En abril de este año -2019- lanzamos una encuesta sobre niños con alta sensibilidad en los países de habla hispana. El proyecto, basado sobre la encuesta realizada por la holandesa Esther Bergsma, experta e investigadora en el tema de la alta sensibilidad y autora de varios libros, se realizó en colaboración de la APASE, la Asociación de Personas con Alta Sensibilidad de España. Compartimos los resultados de esta encuesta tanto aquí, en mi blog personal, como en el blog de la APASE.

En primer lugar, muchas, muchísimas gracias a todos que habéis participado en nuestra encuesta.

En cuanto a los datos principales vemos lo siguiente: han participado 379 personas, de los cuales 306 han indicado vivir en España. La edad de la mayoría de los educadores (46,4%) se encuentra entre los 40 y los 50 años, y en segundo lugar vemos un 42,7% con edades entre las 30 y 40 años. Un 2,9% tiene menos de 30 años, mientras un 7,65% tiene más de 50. Veremos los resultados de niños (51,7%) y niñas (48,2%), o sea, ambos géneros están más o menos igualmente representados.

En cuanto a las edades de los niños, veremos resultados para los más pequeños hasta adolescentes y jóvenes adultos, el grupo más grande, sin embargo, son los niños/niñas de 4-5 años 23%, seguidos por la categoría de 6-7 años (18%) y los de 10-12 (16%). De las otras edades los grupos son más reducidos.

La primera pregunta estaba relacionada con la sensibilidad ante los estímulos físicos. Quizás no sorprende que la mayoría de los niñosPAS se siente molesta por el ruido (73,6%). El ruido ambiental es omnipresente y el oído es el sentido que más sufre. Es algo a que no te acostumbras nunca; si a los adultos con el rasgo de la alta sensibilidad les molesta, a los niños más – y cuántos más pequeños, menos podrán entender el origen (o el motivo) del ruido. Ya sabes que cada estímulo en el fondo es información, y cada ‘bit’ de información hay que gestionarlo. Si recibimos más información de lo que se puede gestionar, nos estresamos, nos sobreestimulamos, y esto, para un niño, equivale a perder el control. Niños sobreestimulados pueden demostrar un comportamiento temporalmente muy activo (parecido a la hiperactividad), pueden echarse a llorar sin motivo aparente, pueden bloquearse o tener síntomas fisiológicas tipo vómitos, dolores de cabeza, contracturas.

Lo que sí me sorprendió fue la respuesta que viene en el segundo lugar, y encima con muy poca diferencia. Un 69,4% de los niños con alta sensibilidad tienen el sentido del tacto extremamente sensible, en el sentido de que la piel no aguanta costuras, etiquetas de la ropa, pliegues en las sábanas… Cualquier roce en la piel les molesta hasta producir dolor, y la sensibilidad al dolor en si mismo ocupa el tercer lugar con un 56,3%, o sea, más de las mitad de los niñosPAS son, según la percepción de sus padres, más sensible al dolor que niños que no comparten el rasgo, quejándose antes y durante más tiempo. Es posible que en este sentido exista una combinación con el tema del susto o el sobresaltarse – si te caes te asustarás, y esto, siendo una experiencia intensa para los pequeños con alta sensibilidad, puede –emocionalmente- intensificar la sensación del dolor. Más adelante veremos que casi un 60% de nuestros niños se asustan con facilidad.

También creo que, para muchos niños sensibles, existe una relación entre la piel sensible (aunque en este caso no llegando al dolor) y el elevado porcentaje de niños (42,8%9, casi la mitad) que tienen una reacción adversa al tocar sustancias como arena (mi hijo odiaba la playa y, casi cuatro décadas después y viviendo al lado de ella, le sigue sin gustar) y barro, y no les gusta mojarse. Esto, en realidad es una pena, porque a todos los niños, y especialmente a las PAS, les hace enormemente bien jugar con arena, barro y agua. Pero la arena  es abrasiva (enrojece la piel hasta poder llegar a doler), barro ensucia y agua, aparte de producir una mancha en la ropa, pues eso, moja, y ropa mojada da la desagradable sensación de frío… Y como todo influye y todo está relacionado entre sí, creo que se puede decir que en este caso de ensuciarse y mojarse habría que mencionar otro factor, que es el perfeccionismo. Veremos en otro artículo, en el cual hablaremos del colegio, como se detecta la tendencia perfeccionista en un 60% de los niños. Aparte de no querer cometer errores, muchos niñosPAS no aguantan la ropa sucia (o rota), lo cual es otra manifestación de ese anhelo a que todo esté ‘perfecto’. Y dando un pasito más podemos añadir que dolor y manchas pueden causar preocupación. La preocupación es una emoción negativa y las PAS de todas las edades tienen una facilidad para preocuparse por lo que sea, dando muchas vueltas a según qué tema. Todo esto es percibido por la mente como información, por lo cual –y esto como un ejemplo de muchos- un niñoPAS puede llegar a estresarse sobre un poco de arena en su zapato que le duele y le molesta. Para él es una realidad y conviene tomarlo en serio, haciendo una parada para quitarle el zapato, sacudirlo para que se vacíe de esos grumitos insoportables, volver a calzarle al peque, darle un beso y seguir el camino.

En el gráfico también puedes ver que el olfato ocupa la cuarta posición con 51,3%. Más de la mitad de los niñosPAS huele más intensamente, para bien y para mal. Un olor, un aroma, es información que detectamos directamente, y como PAS lo detectamos antes (‘desde lejos’) y más intensamente. Si algo huele mal no lo queremos cerca (incluso si a personas se refiere – y niños pueden ser muy directos en este sentido) y si algo huele bien, no queremos desprendernos de ello, tan simple.

Los resultados de las preguntas sobre la comida, con las cuales buscábamos obtener información sobre el gusto, hablan por sí solos, con el apunte de que el gusto en el sentido de ‘saborear algo’ está estrechamente relacionado con el olor (oler la comida) y –en estas preguntas- con el tacto (sentir la textura en tu boca).

Y, por último, la pregunta sobre luces fuertes, el porcentaje (38%) es más o menos lo que esperábamos. Muchas PAS, igual nuestra edad, estamos más a gusto cuando la luz es filtrada y suave, e indirecta. Más intensidad iguala más información, y lo de la relación entre información y saturación, ya está comentado. En el caso de los niños pequeños, que todavía no llegan a entender estas cosas, lo mejor que puedes hacer es tener cuidado que no les llegue ningún tipo de luz fuerte (focos, sol…) a los ojos.

Hasta aquí el artículo sobre los estímulos físicos. En el siguiente miraremos las preguntas relacionadas con la sensibilidad emocional.

texto: Karina Zegers de Beijl

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foto: Jordan Whitt

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