La historia del arte tiene una forma muy reveladora de mostrarnos cómo evoluciona la mente humana. Muchos grandes pintores empezaron su carrera dominando la técnica con un realismo impecable. Con el tiempo, sin embargo, dejaban atrás ese preciosismo para entrar en territorios más libres, más intuitivos, más personales.

Para algunos espectadores, aquellas obras tardías parecían casi infantiles; para ellos, en cambio, eran el resultado de una madurez interior. Ya no necesitaban demostrar nada.

Ya no pintaban para encajar, sino para expresar. Esa evolución —del rigor técnico a la autenticidad profunda— también ocurre en la ciencia, aunque a veces nos cueste verlo. Durante buena parte del siglo XX, lo que no podía explicarse simplemente no existía. Sin embargo, hoy disciplinas como la física cuántica, la neurociencia o la epigenética están abriendo caminos donde antes solo había muros conceptuales. Lo que antes se consideraba imposible, hoy empieza a tener explicación.

Algo parecido sucede con el estudio de las Personas Altamente Sensibles (PAS). El recorrido del concepto ha sido, en cierto modo, paralelo: nace dentro de un marco científico riguroso y, con los años, se abre de manera natural hacia un horizonte más amplio, que integra también la espiritualidad y el sentido profundo de la experiencia humana.

Como psicólogo y como PAS, he vivido esa evolución desde dentro.

De la investigación inicial a la comprensión integral

Cuando Elaine Aron inició su investigación en los años 90, lo hizo desde una perspectiva estrictamente científica. Su objetivo era demostrar que existía un rasgo de personalidad vinculado a la sensibilidad del procesamiento sensorial, y para ello, necesitaba construir instrumentos fiables, contrastables y válidos. De hecho, gran parte de los primeros estudios se centraron en lo más visible: la sobreestimulación, la incomodidad en entornos ruidosos, la facilidad para saturarse socialmente. Era comprensible: las PAS solíamos consultar por nuestras dificultades, no por nuestras fortalezas.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la visión de este rasgo se ha ampliado. La investigación ha crecido de manera impresionante —con nombres como Acevedo, Pluess, Lionetti o Kimura— y hoy sabemos que la alta sensibilidad no es solo una mayor reactividad. También implica una profundidad de procesamiento, una capacidad intuitiva notable, una empatía intensa y una percepción muy fina de lo sutil.

Pero hubo un desafío metodológico que marcó un antes y un después. Las primeras medidas del rasgo tendían a resaltar más los aspectos negativos que los positivos.

Esto hacía que las PAS apareciéramos definidas casi exclusivamente por nuestras vulnerabilidades. Con el tiempo, los análisis estadísticos mostraron que la estructura interna de aquellas pruebas no reflejaba del todo la complejidad real del rasgo, sino que agrupaba respuestas en función del tipo de pregunta, no de la vivencia profunda de la sensibilidad.

De ahí la necesidad de una nueva medida más equilibrada, la HSP-R, que Aron y Pluess publicaron recientemente. Esta escala integra tanto los aspectos delicados como los potenciales del rasgo y ofrece una visión más fiel de la alta sensibilidad. Un paso natural tras casi tres décadas de investigación.

La importancia de la infancia y el entorno

Una de las evidencias más potentes en la literatura científica actual, y que considero esencial en la práctica clínica, es la teoría de la susceptibilidad diferencial. Este modelo, respaldado por numerosos estudios longitudinales, indica que las PAS no solo reaccionamos más intensamente a las dificultades, sino también —y esto es fundamental— a las experiencias positivas.

Es decir: necesitamos una infancia emocionalmente segura, sensible y estable para desarrollar todo nuestro potencial. Cuando la crianza es buena, las PAS solemos florecer más que otros perfiles. Cuando no lo es, el impacto también puede ser mayor.

En mi consulta veo esta realidad constantemente y, siendo PAS, también la reconozco en mí. No es una debilidad: es una estructura neuroemocional fina, permeable y profundamente viva.

Más allá de la psicología convencional

La psicoterapia cognitivo-conductual es, hoy por hoy, el enfoque más aceptado por su evidencia y utilidad clínica. Sin embargo, cuando trabajamos con personas altamente sensibles, hay una parte de la experiencia que queda fuera de ese marco. Las PAS necesitamos comprender no solo nuestra conducta y nuestros pensamientos, sino también nuestra emoción, nuestra intuición, nuestro cuerpo y nuestro sentido profundo de identidad.

Muchos de los malestares que vemos en consulta —ansiedad, depresión, agotamiento emocional, somatización— no son enfermedades en sí mismas, sino la expresión de una desconexión interna o de una manera de vivir que no encaja con nuestra sensibilidad natural. En otras palabras: sufrimos cuando no sabemos quiénes somos o cuando tratamos de funcionar como si no lo fuéramos.

Por eso, para muchas PAS, el coaching sensitivo y los enfoques de autoconocimiento funcionan mejor que los modelos centrados únicamente en el síntoma. No se trata de corregir un déficit, sino de reconocer un rasgo y aprender a vivirlo con plenitud.

La dimensión espiritual: una búsqueda natural en las PAS

A medida que el marco científico se ha ido consolidando, ha surgido de manera orgánica un interés creciente por la dimensión espiritual de este rasgo. Elaine Aron aborda este tema en el libro que está a punto de publicar, y no es una casualidad ni un adorno literario. Es una constatación.

Numerosos estudios sugieren que las personas con alta sensibilidad tendemos a hacer más preguntas de fondo sobre la vida, la muerte, el propósito, el sufrimiento, la moralidad o el misterio de la conciencia y, en mi experiencia clínica, esta tendencia es clarísima.

Las PAS somos propensas a buscar coherencia interna. No nos basta con sobrevivir: queremos comprender. Esa búsqueda no tiene nada que ver con religiones institucionalizadas. Hablamos más bien de espiritualidad en su sentido esencial: conexión, significado, interioridad, trascendencia. Una forma de atención profunda que nos permite integrar lo que sentimos con lo que somos.

Foto: Freepik

Un trabajo interesante que Aron cita es el de Rappaport y Corbally (2018), quienes proponen que la alta sensibilidad pudo haber desempeñado un papel en los orígenes de la espiritualidad y de la vida religiosa. Su argumento es sencillo: las personas que perciben más profundamente, que sienten más la compasión y que reflexionan sobre la existencia, habrían sido las primeras en intentar dar sentido a la condición humana. Es una teoría, no una verdad absoluta, pero encaja con lo que vemos hoy en las PAS.

La psicología transpersonal como integración necesaria

Aquí aparece un punto crucial. La psicología transpersonal —nacida de la unión entre la psicología occidental y la sabiduría filosófica y espiritual de Oriente— ofrece un marco extraordinariamente adecuado para comprender la sensibilidad profunda. No porque hable de misticismo, sino porque reconoce que el ser humano tiene capas de experiencia que van más allá del pensamiento racional. Capas que también son legítimas, reales y transformadoras.

Para muchas PAS, este enfoque no solo resulta natural, sino necesario. Permite integrar emoción, cuerpo, identidad, propósito y espiritualidad en un solo proceso de autoconocimiento, no como algo “alternativo”, sino como algo profundamente humano.

En mi práctica, acompañar a una PAS desde esta perspectiva suele ser más eficaz, más respetuoso y más transformador que limitarse únicamente a corregir síntomas. Porque la alta sensibilidad no es un trastorno ni una etiqueta: es una manera de estar en el mundo.

Cuando entendemos la alta sensibilidad en toda su amplitud —ciencia, emoción y espíritu— se abre ante nosotros la verdadera posibilidad de vivirla en plenitud. Es hora ya de empezar a vivir desde nuestra propia verdad.

Jose Mª Guillén Lladó

Psicólogo General Sanitario especialista en alta sensibilidad Web:

https://www.josemariaguillen.com/

Todas las personas realizamos mejor cualquier tarea si nos encontramos en un estado óptimo de activación. A veces estamos por encima de ese nivel óptimo y nos sentimos inquietos, en alerta, nerviosos, con ansiedad; es entonces cuando decimos que estamos sobreactivadas. En cambio, si nos sentimos sin energía, agotadas, sin ilusión o deprimidas, nos encontramos en un estado de hipoactivación.

Nuestro sistema nervioso autónomo (SNA) puede situarse por encima o por debajo de lo que Daniel Siegel denominó ventana de tolerancia”, según se active su rama simpática o la parasimpática. La primera se encarga de activarnos y la segunda de relajarnos.

HIPERACTIVACIÓN

Sin embargo, tal y como señaló la propia Elaine Aron, las personas diferimos en la intensidad con la que nuestro sistema nervioso se activa en una misma situación o ante el mismo estímulo. Así, lo que para la mayoría es moderadamente activador, para nosotras las PAS puede resultar enormemente activador. La tendencia a la sobreestimulación es uno de los pilares de nuestro rasgo, por lo que, en el mundo en que vivimos, es fácil que nos encontremos más sobreactivadas que las personas con menor sensibilidad. Ello puede conllevar más incomodidad y malestar, al sentirnos en estado de alerta durante mucho tiempo,  generándose una respuesta de lucha/huida que puede afectar nuestro bienestar y rendimiento cotidiano. Cuando alcanzamos un estado de sobreestimulación, nuestro organismo nos advierte de que estamos en apuros, agotándose, nuestra capacidad cognitiva disminuye considerablemente, nuestras relaciones personales se ven afectadas y podemos llegar a desarrollar síntomas físicos.

Tampoco podemos olvidar que cada PAS es única y tiene detrás una historia personal diferente y, en función de las experiencias vividas, esa ventana de tolerancia varía en función del contexto interno y externo del momento. Sabemos que, cuando nos encontramos hiperactivadas durante más tiempo del saludable, acabamos abrumadas e incluso colapsadas. En esos momentos necesitamos salir de la escena para rebajar esa sobreexcitación. Reducir estímulos es una necesidad que debemos atender, ya sean ruidos, luces o aglomeraciones, o bien estímulos internos, como pensamientos recurrentes.

Nuestro cuerpo se acelera, nuestra mente se bloquea, incluso cuando no parece que haya una razón concreta, tal vez porque son tantos los factores que pueden llegar a intervenir que nos encontramos perdidas y en el caos. También puede suceder que nos encontremos sin energía para afrontar los retos cotidianos, pero que, aun así, no estemos tranquilas, sino con una mente a mil por hora, con pensamientos intrusivos e incluso obsesivos, de preocupación o miedo y ansiedad. Es por eso por lo que muchas depresiones cursan con ansiedad también. Es importante descartar los factores orgánicos como puede ser hipertiroidismo, hipotiroidismo, anemia, falta de sueño, etc.

Las PAS podemos modificar esta ventana de tolerancia, ya sea en terapia, con meditación, y, obviamente, con unos hábitos de vida saludables, como el cuidado del sueño y descanso, la práctica de ejercicio suave, el contacto con la naturaleza, y el establecimiento de límites internos y también con los demás, es decir, observar cómo son las relaciones personales que mantenemos.

La intensidad emocional y alta capacidad para la empatía, otro de los pilares de la alta sensibilidad, es muy activadora, dado que las emociones, a diferencia de los sentimientos o estados de ánimo, son más intensas y su duración más corta. Por ello es importante que las PAS sepamos regularnos emocionalmente. La regulación emocional comienza cuando somos bebés y viene fundamentalmente determinada por la regulación de nuestros cuidadores, por el estilo de apego aprendido.

La hiperactivación continuada nos produce agitación, ansiedad y mucho malestar, pero también nos agota y por eso necesitamos rebajar esa agitación. Al mismo tiempo, las PAS necesitamos mantenernos abiertas a todas nuestras emociones para poder aprender a través de la información que estas nos aportan, y así comprender cómo funcionamos y qué estrategias de regulación emocional son más saludables para nosotras.

En un tiempo pasado, en el que no se conocía formalmente la existencia del rasgo de la alta sensibilidad, algunas PAS recurrían a profesionales que prescribían psicofármacos para la ansiedad, para detener una sobreactivación que se confundía erróneamente con la ansiedad. Esa era una forma de regularnos. Otras PAS lo hacían a través de la comida, las relaciones personales no saludables, otras sustancias como el alcohol, etc. En el caso de los psicofármacos, estos pueden ser necesarios y útiles durante un corto periodo de tiempo, como complemento a una terapia. Sin embargo, sabemos que las otras formas de regulación mencionadas no son saludables.

ESTRATEGIAS DE REGULACIÓN EMOCIONAL

Tomando como referencia la clasificación de las estrategias de regulación emocional propuesta por Gross (2007), una de las más aceptadas por la comunidad científica, un estudio experimental comparativo (Martín 2020) concluyó que las PAS puntuamos más alto en las siguientes estrategias de regulación emocional: afrontamiento instrumental, abandono psicológico, altruismo, aislamiento social, rumiación, regulación fisiológica pasiva y expresión regulada.

  1. El afrontamiento instrumental se entiende como aquellas acciones destinadas a organizarse, planificar, hacer listas, etc., para resolver el problema. Un mayor afrontamiento instrumental podría deberse a la naturaleza reflexiva de las PAS, con una mayor conciencia de lo que ocurre y, por lo tanto, una necesidad de buscar soluciones.
  2. El abandono psicológico, entendido como la renuncia a manejar una situación que se percibe como incontrolable o difícil, se utiliza para evitar castigos y obtener recompensas. Dado que las PAS se sobreestimulan antes en una situación de afecto negativo, podría ser que la renuncia a ese control aporte en ese momento un menor nivel de activación del sistema nervioso.
  3. El altruismo como estrategia de regulación, puede explicarse desde la alta capacidad para la empatía que caracteriza este rasgo de la personalidad: los comportamientos orientados a la búsqueda del bienestar de los demás, sin esperar un beneficio a cambio e incluso cuando nos puedan perjudicar, actuarían como reguladores emocionales.
  4. La estrategia de aislamiento social, en cuarto lugar, también podría ser explicada desde la sobreestimulación que a las PAS les puede generar una multitud de estímulos procesados de forma profunda, y con la búsqueda, por tanto, de entornos tranquilos y con pocos estímulos para disminuir el nivel de activación.El hecho de que la mayoría de las PAS sean introvertidas también podría explicar esa necesidad de aislamiento, pero hemos de recordar que alta sensibilidad e introversión no son lo mismo y que un porcentaje menor de PAS (aprox. 30%) son extrovertidas.
  5. La estrategia de rumiación, como forma disfuncional de orientar la atención y focalizarse en lo negativo de forma repetitiva, puede responder a la comentada naturaleza reflexiva y concienzuda, y al procesamiento profundo de la información que caracteriza a las PAS.No obstante, también existe la rumiación con focalización en lo positivo, en el sentido de pensar o reflexionar sobre los aspectos de la vida por los que uno siente gratitud o se siente premiado u honrado. Esta rumiación ayuda a incrementar la afectividad positiva, si bien pensar mucho de forma analítica, intentando entender por qué y cómo ha ocurrido el hecho positivo, provoca una disminución del placer (Páez y Costa, 2014)
  6. La regulación fisiológica pasiva, o el intento de disminuir la sobreestimulación causada por la afectividad negativa a través de actividades como dormir, echarse una siesta, descansar, comer, etc., es una estrategia muy utilizada por las PAS para regular su estado anímico.

    Snowy en Freepik

     

  7. La estrategia de la expresión regulada  En las PAS, la expresión regulada de pensamientos y emociones puede verse facilitada por la escritura, al ser una forma de comunicación menos activadora y más relacionada con una mejor regulación afectiva que la expresión hablada.

 

HIPOACTIVACIÓN

En el otro extremo de la ventana de tolerancia, y como consecuencia de múltiples factores, internos y externos, las PAS también podemos encontrarnos hipoactivadas, ya sea por agotamiento físico y emocional (todo nuestro organismo), por depresión, etc. No analizaremos aquí las causas, pero sí indicaremos que, del mismo modo que para la hiperactivación se recomienda el descanso, la naturaleza, las relaciones personales sanas, entre otras estrategias, para la hipoactivación se recomienda el ejercicio suave o moderado, esto es, caminar, si es posible por espacios naturales, ya sea el campo o un parque cercano a nuestra casa.

Asimismo, las relaciones personales sanas, que ofrezcan una conversación nutritiva sobre temas de nuestro interés y no sobre lo que nos mantiene deprimidos o desanimados, suelen actuar como correguladoras de nuestro estado de ánimo.

Hablar sobre lo que nos ocurre es normal, pero no conviene hablar repetidamente sobre aspectos negativos, ya que, aunque la situación no sea presente, nuestro cerebro la procesa de manera similar que si se tratara de algo real.

En conclusión, la hiperactivación es una respuesta del sistema nervioso ante una amenaza percibida, que se produce por una sobreestimulación, como ya conocemos, cuyos síntomas son: inquietud, nerviosismo, taquicardia, ansiedad, irritabilidad, dificultad para pensar con claridad y una mayor tendencia a la impulsividad.

La hipoactivación, por el contrario, es una respuesta del sistema nervioso en las situaciones en las que el estrés nos abruma tanto que produce un agotamiento extremo, que nos puede hacer llegar incluso al colapso. Sus síntomas pueden ser sensación de vacío y apatía, falta de energía o dificultad para pensar con claridad.

En las PAS esto ocurre antes porque nuestro umbral de tolerancia es menor: esa ventana de tolerancia de la que hablábamos antes es más estrecha. Ambas son respuestas de supervivencia. Por ello necesitamos conocer bien nuestro rasgo, para así poder cuidarnos de una forma más adecuada.

Artículo: Ana Curto

Terapeuta y trabajadora social clínica

Máster en inteligencia emocional y especialista en Alta Sensibilidad

www.anacurto.com

 

Bibliografía:

 –        Aron, E., (2006), El don de la sensibilidad, Ediciones Obelisco.

 –        Martín Curto, A., (2020), Sensibilidad del procesamiento sensorial y regulación emocional. TFM, Máster en Inteligencia emocional. Universidad de Educación a distancia (UNED). Facultad de Psicología.

         Páez, D., Velasco, C., & Campos, M. (2004). Formas de afrontamiento, mecanismos de defensa e inteligencia emocional: comparación teórica y evaluación empírica de su frecuencia y funcionalidad. Revista de Psicoterapia, 15(60), 23–46. https://doi.org/10.33898/rdp.v15i60.759

         Siegel, D.J., (2007), La mente en desarrollo: Cómo interactúan las relaciones y el cerebro para modelar nuestro ser. Editorial Desclée De Brouwer.

La investigación sobre la Sensory Processing Sensitivity, especialmente la de Elaine Aron (1996), describe la alta sensibilidad como un patrón estable de procesamiento profundo de la información sensorial, emocional y social.

Comprender este rasgo y cómo pueden influir las características de la época navideña permite vivir la Navidad desde un lugar más amable, realista y consciente, respetando tus propios ritmos y necesidades

Siguiendo con el artículo de este blog de fecha diciembre de 2023, encuentra a continuación nuevas recomendaciones para sacar el máximo partido de estas fechas señaladas

1. Da espacio a tu forma única de vivir la Navidad

El coaching centrado en la persona propone que el bienestar se construye desde la autenticidad y el propósito (Whitmore, 2009). Pregúntate:

¿Qué significado quiero darle a estas fechas?
¿Qué me gustaría recordar cuando terminen las fiestas?
¿Qué emoción me gustaría que predominara este año? (serenidad, gratitud, conexión, calma…)

Estas preguntas te ayudan a alinear tus acciones con tus valores y emociones, y a decidir conscientemente qué experiencias priorizar.

2. Aprende a escuchar tus señales internas

Durante la Navidad, el exceso de estímulos —luces, música, reuniones y compromisos— puede generar saturación, especialmente para una Persona Altamente Sensible (PAS). Nuestro cuerpo nos envía constantemente señales sobre nuestro nivel de estrés, cansancio o excitación emocional.Cómo integrar la sensibilidad en la Navidad para vivirla con autenticidad

Qué hacer como PAS:

  • Identifica tus señales de alerta: tensión muscular, respiración rápida, irritabilidad o sensación de saturación.
  • Respeta tus límites: si notas que estás al límite, toma un descanso, sal a un lugar tranquilo o realiza un ejercicio de respiración.
  • Planifica según tu energía: organiza las actividades navideñas priorizando lo que te aporta alegría y bienestar, evitando sobrecargar tu agenda.

Escuchar y honrar estas señales te permite disfrutar de la Navidad sin agotarte, vivir con más autenticidad y cuidar tu equilibrio emocional.

3. Cultiva la presencia: tu refugio natural

La atención plena ayuda a modular el estrés y recuperar el equilibrio. Antes o durante un encuentro social, unas pausas conscientes pueden transformar tu experiencia.

Ejercicios prácticos fáciles:

  1. Respiración “3–2–4”
    – Inhala 3 segundos, mantén 2 segundos, exhala 4 segundos.
    – Repite 3 veces.Ideal antes de reuniones o durante eventos ruidosos para calmar el sistema nervioso.
  2. Anclaje sensorial suave
    – Toca un objeto concreto (taza caliente, reposabrazos de madera, pulsera).
    – Nota textura, temperatura y peso durante 10–15 s.Te ayuda a regresar al presente y bajar la intensidad sensorial.
  3. Pausa interna “Estoy aquí»
    – Haz una micro-pausa de 2–3 s, nota tus dos pies en el suelo y respira.
    – Puedes cerrar los ojos o beber agua si te apetece.Perfecto durante comidas o conversaciones intensas.

4. Reconoce y honra tus ciclos de energía

No solo gestionamos tiempo, sino también energía (Covey, 1990). Las PAS necesitan alternar interacción y descanso para mantener el equilibrio, especialmente en Navidad.

Prácticas concretas:

  • Micro-descansos antes y después de eventos: paseo breve (sacar el perro por ejemplo o bajar la basura pueden ser pretextos útiles), música suave o simplemente silencio (en los trayectos en coche).
  • Acuerda un “tiempo de salida” flexible: decide cuánto tiempo puedes estar, no hace falta ser el primero en llegar ni el último en irse, y comunica tus necesidades amablemente.
  • Alterna actividad y quietud durante el día: si tienes una comida intensa por la tarde, disfruta de mañanas tranquilas y reparadoras.

No solo gestionamos tiempo, sino también energía (Covey, 1990). Las PAS necesitan alternar interacción y descanso para mantener el equilibrio, especialmente en Navidad.

Prácticas concretas:

  • Micro-descansos antes y después de eventos: paseo breve (sacar el perro por ejemplo o bajar la basura pueden ser pretextos útiles), música suave o simplemente silencio (en los trayectos en coche).
  • Acuerda un “tiempo de salida” flexible: decide cuánto tiempo puedes estar, no hace falta ser el primero en llegar ni el último en irse, y comunica tus necesidades amablemente.
  • Alterna actividad y quietud durante el día: si tienes una comida intensa por la tarde, disfruta de mañanas tranquilas y reparadoras.

5. Permite que tu sensibilidad inspire a otros

La inteligencia emocional no solo se trata de reconocer y gestionar tus propias emociones, sino también de percibir y modular el clima emocional de quienes te rodean (Goleman, 1995). Para una Persona Altamente Sensible esto puede convertirse en una herramienta poderosa durante la Navidad, un periodo lleno de estímulos, expectativas y emociones intensas.

Cómo tu sensibilidad puede influir positivamente en tu entorno:

Modelar calma y estabilidad emocional
  • Mantener un tono de voz pausado, respirar conscientemente en momentos de tensión y expresar tus emociones de forma tranquila puede servir como un “ancla” para otros.
  • Cuando los familiares perciben serenidad en ti, esto ayuda a reducir la ansiedad o el estrés en la dinámica del grupo.
Escuchar activamente
  • Dedicar atención plena a las conversaciones, mostrando interés genuino, hace que los demás se sientan validados y comprendidos.
  • Preguntas simples como: “¿Cómo te sientes hoy?” o “Cuéntame qué tal fue tu año” pueden crear conexiones profundas y significativas, incluso en entornos ruidosos o apresurados.
Fomentar la empatía
  • Puedes reconocer y verbalizar emociones ajenas de manera suave: “Veo que estás un poco cansado, ¿quieres un momento de tranquilidad?”
  • Esto ayuda a que otros aprendan, incluso de forma inconsciente, a ser más conscientes de sus propias emociones y límites.
  • Introducir momentos de pausa y conexión
  • Proponer actividades tranquilas como un paseo corto, o un ritual personal compartido (por ejemplo, escuchar una canción juntos) permite a todos desacelerar y reconectar.
  • Estos gestos sencillos generan un efecto multiplicador, promoviendo un ambiente más armonioso.
Inspirar autenticidad
  • Al mostrarte genuino/a en tus emociones y decisiones —por ejemplo, elegir descansar en lugar de forzarte a participar en todas las actividades— das permiso implícito a otros para hacer lo mismo.
  • Esto refuerza la idea de que la Navidad puede vivirse desde la autenticidad y no solo desde la obligación o la apariencia.

Tu sensibilidad no es una carga, sino un recurso para enriquecer las relaciones y el clima emocional de la Navidad. Al vivir estas fechas de manera consciente y equilibrada, puedes convertir tu forma de percibir y gestionar las emociones en un regalo para los demás: tranquilidad, conexión y armonía, cualidades que todos valoran, especialmente en un periodo tan intenso como las fiestas.

6. Cierra el ciclo: reflexiona y guarda lo aprendido

La reflexión consciente fortalece el bienestar y guía decisiones futuras (Seligman 2011). Revisar lo ocurrido en Navidades anteriores ayuda a comprender necesidades, patrones, límites y deseos.

Pregúntate:

  • ¿Qué momentos me hicieron sentir en calma, conectado/a o feliz?
  • ¿Qué situaciones me agotaron o me sobrepasaron?
  • ¿Qué decisiones me ayudaron a cuidarme?
  • ¿Qué haría diferente el próximo año?
  • ¿Qué aprendí sobre mi energía, sensibilidad y ritmos?

Este ejercicio permite cerrar el ciclo con claridad y amabilidad, creando un mapa emocional que guíe tus futuras Navidades.

Conclusión

Integrar la Alta Sensibilidad en la Navidad no significa protegerse en exceso, sino vivir estas fechas con honestidad, respeto y conciencia. La investigación de Aron (1996) recuerda que la sensibilidad es profundidad, no fragilidad. Que estas fiestas te permitan vivir desde esa profundidad, a tu ritmo, con calma y luz propia.

Marina Puigvert Colomer

Coach y experta en PAS

www.mpcoaching.es

Foto:  Mourad  Saadi

Foto de portada: Gaby Dyson

Referencias

Aron, E. N. (1996). The highly sensitive person: How to thrive when the world overwhelms you. Broadway Books.

Covey, S. R. (1990). The 7 habits of highly effective people. Free Press.

Goleman, D. (1995). Emotional intelligence: Why it can matter more than IQ. Bantam Books.

Seligman, M. E. P. (2011). Flourish: A visionary new understanding of happiness and well-being. Free Press.

Whitmore, J. (2009). Coaching for performance: Growing human potential and purpose(4th ed.). Nicholas Brealey Publishing

VII jornadas nacionales de alta sensibilidad

(Testimonio de una socia de APASE en las Jornadas Nacionales de Alta Sensibilidad Madrid ’24)

Conocí APASE en el año 2019, en uno de esos momentos en que la vida te pone delante un espejo y no puedes mirar a otro lado. No fue un camino directo ni inmediato. Me divorcié en 2016 y, durante un tiempo, viví como si estuviera dentro de una película que no me correspondía. Había formado una familia “perfecta” con mi entonces marido y mis dos preciosas hijas, pero algo dentro de mí se sentía ficticio, como si estuviera viviendo la vida de otra persona.

Iba por el mundo de manera volátil, satisfaciendo a todo el mundo, sin saber ponerme en mi lugar. Todo me afectaba profundamente. Tenía pensamientos que no entendía, cambios bruscos de ánimo, una sensibilidad al rechazo que me desbordaba… y una culpa muy honda, especialmente la culpa de sentir que no luchaba lo suficiente por el bien de mis hijas.

Un día cualquiera, navegando por internet, apareció ante mí un término que, sin saberlo, iba a cambiarlo todo: PAS, Personas Altamente Sensibles. Sentí una chispa, algo en mí resonó con fuerza. Y detrás de esa chispa apareció APASE, una asociación dedicada precisamente a eso que yo acababa de descubrir. Empecé a leer, a investigar, a empaparme de ese universo que, por primera vez, parecía explicarme desde dentro.

Y entonces lo vi: un anuncio sobre unas jornadas de Alta Sensibilidad en Buñol, Valencia, en junio de 2019. No sabía lo que me iba a encontrar, pero algo en mi corazón me dijo que tenía que ir. Nunca había viajado sola, nunca había dormido sola en un hotel y, sin embargo, de pronto me vi comprando un billete de avión, reservando una habitación y haciendo la maleta con una seguridad que no sabía que tenía.

Mi entorno pensaba que me iba a meter en una secta, me hicieron seguimiento todo el viaje, pero yo sabía, sin saberlo, que esas jornadas iban a cambiar mi vida.

Y así fue. Aquellas jornadas no fueron solo una experiencia bonita, fueron un punto de inflexión, un antes y un después. No solo aprendí, me transformé, no solo asistí, algo en mí despertó. Allí encontré respuestas, calma, comprensión. Conocí a personas que se quedarán en mi vida para siempre: Susi, Dani…, y también a Jaquelin Madeira, que me habló del grupo PAS de Asturias y me invitó a unirme. Y desde entonces, no he parado. Me sumé a ese grupo, y hoy en día soy su administradora. Empecé a acudir a los encuentros locales, y cada nuevo paso me ayudaba a conocerme mejor, a reconocerme.

Desde entonces, he asistido a todas las jornadas: en Valencia, Asturias, Madrid, El Escorial… y este año, repito en El Escorial, porque siempre descubro algo nuevo, siempre salgo con algo valioso, siempre me llevo un trozo de esas jornadas en el corazón.

Hoy puedo decir que soy una persona más segura, más consciente, más libre, que he dejado atrás muchos miedos, que hago cosas que antes me parecían impensables: hablar en público, viajar sola, ponerme en el centro de mi vida sin sentirme egoísta, expresar mis emociones con claridad, dejar de pedir perdón por sentir, confiar en mi intuición, tomar decisiones desde el corazón, que ya no dependo emocionalmente de nadie, que creo en mí, que he aprendido a reconocer mi sensibilidad no como una debilidad, sino como una fortaleza luminosa.

Nada de eso habría sido posible sin APASE,

sin su labor incansable, su compromiso con la sensibilización, su esfuerzo por crear espacios donde por fin podemos ser quienes somos, sin disfraz, sin juicio, sin máscara.

Las jornadas son mucho más que un evento, son una oportunidad de reencuentro con tu esencia, un espacio donde se derriban miedos y nacen alas, donde todo lo que una PAS necesita —comprensión, calidez, profundidad— está presente.

Si estás leyendo esto y te lo estás pensando… no lo dudes. Las jornadas de Alta Sensibilidad son un faro en medio de la niebla, un lugar de encuentro, una casa donde puedes ser tú misma sin filtros, donde cada historia te toca, donde cada conversación deja huella, donde te reconoces en otros y empiezas a reconocerte en ti.

Gracias, APASE, por tanto, por crear estos espacios, por la calidez, por el acompañamiento, por todo lo que hacéis posible.

✨ Nos vemos en El Escorial.


Anna Rodríguez

 

estrés y personas con alta sensibilidad

Hoy en día es frecuente que mucha gente esté estresada en su vida diaria, incluso algunos niños y mascotas. Y esto, por muy habitual que nos resulte, de ninguna manera debe parecernos ‘normal’, ya que sabemos que un alto nivel de estrés o un estrés sostenido en el tiempo es muy perjudicial para cualquier ser vivo.

 

Como Personas con Alta Sensibilidad (PAS) solemos estresarnos más rápido y de manera más intensa que otras personas a causa de nuestra mayor sensibilidad y reactividad a los estímulos.

 

Por eso es importante que podamos identificar y regular las situaciones que nos sobreactivan, nos estresan y nos perjudican, comprendiendo los mecanismos involucrados en ellas y aprendiendo estrategias saludables para gestionarlo de una forma saludable.

 

Hablemos de estrés

El estrés, por sí mismo, no es malo; al contrario, es un mecanismo muy útil de supervivencia que poseemos todos los seres vivos. Es una respuesta natural de alerta que se activa cuando percibimos (consciente o inconscientemente) una situación como amenazante o por encima de nuestras capacidades. Dicha respuesta pone en marcha una serie de acciones específicas que nos impulsan hacia la ‘huida o la lucha’, es decir, que nos permiten evitar la situación o bien hacerle frente de la mejor manera posible.

Por eso, diremos que es imposible una vida sin estrés, en tanto que siempre hay desafíos con más o con menos dificultad que nos ponen a prueba y que debemos afrontar. 

El problema surge cuando esa respuesta deja de ser meramente puntual y adaptativa y se convierte en un ‘estrés crónico’ (sostenido en el tiempo) que desestabiliza seriamente el equilibrio psicofísico y deteriora la calidad de vida. Muchas PAS sufren a causa de ello y es necesario atenderlo para que no empeore. 

El mecanismo de sobreactivación en las Personas Altamente Sensibles

Por lo general, las PAS somos más perceptivas y empáticas y solemos ser conscientes de detalles que otras personas no notan, pudiendo sentirnos abrumadas más fácilmente por lo que vivimos. 

El sistema nervioso de las PAS capta y procesa mucha información simultáneamente, por lo que rápidamente puede activarse en exceso, saturándose y perdiendo su capacidad de regulación. Lo habrás experimentado en diversas situaciones: espacios ruidosos, multitudes, prisas, fiestas, malas noticias, sitios desconocidos, tareas importantes, viajes, entornos exigentes, toma de decisiones, etc.

Cuando hay demasiado que procesar, es normal que una PAS se sienta sobrepasada y abrumada. El organismo está, por tanto, estresado y se disparan las respuestas naturales ante ello: inquietud, malestar, palpitaciones, irritabilidad, nerviosismo, sensaciones de incomodidad y una gran necesidad de huir o de que esa situación finalice, lo cual es un mecanismo auto-regulador para volver a equilibrar el organismo.

Causas de estrés en la vida de las Personas con Alta Sensibilidad (PAS)

Como hemos visto, el organismo PAS se estresa rápidamentecuando está expuesto a más información de la que puede procesar. Vamos a verlo en detalle.

Factores estresantes más habituales en Personas Altamente Sensibles: 

  • Entornos con exceso o variedad de estímulos simultáneos: luces, ruidos, aglomeraciones, calor o frío extremos, ropa incómoda, olores fuertes, etc.
  • Estrés interpersonal: interacciones sociales, conflictos, tensión en relaciones, exposición social, sufrimiento ajeno, eventos estimulantes, etc.
  • Estar bajo presión: sentirse observado, evaluado, mucho que hacer en poco tiempo, adaptación a nuevos contextos, etc.
  • Exceso de responsabilidades: hacer más de lo que toca, estar al cuidado de otros, entornos demasiado exigentes, no poner límites, etc.

Además, vivimos en un mundo muy estimulante, veloz y demandante, del  cual recibimos diariamente muchísima información, que con frecuencia no podemos (o no sabemos cómo) frenar o filtrar, y que nos genera una sobreactivación constante, de la cual a veces ni somos conscientes.

La exposición forzada o continuada a cualquiera de estos estresores puede producir en las PAS una sensación muy intensa de saturación sensorial, mental y/o emocional, que si se sostiene en el tiempo da paso a un estrés crónico, cuyas consecuencias veremos a continuación.

 

Consecuencias de una vida estresada

Te sorprendería saber la enorme y variada cantidad de señales del estrés crónico, debido a que afecta al organismo en su totalidad. 

Las hormonas del estrés (cortisol y adrenalina, entre otras) resultan tóxicas para el cuerpo si permanecen demasiado tiempo en el torrente sanguíneo, generando desequilibrio, inflamación y una bajada del sistema inmune, con algunas de las siguientes consecuencias:

estrés y personas con alta sensibilidad

  • Alteraciones en funciones vitales (respiración poco profunda, palpitaciones, mala digestión, insomnio, tensión alta, desarreglos hormonales, alteración de la glucosa)
  • Dificultades cognitivas (fallos de memoria, desconcentración)
  • Irritabilidad (cambios de humor repentinos, enfadarse o reaccionar explosivamente)
  • Nerviosismo (sensación de urgencia, inquietud constante)
  • Dolores sin motivo (contracturas, tensión mandibular, dolores de cabeza) 
  • Hambre excesiva o falta de ella, dolor de estómago, gases 
  • Dificultades sexuales
  • Piel más sensible (picores, brotes de acné, de rosácea, herpes)
  • Desmotivación (apatía, todo parece complicado)
  • Episodios de rinitis y alergias, resfríos recurrentes
  • Cansancio (fatiga, agotamiento, levantarse mal descansado)

 

Si te identificas con alguno/s de estos signos, evalúa su magnitud y duración. Si son intensos y/o los padeces desde hace tres o más semanas, podrías estar ante un estado de estrés crónico que debas atender.

 

Estresores internos y ansiedad

Es necesario saber que el estrés no solo se puede producir por factores externos, sino también por factores internos emocionales y psicológicos que generan desgaste y agotamiento emocional y mental, junto a una profunda sensación de falta de recursos, que hace percibir las dificultades de la vida aún más complicadas y estresantes.

Principalmente, hablamos de sentimientos reprimidos y emociones mal gestionadas, necesidades insatisfechas, creencias y pensamientos negativos y traumas o vivencias difíciles del pasado. 

En muchas ocasiones estos elementos son centrales en la ansiedad, una afección de salud mental que afecta cada vez a más personas, entre ellas a muchísimas PAS.

La ansiedad es una preocupación anticipada, miedo o gran inquietud ante un peligro potencial, incluso cuando no hay una amenaza clara o inmediata. Tiene principalmente un componente mental (pensamientos catastróficos, miedos, especulaciones, sobreanálisis) que dispara respuestas emocionales intensas y un estado de alerta en el cuerpo, el cual mantiene el sistema nervioso simpático constantemente activado por ‘algo malo que puede pasar’, aunque eso no esté ocurriendo o no se sepa con exactitud a qué se teme.

A veces deriva de la exposición a una situación de estrés muy elevado que ya pasó o bien está causada por un estrés crónico mal gestionado. Otras veces, requiere profundizar terapéuticamente en las causas internas que lo generan, para poner remedio. 

 

Estrategias para manejar el estrés para Personas con Alta Sensibilidad

Afortunadamente, existen diversas estrategias que como PAS puedes adoptar para evitar el estrés o manejarlo cuando sea inevitable, cuidando de tu bienestar emocional y físico. Comparto contigo algunas de las más efectivas:

  1. Conoce tus límites: Aprende a identificar cuándo te estás sobresaturando. La irritabilidad y la fatiga te indican que es mejor descansar, parar esa actividad o decir que ‘no’ a algo. Para eso puede ser interesante practicar la comunicación asertiva.
  2. Practica la atención plena: Instalar un hábito de contemplación, respiración consciente, mindfulness o meditación te ayudará a mantenerte en el presente y reducir la sobreestimulación cotidiana.  
  3. Busca el equilibrio: Conócete lo suficiente para identificar qué te hace bien y qué no. Puedes hacer algo estimulante. Solo debes saber cuándo parar o es ‘demasiado’ para ti, y así poder disfrutar a tu manera. Para ello puedes ver esta entrevista en YouTube sobre cómo conectar con el cuerpo y sus necesidades.
  4. Respeta tu ritmo: Es importante que te des permiso para vivir a la velocidad que realmente puedes y te sienta bien. Evita la multitarea. Es estresante y disminuye la calidad y satisfacción en lo que haces. 
  5. Establece rutinas de autocuidado: Incorpora hábitos que cuiden tu salud, como ejercicio, alimentación saludable, pausas frecuentes, descanso, actividades placenteras. Crea un espacio a solas y tranquilo para ti donde poder repararte.
  6. Selecciona tus compañías: Intenta rodearte de personas que te apoyen y respeten tu sensibilidad. Hablar con alguien de confianza que sepa escuchar y animar es una manera efectiva de gestionar las dificultades.
  7. Busca ayuda terapéutica: Si vives algo difícil o está comprometida tu calidad de vida, no dudes en consultar con profesionales de la psicología especialistas en alta sensibilidad para que puedan orientarte en las soluciones que mejor se adapten a lo que necesitas.

 

Recuerda que es natural sentir estrés en algún momento, pero las PAS tenemos una mayor sensibilidad al entorno y a los estímulos, tanto externos como internos, por lo que debemos saber identificar a tiempo las señales de activación y sobresaturación y aprender a gestionar nuestra sensibilidad al estrés de la mejor manera posible.

 

 

 

Andrea Mónaco

Psicóloga colegiada y Coach

Especialista en Personas Altamente Sensibles

Web: www.psicologiapas.com

En Instagram: @andreamonaco_psicologa

 

Bibliografía:

  • “El don de la sensibilidad”, Elaine Aron
  • “Dejar ir”, David Hawkins
  • “Estrés, sufrimiento y felicidad”, Daniel López Rosetti

 

Foto de Sonja Langford en Unsplash

Priorizar el autocuidado en personas con alta sensibilidad

El autocuidado es uno de los pilares fundamentales en el desarrollo de una sana autoestima y en la búsqueda del equilibrio físico y emocional de todas las personas, pero en el caso de que seas una persona altamente sensible (PAS), es recomendable que pongas especial atención a cuidarte.

Al tener un sistema neurosensorial más sensible y una mayor tendencia a la sobreestimulación, la prevención mediante rutinas de autocuidado creando un estilo de vida acorde a tus características puede ser una de las prioridades a tener en cuenta.

 

Podemos entender el autocuidado como ese momento en el que empiezas a priorizar tu bienestar y lo conviertes en un conjunto de acciones para la mejora de tu salud física y mental.

 

Con esto no quiere decir que tengas que empezar a descuidar a los/as demás, sino que puedas buscar un equilibrio cuidando de ti a la vez que sigues cuidando de los tuyos, sin dudar en colocarte de manera prioritaria en la lista, ya que tiene que haber un orden y todo empieza por ti.

TIPOS DE AUTOCUIDADO

Autocuidado físico: 

Entendiendo nuestro cuerpo como nuestro hogar, y teniendo claro que para mantenerlo sano es esencial moverlo, elegir las comidas más nutritivas, hidratarse y dormir lo suficiente.

Autocuidado emocional: 

Trata de todas las acciones que llevamos a cabo para mantener la salud emocional, como puede ser la introspección, acudir a terapia, escribir un diario emocional, desarrollar alguna actividad artística…

Autocuidado sensorial: 

Es todo lo que podamos hacer para despertar nuestros sentidos con estímulos agradables, ya sea caminar descalzos/as por la playa o césped, escuchar música, disfrutar de un paisaje, de una buena comida o un aroma…

Autocuidado intelectual: 

Ejercitar nuestra mente, estimular el pensamiento y la creatividad.  Por ejemplo: leer, aprender una nueva habilidad,  entrenar la atención…

Autocuidado social: 

Mejorar  la relación que tienes contigo mismo/a y con los demás, cuidando del entorno ya conocido o haciendo nuevas amistades.

Autocuidado espiritual: 

Conectar con tus valores y con lo que realmente te importa para poder conectar mejor con los/as demás y la vida.

 

IDEAS DE AUTOCUIDADO EN LAS DIFERENTES ÁREAS:

    • Escucha a tu cuerpo: El cuerpo es un gran mensajero, y si aprendemos a estar conectados/as con él puede ser nuestro gran guía. Él nos indicará cuando toca parar, donde están nuestros límites, dónde, cómo y con quién se encuentra en equilibrio… Comprométete a escucharle y generar una mayor conexión con él.
    • Descansa y cuida tu alimentación: Son cuidados básicos pero importantísimos.  Procura que tu sueño sea reparador, evita los ultraprocesados, el alcohol y el exceso de azúcar para sentir un mejor equilibrio en tu organismo. Si cada vez vas teniendo más conciencia corporal podrás ser cada día más consciente de los alimentos que mejor y peor te sientan, no solo en beneficio físico sino también emocional, ya que la alimentación puede condicionar nuestro estado anímico.
    • Mantén activo tu cuerpo y tu mente: Practica algún tipo de actividad física que te ayude a bajar la actividad mental, además de poder practicar disciplinas como el Yoga, Mindfulness o Pilates.
    • Practica el “menos es más”: Intenta ir más despacio y deja de lado la multitarea. Si te dedicas a una cosa en cada momento y a un ritmo más lento, lo harás de manera más centrada y reducirás tu estrés.
    • Canaliza tus emociones a través del arte: Practicar alguna actividad artística puede facilitar la expresión y liberación emocional, además de fomentar tu creatividad.
    • Acude a terapia: Busca un psicólogo/a especializado/a en el rasgo de alta sensibilidad, ya que podrá llegar a ti y asesorarte de forma más particular. Conectar con tu terapeuta es el primer paso para poder avanzar, además de encontrar un modelo terapéutico que pueda garantizarte mejores resultados. Hoy día las terapias de tercera generación (terapia de aceptación y compromiso, terapia basada en mindfulness, terapia basada en la compasión…), la terapia cognitivo-conductual, la terapia sistémica y la terapia EMDR son las que tienen una mayor eficacia en sus resultados. Hay terapeutas que ya tienen un modelo integrativo en el que combinan herramientas de los diferentes modelos de terapia creando intervenciones más adaptadas para cada caso.
    • Cuestiona tus pensamientos: No creas todo lo que piensas. Ten en cuenta que muchas veces nuestra forma de ver la vida, a los demás y a nosotros/as mismos/as tiene que ver con el estado de nuestro sistema nervioso. Si estamos saturados/as o estresados/as no vamos a ver las cosas de la misma manera que si estuviésemos en calma. Por ello, es importante cuestionar nuestros pensamientos cuando no nos sentimos regulados/as  y observar si ha cambiado la manera de ver las cosas desde la calma.
    • Escoge los lugares y las personas con las que te relacionas: En la medida de lo posible, no dudes en decir no a determinados planes y personas. Sin establecer un juicio hacia ti misma o hacia los demás. No es que los demás sean inadecuados o tú lo seas, sino que quizás te encuentres en un momento en el que sientes que no estáis en la misma frecuencia y te cuide más estar con otras personas o haciendo otro tipo de planes.
    • Practica la asertividad: No hay nada como la asertividad para aprender a decir que no sin sentir culpa, poner límites, expresar tus necesidades…y sentir con ello la tranquilidad de ser cada vez más fiel a tus criterios. La asertividad puede ser una estupenda herramienta de autocuidado ya que nos ayuda a centrarnos en nuestros derechos y necesidades, respetando también los derechos de los demás pero sin tener que agradar o contentar siempre. (En el blog ya hablamos de eset tema: leer)

      Priorizar el autocuidado en las Personas con Alta Sensibilidad

      Anthony Intraversato by Unsplash

    • Conecta con la naturaleza: La naturaleza tiene la capacidad de aportar calma a nuestro sistema nervioso al reducir los estímulos a los que habitualmente estamos expuestos/as. Algo tan simple como caminar por el campo o la playa, reduce la actividad de la amígdala (región responsable del estrés y la ansiedad), disminuyendo el cortisol (hormona del estrés), lo que favorece a nuestro sistema inmune, mejorando nuestro bienestar físico y mental. (Puedes ver una entrevista sobre el tema en YouTube)
    • Reduce la hiperconectividad: Pasar mucho tiempo en redes sociales, conectados/as a internet  o a pantallas de cualquier tipo, genera un exceso de información y una consecuente sobrecarga mental. Intenta limitar su uso, poner horarios para ello, programar momentos o días para la no conexión con las redes y una mejor conexión con la vida.

 

CONCLUSIONES DE AUTOCUIDADO PARA PERSONAS CON ALTA SENSIBILIDAD (PAS)

Descubrir que eres una persona altamente sensible es un momento clave para el autoconocimiento… y lo mismo que es fundamental que puedas profundizar en tu propio rasgo también lo es saber la importancia de cuidarse y comprometerse con ello.

Para que estas ideas terminen convirtiéndose en hábitos es necesario dedicar tiempo y energía a ello y convencernos de que tenemos recursos suficientes para generarlos. Teniendo en cuenta que el autocuidado requiere de uno/a mismo/a, lo tenemos al alcance de la mano.

Basta con poner mucha atención e intención, creerte merecedor/a de ello y convertir el autocuidado  en muestras diarias de amor hacia ti. 

Si te interesa el tema del autocuidado aplicado a las Personas con Alta Sensibilidad, en las V Jornadas Nacionales de Alta Sensibilidad tuvimos una charla sobre cómo aplicarlo a cada aspecto del rasgo, y ahora puedes acceder a la grabación a través de la VIDEOTECA

 

Me interesa saber tu opinión:

¿Y TÚ?, ¿QUÉ HACES PARA CUIDARTE?

 

Saioa Barredo Canales

Psicóloga

Colegiada BI03235

@tumundopuestoenpie

www.tumundopuestoenpie.com



 

 

Imagen de portada: Raychan (Unsplash).

Inteligencia emocional y PAS

LAS EMOCIONES

Las emociones están presentes en nuestras vidas cada día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, desde el primer día de nuestra existencia hasta el último y aunque no nos demos cuenta, estamos sintiendo casi siempre, en cada situación, en cada pensamiento, en lo que escucho, etc. de ahí la importancia de conocer qué es la inteligencia emocional.

 

Una emoción es una respuesta o reacción a una experiencia. 

 

La experiencia emocional es un proceso que contiene diversos elementos: 

  • La experiencia subjetiva (el modo único e intransferible en que cada uno de nosotros vivencia las emociones), 
  • La respuesta fisiológica, la expresión (verbal y no verbal)
  • Las conductas consecuentes. 

 

Todas las emociones son necesarias porque nos están aportando una valiosa información acerca de lo que necesitamos. Las emociones nos predisponen a la acción, nos ayudan a comunicarnos, a tomar decisiones y a tratar de mantener un estado de bienestar subjetivo (Bisquerra, Pérez-González y García Navarro, 2015) del mismo modo que también pueden representar un obstáculo para el logro de mis metas. 

 

LAS EMOCIONES Y LA ALTA SENSIBILIDAD

Sabemos que las PAS sentimos con mayor intensidad, tanto las emociones agradables como las desagradables y es por ello que desarrollar nuestra Inteligencia emocional, nos puede permitir disfrutar de un mayor bienestar en la vida. 

 

El procesamiento de la información emocional forma parte, entonces, de ese primer pilar que caracteriza el rasgo, que señalamos como procesamiento profundo de la información y que conlleva, por tanto, la mayor reactividad emocional, además de la mayor capacidad para la empatía. Fruto de lo anterior nos sobreestimulamos con mayor facilidad. 

 

¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

Entonces, ¿qué es la Inteligencia Emocional?  Si bien existen diferentes modelos que tratan de explicarla, uno de los modelos totalmente aceptados y representativo de la Inteligencia Emocional la define como capacidad, es decir, es la capacidad cognitiva para procesar la información emocional, y fue desarrollada por Mayer y Salovey en 1997 y Mayer et al., en 2016. 

 

Según este modelo, la Inteligencia Emocional está formada por cuatro elementos o capacidades organizadas jerárquicamente, es decir, que para desarrollar las capacidades más complejas (regulación emocional) se requiere un desarrollo previo de las más básicas.

 

De este modo, la Inteligencia Emocional como una capacidad estaría formada por: 

 

  1. La capacidad para percibir, valorar y expresar las emociones con exactitud. Se trata de identificar las emociones propias y las de los demás y diferenciarlas, así como la expresión de los propios sentimientos de una forma adecuada, así como las necesidades que rodean esos sentimientos, pudiendo discriminar las expresiones falsas o manipuladas. 
  2. La capacidad para acceder y/o generar emociones que faciliten el pensamiento. Esto es, mis emociones moldean mi pensamiento de modo que mi atención se conduce a cambios importantes. Por ejemplo, puedo estar preocupado por un examen que tengo al día siguiente mientras veo la televisión, de modo que mi preocupación hace que repase el temario antes de seguir viendo la televisión. También supone la capacidad para generar una emoción, anticiparla de modo que al sentirla puedo comprenderla mejor y esto me ayude a tomar una decisión.
  3. La capacidad para comprender las emociones y el conocimiento de las mismas. A medida que crecemos, reconocemos la complejidad emocional que supone sentir emociones o sentimientos contradictorios (amor y odio), combinaciones (la admiración es a veces vista como una combinación de miedo y sorpresa) así como de emociones encadenadas (la ira se transforma en furia y ésta en culpa, por ejemplo). Por eso, razonar sobre la progresión de nuestros sentimientos en las relaciones personales es clave para la Inteligencia Emocional (Mestre, J.M y Fernández Berrocal, P., 2007). inteligencia emocional y PAS
  4. La capacidad para regular las emociones con el fin de promover el conocimiento emocional e intelectual. Sólo si toleramos y atendemos nuestras emociones y sentimientos, podemos aprender sobre ellos. También se refiere a la capacidad para atraer o distanciarse de una emoción, de un modo reflexivo. Si mi rabia está en un punto álgido, tal vez no sea el momento adecuado para ponerme a razonar sobre la situación. Del mismo modo, se refiere a la capacidad de evaluar la atención que presto a mis estados de ánimo y darme cuenta de su claridad o razonabilidad, si estoy intentando mejorar un estado de ánimo o si lo estoy dejando tal y como está. 
  5. Para finalizar, incluye la capacidad para atenuar o suavizar las emociones negativas y para intensificar las positivas, tanto en mí como en los demás, sin exagerar o minimizar la importancia de todas ellas (Mestre y Fernández Berrocal, 2007)

 

CONCLUSIÓN SOBRE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN PERSONAS CON ALTA SENSIBILIDAD

De todo lo explicado, se deduce la importancia para las PAS, de desarrollar nuestra Inteligencia Emocional, ya que contamos con muchas capacidades para ella al tiempo que contamos con algunos obstáculos. 

 

Como PAS y terapeuta, creo que disponemos de la capacidad para desarrollar todas las mencionadas anteriormente, aunque somos conscientes, de que la regulación emocional tal vez sea nuestra gran tarea pendiente, debido a la intensidad y mayor reactividad emocional. 

 

Regular nuestras propias emociones y también las de los demás (nuestros vínculos significativos) es un gran reto, aprender con otro a co-regularnos (algo que es tremendamente importante en la pareja, por ejemplo). Teniendo en cuenta, que aún siendo PAS, cada una es un mundo y la forma en que aprendió a regular sus emociones puede ser diferente a la de otras. 

 

Aunque las tres primeras capacidades de la Inteligencia Emocional, llevan su trabajo también, ser consciente de mis emociones, identificarlas, identificar qué necesidad hay detrás, tolerarlas y poder utilizarlas de modo favorable sean las emociones que sean, he creído conveniente hacer hincapié en la cuarta capacidad, la de la regulación emocional. 

 

FASES PARA UNA ÓPTIMA REGULACIÓN EMOCIONAL

Uno de los modelos de regulación emocional (RE) más influyentes en la actualidad es el de Groos que entiende por tal: “aquellos procesos por los cuales las personas ejercemos una influencia sobre las emociones que tenemos, sobre cuándo las tenemos y sobre cómo las experimentamos y expresamos” (Gross, 1999 en Hervás y Vázquez, 2006, p.11). 

 

Me parece importante citar las fases del proceso de regulación emocional que señala Gross: Inteligencia emocional y alta sensibilidad

Selección de la situación: Puedo elegir la situación a la que exponerme de modo que unas las evite y otras las procure. Siendo delicada esta fase ya que hemos de poder lograr, para una vida más plena, un equilibrio entre la evitación y la exposición. 

Cambio de situación: dentro ya de una situación puedo intentar modificar algún elemento de la misma en una dirección u otra que me aporte mayor tranquilidad. Por ejemplo, en un conflicto, pedir una pausa. 

Foco atencional: La situación ya no es modificable, pero puedo dirigir mi atención a unos elementos u otros. Si estoy, por ejemplo, en una sala llena de personas y siento ansiedad, puedo dirigir mi atención a la respiración o a elementos de la sala que me calmen, ya sea una planta o cualquier otro objeto que me calme. 

El cambio cognitivo: cómo interpretamos una situación es clave para comprender nuestra reacción emocional. es por eso que muchas veces, un cambio en la interpretación puede modular mi respuesta emocional. 

La regulación o modulación de la respuesta emocional: Una vez activada la emoción puedo intentar influir sobre la experiencia emocional, mi activación fisiológica o mi conducta.  

 

Intentar sintetizar lo que es la Inteligencia Emocional y cómo se puede desarrollar es un esfuerzo complicado porque es un tema muy amplio y complejo. Espero y deseo haber arrojado algo de luz sobre ello y haber aportado alguna idea aplicable en nuestra vida cotidiana, o al menos un material para la reflexión y posterior trabajo personal. 

 

 

Referencias: 

 

 

Artículo: Ana Curto

Terapeuta y trabajadora social.

Master en inteligencia emocional y especialista en Alta Sensibilidad

anacurto.com

Este artículo está basado en el TFM (Master en Inteligencia Emocioanl) que realicé en 2020 con la UNED,  bajo el título: Sensibilidad del procesamiento sensorial y regulación emocional. 

Otros artículos similares: Cómo trabajar la resiliencia en una Persona con Alta Sensibilidad

Imagen: Nik (Unsplash).

Estudio altas capacidades y alta sensibilidad

Investigación realizada por la Dra. Véronique de Gucht y Dion H.A. Woestenburg, publicada el 5 de diciembre 2023. Artículo publicado en la web SensitivityResearch.com.

(Traducción del inglés realizada por Karina Zegers de Beijl, autora y coach experta en alta sensibilidad, avalada por la Dra. Elaine Aron).

 

Sobre los autores

Véronique de Gucht tiene una maestría en Psicología Clínica, un título avanzado en terapia cognitivo-conductual y un doctorado en Psicología de Salud. Actualmente es profesora asociada de Psicología Médica y de la Salud en la universidad de Leiden. En colaboración con Dion Woestenburg desarrolló el Cuestionario de la Sensibilidad al Procesamiento Sensorial (SPSQ) que actualmente se conoce como el SPS-Monitor, una aplicación que proporciona al usuario una respuesta inmediata.

Dion H.A. Woestenburg tiene una maestría en la especialización de Metodología y Estadística para psicología. Colaboró con el Dr. Mark de Rooij en el análisis logístico multidimensional de datos y actualmente está involucrado en varios proyectos estadísticos, abarcando la investigación científica, el desarrollo de apps para webs, visualización de datos y tareas de clasificación.

 

Resumen

En nuestro estudio investigamos si los individuos superdotados (AACC) presentan puntuaciones más altas en la Sensibilidad al Procesamiento Sensorial (SPS). Los resultados indican que los individuos superdotados tienen puntuaciones más bajas en los aspectos negativos de la alta sensibilidad, como la reactividad emocional y fisiológica, mientras que las puntuaciones son más altas en los aspectos positivos como la sensibilidad estética. Estas diferencias se explican en parte por un neurotismo menor y una apertura mayor entre los encuestados con altas capacidades.

 

Antecedentes y objetivos del estudio

Se ha sugerido que los individuos superdotados (AACC) con habilidades cognitivas excepcionales como un alto coeficiente intelectual, una elevada capacidad de pensamiento crítico y abstracto, y la capacidad de resolver problemas complejos en poco tiempo, también presentan una elevada sensibilidad. La posible conexión entre las AACC y el rasgo de la alta sensibilidad se basa en observaciones clínicas que señalan similitudes entre la superdotación y el SPS (1).

Existe, sin embargo, una falta de apoyo científico directo para esta suposición, ya que estudios anteriores solo han ofrecida evidencia indirecta que sugiere un vínculo entre la superdotación y la alta sensibilidad basada en semejanzas en sus perfiles de personalidad. Se ha encontrado, por ejemplo, que las personas superdotadas a menudo presentan una puntuación más alta en ‘Apertura’ como rasgo de la personalidad (un rasgo caracterizado por curiosidad y receptividad a nuevas ideas) mientras que puntúan más bajo en Neuroticismo que se relaciona con la (in)estabilidad emocional. (2)

En los estudios sobre SPS se ha encontrado una débil asociación positiva entra la Apertura y el SPS, especialmente en relación con la Sensibilidad Estética, un aspecto positivo del SPS. Además, existe un fuerte vínculo positivo entre los aspectos negativos del SPS y el Neuroticismo (3, 4)

El principal objetivo de nuestro estudio (5) fue cerrar la brecha de conocimiento mediante la comparación de facetas de la SPS entre una muestra de personas con superdotación y una muestra de población general. El estudio tuvo como objetivo investigar si los individuos superdotados demuestran una mayor sensibilidad y si esta relación puede explicarse por los rasgos de personalidad de Apertura y de Neuroticismo. 

 

Método de estudioestudio altas capacidades y alta sensibilidad

El estudio incluyó dos grupos de participantes: personas superdotadas y otras de la población general. El primer grupo consistió de 636 participantes con un CI de al menos 130. El segundo grupo compuesta de la población general fue de 10.291 participantes.

Se utilizó el Cuestionario de Sensibilidad al Procesamiento Sensorial (SPSQ; 3) rara evaluar el SPS. El cuestionario consiste de seis subescalas, cuatro de la cuales miden aspectos positivos (Sensibilidad socio-afectiva, sensibilidad estética, sensibilidad a estímulos sutiles internos y externos, y confort sensorial), mientras que las dos subescalas restantes se centran en aspectos más negativos de la SPS (reactividad emocional y fisiológica y malestar sensorial). La apertura y el neuroticismo se midieron con el Modelo de los Cinco Grandes (BFI). 

Se calcularon las puntuaciones factoriales de los factores SPSQ y se realizó un Análisis Multivariado de Covarianza (MANCOVA) para comparar las medias entre las muestras de superdotados y población general, con las  características demográficas sexo, edad, nivel educativo y situación laboral como variables de control.

Para investigar los efectos indirectos de la superdotación en las dimensiones de SPSQ a través de los rasgos de personalidad Apertura y Neuroticismo, se empleó el Modelo de Ecuaciones Estructurales (SEM).

 

Principales conclusiones

Encontramos diferencias relevantes en la sensibilidad al procesamiento sensorial entre las personas con AACC y la población en general. Las personas con AACC mostraron una sensibilidad general más baja y puntuaron más bajo en la dimensión negativa de la alta sensibilidad, pero más altos en la dimensión positiva.

Específicamente presentaron puntuaciones más bajas en la Reactividad Emocional y Fisiológica, y puntuaciones más altas en Sensibilidad Estética, Sensibilidad Socioactiva y Confort Sensorial, incluso cuando se tienen en cuenta varios factores demográficos. Sin embargo, las diferencias entre los dos grupos en cuanto a los aspectos positivos de las medidas sanitarias y fitosanitarias fueron considerablemente menores que las diferencias en los aspectos negativos.

Además, el estudio reveló que las diferencias observadas en la sensibilidad podrían atribuirse parcialmente a los rasgos de personalidad de Apertura y Neuroticismo.

La apertura explicó las puntuaciones más altas en la dimensión SPSQ positiva, en particular la sensibilidad estética, mientras que el neuroticismo representó las puntuaciones más bajas de la muestra superdotada en la dimensión SPSQ negativa, específicamente en la reactividad emocional y fisiológica.

Dado que el neuroticismo se asocia con un mayor riesgo de desarrollar problemas psicológicos, estos hallazgos pueden sugerir que los adultos superdotados tienen un menor riesgo de sufrir tales problemas.

Surge entonces la pregunta de por qué las personas con AACC tienden a obtener puntuaciones más bajas en SPS, particularmente en su faceta negativa. Una hipótesis posible es que, debido a su rápido procesamiento cognitivo y a su capacidad para resolver problemas complejos rápidamente, las personas superdotadas poseen habilidades de afrontamiento efectivas cuando se enfrentan a diversas circunstancias.

En consecuencia, es menos que se sientan abrumados por estímulos excesivos o una multitud de estímulos. El hallazgo de que las personas con AACC puntúan más alto en la dimensión positiva de la alta sensibilidad, en particular la sensibilidad estética, podría atribuirse a rasgos específicos considerados característicos de la superdotación, como la atención al detalle, el pensamiento novedoso o creativo, la curiosidad y la creatividad.

 

Resumiendo

En resumen, las personas con AACC tienden a mostrar puntuaciones más bajas de Sensibilidad al Procesamiento Sensorial (SPS) o alta sensibilidad, especialmente en la dimensión negativa. Sin embargo, presentan puntuaciones más altas en la dimensión positiva debido a su faceta de apertura de cara a nuevas experiencias. Estos hallazgos resaltan la importancia de priorizar estos aspectos positivos al ofrecer asesoramiento a adultos superdotados, con el objetivo de facilitar la realización de todo su potencial.

 

Referencias:

  1. Rinn, A. N., & Bishop, J. (2015). Gifted adults: A systematic review and analysis of the literature. Gifted Child Quarterly, 59, 213-235. https://doi.org/10.1177/0016986215600795.
  2. Ogurlu, U., Özbey, A. (2021). Personality differences in gifted versus non-gifted individuals: A three-level meta-analysis. High Ability Studies, https://doi.org/10.1080/13598139.2021.1985438
  3. De Gucht, V., Dion, Woestenburg, D. H. A., & Wilderjans, T. F. (2022). The Different Faces of (High) Sensitivity, Toward a More Comprehensive Measurement Instrument. Development and Validation of the Sensory Processing Sensitivity Questionnaire (SPSQ). Journal of Personality Assessment, 104, 784-799. https://doi.org/10.1080/00223891.2022.2032101
  4. Lionetti, F., Pastore, M., Moscardino, U., Nocentini, A., Pluess, K., Pluess, M. (2019). Sensory Processing Sensitivity and its association with personality traits and affect: A meta-analysis. Journal of Research in Personality, 81, 138-152. https://doi.org/10.1016/j.jrp.2019.05.013.
  5. De Gucht, V., Woestenburg, D. H. A., Backbier, E. (2023). Do gifted individuals exhibit higher levels of Sensory Processing Sensitivity and what role do Openness and Neuroticism play in this regard? Journal of Research in Personality, 104, https://doi.org/10.1016/j.jrp.2023.104376.

 

Imagen: Kelly Sikkema (Unsplash).

Recomendaciones navideñas

La Navidad se ha convertido en una fiesta cultural muy celebrada, marcada por la alegría, la generosidad y diversas costumbres en todo el mundo. Las celebraciones de Navidad incluyen tradiciones festivas, decoraciones y comidas especiales, intercambios de regalos, reencuentros y tiempo con familiares y amigos. 

 

Tradicionalmente, el denominado “espíritu navideño” encarna alegría, generosidad y buena voluntad. Se caracteriza por decoraciones festivas, entrega de regalos y reuniones con los seres queridos; tradiciones que evocan una sensación de calidez y unión. 

 

Si bien la Navidad en su origen es una festividad religiosa que conmemora el nacimiento de Jesucristo, también se ha convertido en un importante evento cultural y comercial en muchas partes del mundo. El énfasis en la parte material (dar y recibir regalos, organizar la mejor fiesta o elaborar una decoración exquisita) puede generar una sensación de materialismo que entra en desacuerdo con los valores tradicionales de la festividad. 

 

Para los PAS, los conflictos de valores resultan muy incómodos, así que lograr un equilibrio entre disfrutar de la temporada festiva y el impacto del consumismo será clave. 

 

Otro conflicto que surge a menudo en relación con las Navidades es el de la discrepancia entre la expectativa y la realidad. Cuando los PAS conectamos con ideas e ideales como el amor o la fraternidad, es fácil que pasemos por alto otros factores asociados a la festividad que nos pueden llevar a la sobrestimulación, proyectando así unas expectativas que pueden distar mucho de cómo realmente vamos a vivir la situación: conflictos entre la expectativa, lo conceptual, lo imaginado, lo perfecto y la realidad imperfectamente perfecta. 

Se trata aquí de intentar ser más realistas y honestos con lo que realmente somos capaces de gestionar y disfrutar.

 

Situaciones navideñas que puede vivir una Persona con Alta Sensibilidad

A continuación, recojo situaciones que pueden vivenciar las personas altamente sensibles durante las Navidades, relacionadas con las características de este rasgo y las características de las Navidades:

  • Sobreestimulación sensorial: las PAS suelen estar más en sintonía con los estímulos sensoriales, reciben más información a través de los sentidos, lo cual significa que las luces brillantes, la música alta y las reuniones abarrotadas de gente, habituales en Navidad pueden resultar abrumadoras para ellas y quizás prefieran celebraciones más tranquilas e íntimas.

 

  • Intensidad emocional: las PAS tienden a experimentar las emociones profundamente. La Navidad, con su énfasis en la familia, el amor y la alegría, puede provocar emociones fuertes en las PAS, tanto positivas como potencialmente abrumadoras. También pueden verse más afectados por momentos sentimentales o  por las dinámicas familiares durante la temporada navideña. Como contrapartida, las personas altamente sensibles pueden encontrar gran alegría en los aspectos íntimos y significativos de la Navidad, como las tradiciones personales, las conversaciones sinceras y el intercambio de obsequios reflexivos y bien elegidos.

 

  • Atención a los detalles: las personas altamente sensibles suelen notar detalles que otros pueden pasar por alto. Esto podría significar apreciar las complejidades de las decoraciones navideñas, saborear los detalles de una comida festiva o sentirse profundamente conmovido por los matices de un villancico. Asimismo, un elevado número de detalles para procesar también puede tener el efecto opuesto y generar sobreestimulación.

 

  • Necesidad de descanso: dado que las PAS pueden sobreestimularse fácilmente y las celebraciones navideñas van acompañadas de un elevado número de estímulos, tanto sensoriales como emocionales, es probable que la naturaleza de la temporada navideña les resulte agotadora. Así pues, será necesario poner especial énfasis en respetar el tiempo de descanso y recuperación para equilibrar las demandas de los compromisos sociales y las festividades.

 

10 Recomendaciones para una Persona con Alta Sensibilidad en Navidad

Comprender y respetar la necesidad de una PAS de una celebración más equilibrada y discreta puede contribuir a que su experiencia navideña sea más agradable y cómoda. Esto podría implicar crear un espacio tranquilo y silencioso, permitir descansos para el cuidado personal y centrarse en los aspectos de las vacaciones que les brinden mayor alegría y satisfacción.

 

Finalmente, de forma más específica, unos consejos para sobrevivir las Navidades y conseguir disfrutarlas. Destacar que no se trata de un listado exhaustivo ni exclusivo, que las recomendaciones se pueden poner en práctica de forma independiente unas de otras, y que a cada uno le pueden venir bien unas u otras, dependiendo de las Navidades o en momentos distintos.

 

  1. Prioriza tu cuidado personal: prioriza las prácticas de cuidado personal, como la meditación, la respiración profunda o el ejercicio suave, para ayudarte a controlar el estrés y mantener el equilibrio emocional. Intenta respetar, en la medida de lo posible, tu descanso nocturno.
  2. Planifica un tiempo de tranquilidad: ten en cuenta tomar descansos durante las reuniones familiares o celebraciones para recargar energías y evitar la sobrecarga sensorial, por ejemplo: sal a fuera a tomar aire si lo necesitas. Identifica un espacio tranquilo donde puedas retirarte cuando sea necesario, ya sea una habitación tranquila o un rincón acogedor con iluminación suave.
  3. Conoce tus límites y respétalos: comunica tus necesidades a familiares y amigos. Comunica, de antemano, si es posible, que necesitas algo de tiempo a solas o si ciertas actividades te resultan abrumadoras. No temas decir que no a actividades que no te apetecen.
  4. Elige sabiamente los encuentros sociales: opta por celebraciones más pequeñas e íntimas, cuando sea posible, donde puedas tener más control sobre el ambiente y el ritmo.
  5. Regala conscientemente: Concéntrate en obsequios reflexivos y significativos, en lugar de quedarte atrapado en las novedades comerciales de la temporada. Compra menos y de manera más consciente.
  6. Adopta tradiciones simples: podría ser una velada tranquila junto a la chimenea, un paseo por la naturaleza o disfrutar de una película navideña favorita.
  7. Ajusta tus expectativas: prepárate mentalmente para las reuniones sociales, estableciendo expectativas realistas. Visualiza interacciones positivas y, si es necesario, planifica descansos.
  8. Elige un lema que te ayude a mantener tu centro estas Navidades. Decide qué  va a ser lo más importante para ti en estas vacaciones, como por  ejemplo “compartir”, “conectar” o “celebrar”, y deja que sea la brújula de tus decisiones.
  9. Pon primero lo primero (Stephen Covey). Es decir, honra tu lema. En el caso de que tu foco sean las otras personas o conectar, céntrate en las relaciones interpersonales y deja que el resto (decoración, comida, música) sea secundario. Tener un objetivo te ayudará a centrar tu atención y reducirá las probabilidades de sobresaturarte.
  10. Reflexiona y escribe un diario: Tómate un tiempo para la reflexión personal, preferentemente realizada por escrito. Este tipo de actividad te ayudará a procesar las emociones y obtener información sobre qué aspectos son más significativos para ti.

 

Recuerda, está perfectamente bien priorizar tu bienestar durante la temporada navideña. Al incorporar estas estrategias, podrás crear una experiencia navideña más agradable y satisfactoria, que se alinee con tu sensibilidad y preferencias.

¡Felices Fiestas!

 

Marina Puigvert Colomer

Coach y experta en PAS

Imagen: Sweta Meininger (Unsplash).

Insomnio en PAS

El insomnio en Personas con Alta Sensibilidad puede estar presente debido a aspectos básicos como el procesamiento profundo y la sensibilidad a los estímulos y te lo cuento en el siguiente articulo.

 

En ocasiones he escuchado decir a algunas personas, que tienen insomnio después de haber tenido una mala noche. Es importante entender que todos pasamos malas noches, en las que nos cuesta dormir, ya sea porque algo nos tiene agitados, tenemos alguna preocupación en la cabeza o sencillamente hace mucho calor. Esto es lo normal. Lo que diferencia dormir mal de padecer un trastorno del sueño, como es el insomnio, es la cantidad y calidad de ese sueño y el tiempo que se lleva sin descansar bien.

La característica esencial para diagnosticar insomnio, según el DSM V, es la dificultad para iniciar o mantener el sueño o la sensación de no haber tenido un sueño reparador durante al menos tres meses. Esto impide la recuperación que el cuerpo necesita para tener la energía y concentración suficiente durante el día.

Según la guía de Práctica Clínica para el manejo de práctica con insomnio en atención primaria, el insomnio es el trastorno del sueño más frecuente y uno de los que mayor trascendencia sanitaria y social tiene. Los estudios realizados en España muestran que aproximadamente un 30/40 % de personas se quejan de insomnio y que las mujeres tienen más riesgo que los hombres de padecerlo.

Insomnio en PAS

Alexandra Gorn (Unsplash)

El comienzo de los episodios de insomnio en una persona determinada suele estar relacionado con algún acontecimiento vital estresante, como, por ejemplo, situaciones que causan ansiedad, tristeza, miedo, etc., o bien aquellas que nos llevan a cambiar hábitos en nuestra vida diaria.

Otra causa que puede afectar al sueño, son los cambios hormonales que se producen durante la menopausia, debido a que se ven alterados los ritmos biológicos. También algunas enfermedades crónicas pueden impedir conciliar o mantener el sueño debido al dolor, picores, dificultad para respirar, etc., que causa la propia enfermedad.

 

FACTORES ASOCIADOS A LA APARICIÓN DEL INSOMNIO EN PERSONAS CON ALTA SENSIBILIDAD

 

  1. Las emociones y el sueño.

Uno de los factores más influyentes en el descanso y que afecta de manera notable al sueño son algunas emociones, tales como la ansiedad, la tristeza, el miedo o la angustia, que suelen ir aparejadas con un exceso en el nivel de activación fisiológica, lo que  perjudica considerablemente la calidad y cantidad del sueño.

Esta activación fisiológica va a impedir un estado de tranquilidad necesario para conciliar el sueño. Comienzan, así, los pensamientos que llevan a preocuparse cada vez más: «si no duermo, mañana no rendiré», «debo dormirme ya» etc. y que, a su vez, generan más tensión y mayor activación corporal. Así comienza un círculo vicioso que lleva a un estado continuo de mayor tensión y activación fisiológica, responsable del inicio del insomnio. 

Esta es una de las razones por las que el insomnio en Personas con Alta Sensibilidad puede estar presente.

Las Personas Altamente Sensibles tienden a recibir muchos estímulos durante el día y a procesarlo todo con mayor profundidad. Toda esta información sensorial puede hacer que se esté sobreexcitado durante el día y haya demasiada activación para iniciar el descanso por la noche. También habrá que gestionar mucha información mental, que si no ha sido procesada durante el día, nos afectará a la hora de conciliar el sueño. 

Para disminuir la activación fisiológica podemos aprender técnicas que nos ayuden a relajarnos, descubrir nuevas estrategias para enfrentarnos a los problemas o amenazas y conseguir manejar nuestras emociones de forma saludable.

 

2- Las enfermedades

Los síntomas de algunas enfermedades como el dolor en la fibromialgia, los problemas respiratorios que provocan las apneas o el picor y/o cosquilleo propios del síndrome de piernas inquietas, pueden ser el origen de una mala calidad de sueño.

Para mejorar el descanso en este caso, es necesario llevar un tratamiento adecuado que permita remitir los síntomas de la enfermedad. Si, aun así, los problemas de sueño persisten, sería conveniente hacer una evaluación para estudiar otras causas que pueden estar influyendo en el déficit de descanso.

3- No mantener un ambiente óptimo para dormir

El exceso de ruidos, una temperatura baja o elevada, la luz excesiva, una almohada incómoda, etc., también puede ser motivos para que no se pueda conciliar el sueño. 

Hay una serie de comportamientos que favorecen el buen funcionamiento del cuerpo y potencian la regulación del reloj interno, y que, por tanto, nos ayudarán a estar más atentos durante el día y gozar de un sueño reparador por la noche. 

  • Mantener en medida de lo posible siempre las mismas rutinas y horarios.
  • Evitar excitantes (té, café, coca-cola, chocolate, etc.)
  • Hacer ejercicio durante el día, nunca antes de las tres o cuatro horas previas a acostarse.
  • Realizar alguna práctica que relaje nuestro cuerpo y mente antes de irnos a dormir, por ejemplo, darnos un baño de agua caliente, ejercicios de yoga, escuchar música relajante, leer un libro, etc. Cada persona tiene su propia forma de relajarse y la noche es un buen momento para ponerla en práctica. 
  • Mantener la habitación con un buen ambiente para descansar y en la que se genere silencio, oscuridad y una temperatura óptima para dormir.

El insomnio en Personas con Alta Sensibilidad puede estar presente debido a aspectos básicos como el procesamiento profundo y la sensibilidad a los estímulos.

Las Personas Altamente Sensibles tienen mayor agudeza de los sentidos. Son más sensibles a la luz , los ruidos, la temperatura, etc. Esto hace que los ritmos biológicos se puedan ver afectados con mayor facilidad, que los de otras personas.

Al ser más sensibles a todos los estímulos ambientales, las personas con alta sensibilidad, pueden presentar mayor dificultad para conciliar el sueño y, por tanto, presentar insomnio.

Por ello, llevar una buena higiene del sueño que tenga en cuenta un ambiente óptimo, es la mejor solución para descansar y tener una vida saludable.

 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE CUIDAR NUESTRO SUEÑO?

Se ha demostrado que dormir es una actividad absolutamente necesaria. Mientras dormimos se llevan a cabo funciones fisiológicas imprescindibles para el equilibrio psíquico y físico de los individuos. Es el momento en el que se restablecen los almacenes de energía celular. Se restaura la homeostasis del sistema nervioso central y del resto de los tejidos. El sueño también tiene un papel importante sobre los procesos de aprendizaje y memoria.

¡Por todo ello, te invito a que cuides tu sueño!

 

Marta Nieto Alonso

Psicóloga Sanitaria

Especializada en trastornos del sueño.




 

Imagen: Kinga Howard  (Unsplash).