir conocimientos fiables sobre el rasgo humano de la sensibilidad.

Referencias

  1. Jung, C. G. (1913). La teoría del psicoanálisis. Psychoanalytic Review, 1(1), 1-40.
  2. Greven, C. U., Lionetti, F., Booth, C., Aron, E. N., Fox, E., Schendan, H. E., . . . Homberg, J. (2019). Sensibilidad al procesamiento sensorial en el contexto de la sensibilidad ambiental: Una revisión crítica y desarrollo de la agenda de investigación. Neurociencia y Biobehavioral Reseñas, 98, 287-305. doi:10.1016/j.neubiorev.2019.01.009
  3. Pluess, M. (2015). Diferencias individuales en la sensibilidad ambiental. Perspectivas de Desarrollo Infantil, 9(3), 138-143. doi:10.1111/cdep.12120
  4. 4. Pluess, M., Lionetti, F., Aron, E., & Aron, A. (2020). Las personas difieren en su sensibilidad hacia el medio ambiente: una teoría integrada y evidencia empírica. PsyArXiv

 

Os presentamos esta traducción de un artículo de la web http://www.sensitivityresearch.com, dedicada a la divulgación de la investigación relacionada con el rasgo de la alta sensibilidad de una manera simple y entendible por cualquiera. Es una web que se estrenó hace poco, y desde la APASE iremos traduciendo artículos que nos parecen de interés general. La web es una iniciativa del Dr. Michael Pluess y su equipo. La traducción de este artículo ha sido realizada por Nicolás López.

Sabemos más que en ningún otro momento de la historia sobre el rasgo de la sensibilidad, y los descubrimientos siguen produciéndose.

POR EL PROFESOR MICHAEL PLUESS /

CIENCIA /

10 DE MARZO DE 2021

Como rasgo de personalidad, la sensibilidad aún se considera un concepto relativamente nuevo en el ámbito de la psicología, pero viene siendo objeto de investigación activa por parte de académicos y profesionales desde hace al menos 25 años. Esto significa que ahora es un buen momento para hacer balance de lo que sabemos, de lo que no y de cómo las personas sensibles pueden beneficiarse más de la investigación actual. No digo esto a la ligera: siendo uno de los investigadores directamente involucrados en este trabajo, creo que cuanto más sepamos sobre las personas sensibles en mejores condiciones estaremos para atender sus necesidades. Y querría que nuestro conocimiento sea todo lo accesible que se pueda.
Con ese fin voy a exponer en términos sencillos todo lo que sabemos acerca de la sensibilidad, empezando por sus primeros tiempos y recorriendo todo el camino hasta el presente. Dado el elevado número de estudios realizados durante todo este tiempo (1), con este resumen no pretendo abarcar todas las aportaciones hechas sobre ello, sino más bien resaltar las más importantes para facilitar una comprensión general, incluyendo algunos de los descubrimientos recientes más reveladores.
Los orígenes de la investigación sobre la sensibilidad
La más temprana investigación sobre la sensibilidad se remonta a 100 años atrás, cuando el psiquiatra Carl Gustav Jung propuso que algunas personas se caracterizan por «una sensibilidad innata» (2). Desde entonces y con diferentes enfoques se han estado investigando algunas partes de lo que hoy día llamamos sensibilidad (por ejemplo, al estudiar la introversión, o en el contexto de la inhibición de la conducta, nuestra capacidad para controlar nuestros deseos impulsivos). Hubo que esperar hasta mediada la década de 1990 para que surgieran teorías más específicas sobre la sensibilidad y los investigadores comenzaran a estudiar la sensibilidad como un rasgo en sí mismo. Esas nuevas teorías despertaron un amplio interés e incentivaron nueva investigación.
Las primeras teorías sobre sensibilidad y las pruebas empíricas tempranas (1995-2015)

TRES TEORÍAS DISTINTAS

Los primeros 20 años de investigación sobre la sensibilidad se centraron mayoritariamente en la teoría. Esto es más importante de lo que pudiera parecer: en psicología es esencial disponer de una sólida teoría asentada antes de realizar investigación empírica para comprobarla y desarrollarla. De forma más o menos simultánea surgieron tres teorías individuales de diferentes investigadores, como respuesta a la observación clínica o investigación académica sobre el desarrollo de la infancia. Esas teorías fueron:
• Sensibilidad de procesamiento sensorial (SPS, Sensory Processing Sensitivity), de Elaine y Art Aron, quienes acuñaron la expresión «persona con alta sensibilidad»
• Susceptibilidad diferencial (DS, Differential Susceptibility), de Jay Belsky
• Sensibilidad biológica al entorno (BSC, Biological Sensitivity to Context), de Tom Boyce y Bruce Ellis
El elemento común de esas tres teorías es que todas ellas sostienen que algunas personas se ven especial y fuertemente afectadas por lo que viven.
Durante los primeros tiempos de la investigación sobre sensibilidad los estudios se centraron estrechamente en algunos detalles bastante específicos sobre cómo funcionaba la sensibilidad, y cada una de esas tres teorías adoptaron un enfoque distinto. Por ejemplo, la investigación de la SPS se centró principalmente en la personalidad de los adultos; la susceptibilidad diferencial en la infancia, y la BSC en las reacciones fisiológicas al estrés en los niños.
Un importante desarrollo inicial resultó ser una medida de autoevaluación de la sensibilidad, conocida como Escala de persona con alta sensibilidad: básicamente una serie de preguntas que la gente podría responder y que podrían determinar su grado de sensibilidad. Esto allanó el camino para un gran número de estudios de seguimiento que apuntaron a cómo se relaciona la sensibilidad con otros rasgos (por ejemplo, fue durante ese período cuando aprendimos que sensibilidad e introversión son cosas distintas).
Diferentes estudios también pusieron en común distintas clases de datos: la investigación de SPS se centró en los adultos, lo cual nos ayudó a ver qué partes de la conducta humana están relacionadas con la sensibilidad y qué partes no. Por su parte, la DS y la BSC realizaron la denominada investigación longitudinal, siguiendo a niños con alta sensibilidad durante años desde una temprana edad. Esto aportó información fundamental sobre lo que la gente sensible necesita para desarrollarse.
En conjunto esas clases de estudios han proporcionado pruebas empíricas sólidas del concepto de la sensibilidad como parte de la personalidad humana, lo cual ha abierto la puerta al siguiente paso: explorar la función cerebral y la genética de la sensibilidad.
Una oleada de nuevos descubrimientos (2015-2021)
Los últimos cinco años de investigación sobre sensibilidad han estado marcados por dos importantes cambios:
• La teoría de la sensibilidad ambiental. La forma en que vemos la sensibilidad se ha perfeccionado, y las tres teorías iniciales mencionadas antes han sido combinadas en un marco único, al que llamamos sensibilidad ambiental (3, 4). Términos como persona con alta sensibilidad (PAS) —u «orquídeas y dientes de león»— son solo diferentes maneras de describir ese marco.
• Más investigación empírica que nunca antes sobre la sensibilidad. La investigación se ha ampliado y ha buscado un conocimiento más profundo de los componentes psicológicos, fisiológicos y genéticos de la sensibilidad. Se han desarrollado nuevas maneras de medir la sensibilidad en niños y adolescentes, incluyendo evaluaciones basadas en la observación del comportamiento, por parte de expertos con formación.
Estos dos importantes cambios han permitido una serie de descubrimientos en los últimos seis años:

DESCUBRIMIENTO N.º 1: SE HA EVIDENCIADO QUE LA SENSIBILIDAD ES UN CONTINUO

Hasta este período había varias teorías que tendían a diferenciar entre dos grupos de personas: las que tienen alta sensibilidad y las que no. Sin embargo, estudios nuevos realizados con muestras mucho más amplias durante este período han llevado al descubrimiento de que la sensibilidad debería considerarse a lo largo de un continuo (todas las personas tienen un cierto grado de sensibilidad, algunas más que otras).
Utilizando ese continuo, las personas pueden clasificarse en tres grupos de sensibilidad: baja, media o alta. Cada uno de esos tres grupos tiene sus propias fortalezas y debilidades. Cabe pensar en esos grupos como dientes de león, tulipanes y orquídeas. Los dientes de león (las personas con baja sensibilidad) crecen en cualquier parte y sobreviven a condiciones duras. Las orquídeas (personas con alta sensibilidad) necesitan condiciones de crecimiento muy específicas para florecer, pero cuando consiguen satisfacer sus necesidades son increíblemente positivas. Los tulipanes, que se sitúan en un término medio, comparten un poco de los otros dos grupos.

DESCUBRIMIENTO N.º 2: LA SENSIBILIDAD TIENE SU PROPIO PERFIL DE PERSONALIDAD

Durante este período se ha hecho también un progreso significativo respecto a la relación entre la sensibilidad y otros rasgos comunes de personalidad, apuntando hacia un perfil de personalidad específico subyacente a la sensibilidad. Más concretamente, la investigación ha llevado a la conclusión de que la sensibilidad se caracteriza por un elevado neuroticismo y «apertura a las experiencias», y a que la introversión juega un papel menor del que hasta ahora se suponía. Lo digo de otro modo, por si eso suena a jerga de la psicometría: si eres creativo y abierto a nuevas ideas pero a menudo tus emociones cambian sorpresivamente, es muy probable que puntúes alto en sensibilidad.

DESCUBRIMIENTO N.º 3: UN CEREBRO SENSIBLE PROVIENE DE (MUCHOS) GENES

Con relación a la neurociencia de la sensibilidad, se ha descubierto que la estructura y funcionamiento de varias regiones cerebrales, tales como el hipocampo y la amígdala, desempeñan un importante cometido. Por otra parte, el acceso a nuevas medidas y muestras más amplias ha permitido también avances sustanciales en nuestra comprensión del rol de la genética en la sensibilidad, con estudios según los cuales alrededor del 50 % de las diferencias entre individuos se deben a factores genéticos. En otras palabras, en gran medida si eres sensible es que naciste así. Por añadidura, más que reflejar un solo «gen de la sensibilidad», esos factores genéticos están ampliamente repartidos por todo el genoma.
La investigación empírica ha continuado avanzando y expandiéndose por puntos geográficos, culturas y contextos más allá de EE. UU. y del Reino Unido, en países como Italia, Bélgica, Alemania, Líbano, Japón y Sudáfrica, por mencionar unos pocos ejemplos. Por último, y muy importante, los marcos de investigación se han fortalecido durante este tiempo con estudios que adoptan más enfoques experimentales y longitudinales, y se ha investigado cada vez más la sensibilidad como respuesta a las experiencias positivas, en vez de centrarse mayoritariamente en las negativas, y resaltando las muchas ventajas de la alta sensibilidad.
Lo que no sabemos y hacia dónde apunta la investigación más inmediata (2021-2030)
Aunque durante los últimos veintitantos años ha habido un progreso significativo en la investigación sobre la sensibilidad, nuestros conocimientos actuales tienen lagunas que hay que abordar en la investigación futura.
Entre esas lagunas está la cuestión de cómo evoluciona exactamente la sensibilidad con el paso del tiempo, y si se fija en la niñez o se puede desarrollar más adelante en la edad adulta. Para investigar esto necesitamos continuar mejorando nuestra capacidad de medir con precisión la sensibilidad a través de la identificación y captación de las características más esenciales de la misma. Lo ideal es que esas medidas sean objetivas, aplicables a personas de distintas edades y culturas e incluyan asimismo componentes biológicos de la sensibilidad.
De la misma manera, aunque ha habido algún progreso inicial en nuestro conocimiento de la biología que subyace a la sensibilidad, se precisa mucho más trabajo orientado a la neurociencia, a la fisiología y a la genética. Para avanzar en nuestro conocimiento de la sensibilidad son fundamentales unos estudios neurocientíficos y fisiológicos cuidadosamente planificados. Sin embargo, los estudios genéticos pueden ser más complejos de realizar, ya que requieren muestras de gran tamaño (de más de 100.000 personas).
Por último, es también imprescindible mejorar la medición de la sensibilidad, para avanzar en nuestra comprensión de la relación entre la sensibilidad y la salud mental.
Cada descubrimiento ayuda a mejorar las vidas de las PAS
Las semillas de las primeras investigaciones sobre sensibilidad, sembradas hace 25 años, han brotado y se han convertido en un árbol sólido. Con un número cada vez mayor de colegas por todo el mundo uniéndose a los esfuerzos de investigación, es probable que este árbol crezca sustancialmente a lo largo de los próximos diez años. En paralelo a ello la sensibilidad también ha estado atrayendo más atención en la opinión pública, tal como demuestra el cada vez mayor número de libros, blogs y cobertura mediática sobre ella. En resumen, son tiempos apasionantes para investigar sobre la sensibilidad.
Aunque hemos andado ya un largo camino, el viaje continúa y es probable que esté lleno de descubrimientos apasionantes, cada uno de los cuales puede ayudar a mejorar las vidas de las personas sensibles y cambiar a mejor la forma en que la sociedad las ve.
Para obtener información y novedades sobre la investigación más reciente, así como para acceder a las autoevaluaciones en línea sobre sensibilidad, visita nuestro sitio web SensitivityResearch.com, dirigido por un grupo de investigadores dedicados a compartir conocimiento fiable sobre el rasgo humano de la sensibilidad.
Bibliografía:
1. Greven, C. U., Lionetti, F., Booth, C., Aron, E. N., Fox, E., Schendan, H. E., . . . Homberg, J. (2019). Sensory Processing Sensitivity in the context of Environmental Sensitivity: A critical review and development of research agenda. Neuroscience and Biobehavioral Reviews, 98, 287-305. doi:10.1016/j.neubiorev.2019.01.009
2. Jung, C. G. (1913). The theory of psychoanalysis. Psychoanalytic Review, 1(1), 1-40.
3. Pluess, M. (2015). Individual Differences in Environmental Sensitivity. Child Development Perspectives, 9(3), 138-143. doi:10.1111/cdep.12120
4. Pluess, M., Lionetti, F., Aron, E., & Aron, A. (2020). People Differ in their Sensitivity to the Environment: An Integrated Theory and Empirical Evidence. PsyArXiv
Sobre el autor: Michael Pluess
Michael Pluess es catedrático de Psicología del desarrollo en la Universidad Queen Mary de Londres, y destacado experto sobre sensibilidad en niños y adultos. Ha realizado importantes aportaciones teóricas y empíricas sobre esa materia, así como en el desarrollo y validación de medidas de sensibilidad. Dirige varios grandes proyectos sobre sensibilidad en todo el mundo y forma parte del equipo directivo de SensitivityResearch.com
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Sobre la publicación del artículo original:
• Título: Here’s Everything Researchers Know About High Sensitivity, As Of 2021: We know more about the trait of sensitivity than at any time in history — and the breakthroughs keep on coming.
• Autor: Professor Michael Pluess
• Fecha: 10 de marzo de 2021
• Lugar (acceso libre): sitio web de Highly Sensitive Refuge

foto: Ava Sol

Os presentamos esta traducción de un artículo de la web http://www.sensitivityresearch.com, dedicada a la divulgación de la investigación relacionada con el rasgo de la alta sensibilidad de una manera simple y entendible por cualquiera. Es una web que se estrenó hace poco, y desde la APASE iremos traduciendo artículos que nos parecen de interés general. La web es una iniciativa del Dr. Michael Pluess y su equipo. La traducción ha sido realizada por Karina Zegers de Beijl.

 

1 de noviembre de 2020 – Por el Dr. Robert Keers y el Dra. Elham Assary

 

Acerca de los autores

Robert Keers fue profesor de psicología en la Universidad Queen Mary londinense. Su investigación tuvo como objetivo entender cómo tanto los genes como el entorno influyen en el desarrollo y tratamiento de la ansiedad y de la depresión. Para obtener una respuesta a su pregunta optó por un enfoque interdisciplinario y utilizó una gama de métodos, desde genómica humana, modelos animales y la farmacogenómica, hasta grandes estudios de control de casos, de gemelos y estudios realizados por colegas.

Elham Assary es investigadora postdoctoral en la Universidad Queen Mary de Londres. Su investigación tiene como objetivo entender cómo la interacción entre los genes y el entorno (medio ambiente) influye en el desarrollo de la psicopatología o la resiliencia a la misma. Su investigación actual utiliza una serie de métodos genéticos conductuales y moleculares para investigar qué factores genéticos se relacionan con las variaciones en la sensibilidad a los entornos positivos y negativos y cómo afectan a los resultados de tales exposiciones ambientales.

 

Resumen

Realizamos un estudio genético de la sensibilidad ambiental utilizando un enfoque novedoso que involucra a gemelos idénticos. Usando estos hallazgos, pudimos estimar la propensión genética a la sensibilidad ambiental en dos muestras adicionales y mostramos hallazgos que eran consistentes con las teorías de la sensibilidad. Específicamente, los niños altamente sensibles se vieron afectados desproporcionadamente por experiencias positivas y negativas y respondieron de manera diferente al tratamiento psicológico.

 

Información de antecedentes

Las teorías de sensibilidad sugieren que los genes explican por qué algunas personas son más sensibles que otras [1;2], y nuestro reciente estudio de gemelos apoya esta idea [3].

A pesar de esto, nuestro conocimiento de la genética de la sensibilidad es todavía limitado. La sensibilidad es un rasgo complejo causado por los efectos acumulativos de cientos, si no miles, de diferencias genéticas. Esto representa un gran desafío para los estudios genéticos moleculares.

Esto significa que para detectar todos los genes implicados en la sensibilidad, tendríamos que medir cuidadosamente todos los entornos positivos y negativos en la vida de un gran grupo de individuos y probar cómo su respuesta a estas experiencias está relacionada con (millones de) diferencias genéticas.

Sin embargo, un nuevo método que usa gemelos idénticos puede proporcionarnos un atajo a los genes sensibles. Como son genéticamente idénticos, cualquier diferencia entre gemelos idénticos es el resultado de diferencias en sus experiencias.

Estas diferencias son exageradas aún más por la sensibilidad. Por ejemplo, imagine un par de gemelos idénticos con alta sensibilidad con un elevado número de genes de sensibilidad. Uno de los niños de la pareja es acosado en la escuela, mientras que su co-gemelo tiene una experiencia escolar relativamente positiva.

Las teorías de sensibilidad predicen que estos gemelos crecerán para ser muy diferentes entre sí. El gemelo expuesto a la adversidad (bullying) se verá afectado desproporcionadamente por esto y puede desarrollar síntomas de depresión o ansiedad, mientras que su co-gemelo se beneficiará desproporcionadamente de su experiencia positiva en la escuela y tendrá un alto bienestar psicológico.

Ahora imagínense un par de gemelos con muy baja sensibilidad que lleve pocos genes de sensibilidad. Como no se ven afectados por entornos positivos o negativos, estos gemelos crecerán para ser muy similares entre sí, incluso si tienen experiencias diferentes.

Con esta lógica, las diferencias dentro de la pareja de gemelos en un resultado determinado, podrán ser utilizados como medida indirecta de la sensibilidad ambiental. Es importante destacar que este resultado simple puede ser aplicado a los datos de todo el genoma para buscar genes de sensibilidad, sin la necesidad de medir el entorno o probar interacciones complejas entre genes y entornos.

 

Cómo se llevó a cabo el estudio

Realizamos el primer estudio de asociación genómico (GWAS) para aplicar este método con un enfoque en problemas emocionales en alrededor de 1.000 pares gemelos idénticos de 12 años de edad, del Estudio de Desarrollo Temprano de Gemelos (TEDS) [4]. Utilizamos estos hallazgos para crear una Puntuación Poligénica de Sensibilidad al Entorno(PGSSE) en dos muestras no relacionadas.

La puntuación poligénica refleja el nivel de sensibilidad de un individuo basado en su genotipo. Usando esta puntuación genética exploramos si los efectos de la crianza en problemas emocionales, o en la respuesta a la terapia psicológica para la ansiedad, diferían dependiendo de la sensibilidad genética de un individuo.

La información sobre la crianza de los hijos y los problemas emocionales de los niños se recopilaron a través de cuestionarios rellenados por los candidatos mismos. Los datos sobre la respuesta al tratamiento para niños con trastorno de ansiedad incluyeron el tipo de terapia que el niño recibió: terapia individual, en grupo o dirigido por padres.

 

Principales hallazgos

Nuestros hallazgos fueron consistentes con una explicación poligénica de la sensibilidad ambiental. Es decir, la sensibilidad fue causada por los efectos acumulativos de miles de diferencias genéticas. Nuestros hallazgos también fueron consistentes con las teorías de la sensibilidad.

Específicamente, en individuos con baja sensibilidad genética, la crianza tuvo poco efecto en los problemas emocionales. Por el contrario, en aquellos niños con alta sensibilidad genética, la crianza negativa fue un factor de riesgo significativo para los problemas emocionales, mientras que la crianza positiva tuvo un carácter protector (ver Figura 1).

La sensibilidad genética también se relacionó con la respuesta diferencial a los tratamientos psicológicos en niños con trastornos de ansiedad. Específicamente, los niños con alta sensibilidad genética respondieron mejor a la terapia individual, moderadamente bien a la terapia de grupo, y relativamente mal a la terapia dirigida por los padres. Por el contrario, aquellos con baja sensibilidad genética respondieron igual de bien a cada tipo de tratamiento.

Estos efectos fueron potencialmente clínicamente significativos. Para los que se encuentran en el tercio superior de las tasas de remisión por sensibilidad ambiental fueron del 70,9%, 55,1% y 40,6% para terapia individual, terapia de grupo y terapia breve dirigida por los padres, respectivamente.

Estos hallazgos sugieren que para aquellos con una sensibilidad genética relativamente baja hacia el entorno, los tratamientos menos costosos tienen la misma eficacia que el más costoso tratamiento individual.

 

Conclusiones

Encontramos que la sensibilidad genética influye tanto en la respuesta a la adversidad como en los tratamientos psicológicos. Los niños genéticamente sensibles se vieron más afectados negativamente por la crianza negativa, pero también se beneficiaron más de la crianza positiva, en comparación con aquellos con una baja sensibilidad genética.

Los niños genéticamente sensibles con trastornos de ansiedad también se vieron más afectados por el tipo de terapia que recibieron, respondiendo mejor a una terapia más intensiva individual.

Los resultados de nuestra investigación podrían tener importancia de cara a la prevención y el tratamiento de problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión. La puntuación genética de un individuo podría utilizarse para la medicación personalizada y para decidir sobre el tratamiento más eficaz de un paciente determinado, o para estrategias preventivas dirigidas a aquellos con mayor sensibilidad genética a la adversidad.

También puede proporcionar nuevos conocimientos sobre los mecanismos biológicos subyacentes a la resiliencia y la respuesta al tratamiento, y proporcionar nuevos objetivos terapéuticos.

A pesar de estos nuevos hallazgos alentadores, la investigación podría mejorarse aún más. Por ejemplo, una muestra sustancialmente mayor de pares gemelos idénticos produciría una puntuación de sensibilidad genética más precisa.

Recientemente recibimos fondos del Wellcome Trust para crear la genética del Consorcio de Sensibilidad Ambiental (GenSEC) reuniendo a más de 20.000 gemelos idénticos con datos genéticos. Esta muestra muy grande nos permitirá replicar y refinar la puntuación de sensibilidad genética, y explorar si las variantes genéticas que aumentan la reacción al entorno (medio ambiente) funcionan de manera similar en todos los trastornos y edades.

Referencias:

  1. Belsky, J., & Pluess, M. (2009). Beyond diathesis stress: differential susceptibility to environmental influences. Psychological Bulletin, 135(6), 885-908. doi: 10.1037/a0017376
  2. Ellis, B. J., Boyce, W. T., Belsky, J., Bakermans-Kranenburg, M. J., & van Ijzendoorn, M. H. (2011). Differential susceptibility to the environment: an evolutionary-neurodevelopmental theory. Development and Psychopathology, 23(1), 7-28. Doi: 10.1017/S0954579410000611
  3. Assary, E., Zavos, H.M.S., Krapohl, E. Keers R. & Pluess, M. (2020). Genetic architecture of Environmental Sensitivity reflects multiple heritable components: a twin study with adolescents. Mol Psychiatry https://doi.org/10.1038/s41380-020-0783-8
  4. Keers R, Coleman JR, Lester KJ, et al. (2016). A Genome-Wide Test of the Differential Susceptibility Hypothesis Reveals a Genetic Predictor of Differential Response to Psychological Treatments for Child Anxiety Disorders. Psychother Psychosom, 85(3):146‐158. doi:10.1159/000444023